Hoy os hablamos de un pueblecito de 2043 habitantes (según censo de 2024) que está situado en la comarca de La Costera (provincia de Valencia) a 97 kilómetros de la capital del Turia y limítrofe a la provincia de Albacete, patria de Joan de Joanes y del General Vicente Rojo Lluch.
Hablamos de la de Font de la Figuera, un municipio que destaca por estar enclavado en les Terres dels Alforins o la llamada Toscana valenciana, una tierra repleta de encanto, historia y cultura donde los olivos y viñedos conviven con montañas y bosques, donde sus tres bodegas representan al municipio gracias a sus vinos: Bodegas La Viña, La Comarcal y Arráez, la más conocida de todas.
Cuenta, además, con un festejo más que centenario, en concreto desde 1740: la Fiesta de Moros, Cristianos y Contrabandistas. Tiene lugar a principios de diciembre, momento en el que se recrea un espectáculo de música, luz y color que no deja indiferentes ni a los vecinos ni a visitantes. La celebración narra y conmemora la reconquista de los cristianos contra los musulmanes, con la diferencia que en esta existen tres compañías y no dos. Se une el “bando contrabandista”, los cuales desertan de ser cristianos e independizarse para formar su propia agrupación. Cada bando tiene su capitanía, formada por el Capitán, la Reina, el abanderado y el embajador.
Además de las fiestas patronales y la ya mencionada fiesta de moros, cristianos y contrabandistas, el pueblo tiene grandes monumentos que visitar, como el Museo Histórico-Etnológico La Costera, inaugurado en 1999 y situado en la Calle Molí, 55. Ubicado en una antigua bodega del siglo XVIII, la bodega de ‘Les Masseretes’, el espacio permite conocer cómo se elaboraba el vino de forma tradicional, aprovechando el desnivel de las calles del pueblo para la decantación natural del proceso de fermentación.
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El museo cuenta con diversos espacios expositivos que incluyen una bodega semi-industrial subterránea, una vivienda popular típica documentada desde el siglo XVI, una destilería de licores y aguardientes de principios del siglo XX, una almazara, una representación de la siembra y una zona para exposiciones itinerantes. Además, alberga un espacio dedicado al pintor, poeta y artista fallero Vicente Tortosa i Biosca, con figuras de gigantes y cabezudos. La entrada es gratuita, previa reserva, y ofrece una experiencia enriquecedora para quienes deseen adentrarse en la historia y cultura de la región.
El Museo Histórico-Etnológico La Costera, una vieja bodega del s. XVIII en la Font de la Figuera
También encontramos la Iglesia parroquial de la Natividad de la Virgen, datada del siglo XVI, finalizando su construcción en 1737 y dentro de la cual hay un retablo del pintor Juan de Juanes, nacido en la propia localidad. La cosa va de iglesias y santuarios, pues la población cuenta con dos ermitas más, la Ermita de San Sebastián y la Ermita de Santa Bárbara. La primera fue edificada en 1561 y la segunda data del siglo XVI.
Pero el turismo no sólo es visitar obras de arte y edificios, también existen rutas por las que dejarse envolver por la naturaleza. Encontramos la llamada Senda del Capurutxo, un recorrido circular, de dificultad media-baja, que permite explorar diversos paisajes naturales, incluyendo la ombría y microrreserva del Capurutxo, la solana, la Casa Forestal y la cima conocida como Cim del Capurutxo o Creu del Capurutxo.

