Entre la Playa del Cantal Roig y la Cala del Morelló, a un paso de unas preciosas salinas en mitad de un entorno urbano, encontramos uno de los yacimientos arqueológicos más singulares de la Comunitat Valenciana: los Baños de la Reina de Calpe.
No hablamos de una simple villa romana, sino de un auténtico palacio costero, construido con mármoles y mosaicos que delatan el alto estatus de sus propietarios. De hecho, contaba con pasillo, patio, ocho habitaciones y un buen número de dependencias anexas.
Pero este enclave, que ocupa unas 0,39 hectáreas y es hoy también una microrreserva de flora, incluía además elementos unidos a él, conformando un conjunto arqueológico único. Hablamos de unas termas, una noria, cuatro aljibes y, junto al mar, un espectacular sistema de piscinas artificiales excavadas en roca utilizadas en antiguo como piscifactoría y saladero de pescado. Desde Valencia Bonita queremos adentraros en descubriros este importante rincón histórico alicantino. ¿Nos acompañáis?

Breve historia de los Baños de la Reina de Calpe:
En época romana, el conjunto formaba parte de un pequeño vicus dependiente del municipium de Dianium (la actual Dénia), en una costa fértil y rica en recursos marinos. Ya a finales del siglo I d.C. se levantó aquí una primera vivienda con baños, y a su alrededor fueron apareciendo otras casas, zonas de servicio y las balsas costeras que con el tiempo acabarían dando nombre al lugar.
El abandono llegaría a inicios del siglo V, y las ruinas quedaron ocultas hasta su redescubrimiento en 1610 por Gaspar Juan Escolano, siendo excavadas más tarde por Cavanilles en mayo 1792 (este hecho fue documentado en su época en la Gazeta de Madrid). Excavaciones recientes (1993-1999) han permitido conocer con detalle la planta del complejo, que incluía la producción de vino, la pesca, el garum (salsa de pescado muy apreciada en Roma) y hasta la extracción de piedra.
El garum era una de las joyas gastronómicas de la antigua Roma: una salsa de pescado fermentada, comparable a las salsas de pescado asiáticas que conocemos hoy. Se preparaba con vísceras y sangre de pescado (sobre todo de atún), que se mezclaban con sal y se dejaban fermentar, muchas veces al sol. Este condimento, intenso y sabroso, era un imprescindible en la cocina romana para dar un toque especial a todo tipo de platos y estaba considerado un auténtico manjar.
La joya del conjunto: las piscifactorías romanas hoy convertidas en piscinas naturales para el baño.
Aunque el nombre “Baños de la Reina” se asocia popularmente solo a estas balsas marinas, en realidad forman parte de todo el citado complejo arqueológico. Sin embargo, es fácil entender por qué son las más conocidas: se trata de un lugar único donde la historia y el Mediterráneo se funden, y donde hoy en día muchos disfrutan de un baño con vistas al Peñón de Ifach.
Excavadas con precisión en la roca caliza de la costa hace más de 1.500 años, estas piscinas formaban parte de un sistema para mantener vivos los peces capturados, asegurando su frescura hasta su consumo o procesado. La gran balsa rectangular, de unos 20 metros por 10, está dividida en seis compartimentos comunicados, con canales que aprovechaban el flujo de las mareas para renovar el agua.
Hoy cumplen otra función: la de piscina natural tranquila y segura, muy apreciada por familias con niños pequeños y amantes del snorkel. Las aguas son claras, poco profundas y protegidas del oleaje gracias al espigón natural de roca caliza.


Eso sí, bañarse aquí implica respetar al máximo las estructuras: no hay que pisar ni apoyarse en los bordes excavados, además de que hay que evitar aletas o calzado que erosione la roca, y por supuesto no dejar residuos. Estamos ante un vestigio milenario, y su conservación depende de la responsabilidad de quienes lo visitan. ¡Ayuda a su conservación!
Leyenda y motivo de su sobrenombre:
La tradición popular cuenta que una reina mora utilizaba estas piscinas naturales como su lugar privado de baño, accediendo a ellas a través de túneles secretos que partían desde su palacio. Este relato, transmitido de generación en generación, aporta un aire romántico al enclave, de ahí el nombre de «Baños de la Reina».
Sin embargo, la realidad histórica es diferente, como ya hemos mencionado anteriormente: son los restos de una piscifactoría romana construida hace unos 2.000 años. Sus canales y balsas, excavados en la roca, servían para criar y conservar peces, probablemente destinados tanto al consumo local como a la producción de salazones para el comercio.
Restauración del yacimiento y visitas a este:
Tras unas obras de adecuación y musealización, el yacimiento reabrió en diciembre de 2024, incorporando pasarelas de madera con dos recorridos principales: uno que recorre la Domus Rotunda con sus termas y mosaico circular (siglo IV), y otro que conecta con el conjunto hidráulico, la noria y varias villas (siglo II d.C.).
También se han consolidado estructuras, instalado protecciones y habilitado un nuevo acceso desde la Avenida de Europa. Parte de los restos excavados por primera vez se han incorporado a las visitas, como una posible zona industrial junto a la noria.
El yacimiento romano de los Baños de la Reina de Calpe abre al público tras su adecuación
Las visitas se realizan de forma programada o bajo petición a través de las oficinas de turismo de Calpe (turismo@ajcalp.es / 96 583 69 20 y 96 583 85 32).
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