Aunque la ruta puede realizarse en poco más de 8 kilómetros, existen variantes que permiten adaptarla según el nivel de los senderistas. Es importante destacar que la segunda parte del recorrido incluye tramos técnicos, especialmente en el descenso hacia la Cova Santa, lo que requiere precaución y experiencia. Para quienes no estén acostumbrados a este tipo de terrenos, se recomienda regresar por el mismo camino para evitar dificultades.
La Senda del Capurutxo, un bello recorrido en la Font de la Figuera
En plena naturaleza se encuentra también el yacimiento arqueológico de la Font de la Figuera: el Altet del Palau. Se trata de un valioso legado de la Edad del Bronce, un poblado amurallado de unos 1 200 m² situado estratégicamente en la confluencia del valle del Vinalopó, el corredor de La Costera y la ruta hacia Almansa. Aquí se han descubierto estructuras de habitación de planta cuadrangular, áreas de molienda, almacenamiento y metalurgia, así como una calle central que articula el trazado, todo ello enmarcado en una arquitectura defensiva con muralla y bastiones. Las excavaciones, iniciadas tras un hallazgo en l’Arbocer en 2002, han revelado no solo restos metálicos como hachas, punzones, puñales y pulseras de bronce, sino también herramientas cotidianas como pesos de telar, cerámica y restos vegetales fechados mediante carbono-14 hacia el 1400 a.C.

El Ayuntamiento ha impulsado su disfrute público con paneles informativos, visitas guiadas y mejoras de acceso, consolidando el Altet de Palau como un atractivo cultural imprescindible para quienes desean descubrir la historia viva de esta tierra valenciana. Para saber más sobre estas visitas guiadas, contactar con la Oficina de Turismo al teléfono 96 229 03 22 o al correo turisme@lafontdelafiguera.net.
Otro punto digno de visita es la Ermita de Santa Bárbara y, a sus pies, antes de subir a ella, el área recreativa de la Balseta Pijirri, un rincón perfecto para pasar el día. La subida a la ermita es sencilla, y las vistas son espectaculares, tal y como os contamos en La ermita con vistas 360º y área recreativa perfecta para pasar el día en La Font de la Figuera.
La ermita con vistas 360º y área recreativa perfecta para pasar el día en La Font de la Figuera
Y para quienes buscan pasar unos días de acampada, la localidad cuenta con un paraje natural, conocido como El Regaixo o Regajo, que dispone de una amplia capacidad para tiendas de campaña y todo tipo de servicios. Este rincón, el cual forma parte del listado de zonas de acampada de la Comunitat Valenciana, es una instalación compuesta por área recreativa, zona de acampada y cobijo forestal, ubicada en las inmediaciones del barranco del Regajo. Dispone de fuentes, mesas, aseos, duchas, paelleros y comedor cubierto. La zona alta esta compuesta por pino carrasco, mientras que en la zona baja predomina la vegetación de ribera, sobre todo chopos. En la instalación hay una balsa.

Por cierto: si visitas Font de la Figuera no puedes irte sin probar sus platos típicos, entre los que se encuentran los gazpachos, la gachamiga, el puchero o la coca de pimentó, y como producto estrella los sabrosos “pebrassos”. Como postre no hay que dejar de probar la repostería tradicional compuesta por rollets de ora, rollets de most, rollets d’aiguardent, el pà socarrat (mona de Pascua) o los pastelitos de boniato. Y si lo que quieres es llevarte algo de comida a casa, te recomendamos los embutidos elaborados de forma artesanal por las carnicerías del pueblo.
Y para acabar el artículo, un dato curioso que bien seguro os llamará la atención: en la Font de la Figuera se celebra la primera carrera del año, conocida como «la volta amb colçotets«. Esta se corre, cada 1 de enero, en calzoncillos. En ella puede participar toda persona valiente que aguante el frío característico de esta época, que en ocasiones han alcanzado los tres grados bajo cero, con ropa interior roja, calcetines y zapatillas. Y como una imagen vale más que mil palabras, a continuación nos despedimos con un vídeo de hace unos años de una carrera.
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No tenéis otra forma de nombrar a las cosas, mira que decir
Hoy os hablamos de un pueblecito de 2043 habitantes (según censo de 2024)
¿PUEBLECITO?
Bueno, ¿ocurre algo por decir pueblecito de manera cariñosa? No, no pasa nada. Es ver ofensas donde no las hay.