El imponente eucalipto rojo que se alza en el cauce del Barranco del Poyo, en Paiporta, ha logrado un meritorio segundo puesto en el concurso nacional Árbol del Año 2026 en España. La iniciativa, organizada por Bosques sin Fronteras con la colaboración del Ministerio de Transición Ecológica, ha puesto en valor su historia y resistencia.
Este Eucalyptus camaldulensis, que sobrevivió milagrosamente a la riada del pasado año, fue presentado al certamen por el Comité d’Emergència i Reconstrucció de Paiporta (CLER) con el respaldo del Ayuntamiento. Durante la votación, abierta entre el 17 de noviembre y el 17 de diciembre de 2025 a través de la web oficial (www.arbolybosquedelaño.es), el eucalipto reunió 6.167 apoyos, quedando muy cerca de los 6.910 votos del Tilo y la Tila del Patio de las Escuelas en El Arenal (Ávila).
Este gran patrimonio, protegido por el Catálogo de Árboles Monumentales y Singulares de la Comunitat Valenciana, se encuentra en las coordenadas 39.429562, -0.418726. Sus raíces, que alcanzan hasta 35 metros de profundidad, le han permitido resistir inundaciones y riadas que habrían derribado a cualquier otro árbol.
Historia, memoria y curiosidades:
Las primeras imágenes oficiales del árbol, conservadas por el Ayuntamiento de Paiporta, datan de 1926. Vecinas del municipio, Inés y Ángela Ridaura, recuerdan que su abuelo, Fausto Ridaura, plantó este eucalipto junto a otros dos, que lamentablemente no sobrevivieron. Este centenario ha sido testigo de la evolución de Paiporta, de sus fiestas, de la riada de Valencia en 1957 y de innumerables cambios del pueblo. Incluso hubo vecinos que lo abrazaron para protegerlo de la tala, consciente de su valor histórico y emocional.
Tras la DANA del 29 de octubre de 2024, que devastó gran parte del municipio, el árbol se convirtió en un símbolo de resiliencia y esperanza. Sus profundas raíces lo salvaron de la catástrofe, y gracias al trabajo de voluntarios fue limpiado y cuidado. En Navidad de 2024, recibió luces como celebración de la vida que aún late en él. Aunque todavía no ha recuperado toda su frondosidad, día a día se aprecia cómo renace, recuperando corteza y color.
Más que un concurso: un símbolo de unión y naturaleza.
La candidatura del eucalipto no era solo un reconocimiento, sino un homenaje a la resistencia, a la vida y a la conexión entre vecinos y naturaleza en momentos de adversidad. Además de embellecer el paisaje, sus raíces ayudan a retener el suelo y a estabilizar el talud del barranco, recordando la importancia de proteger nuestro entorno.
Para Paiporta, este segundo puesto ha sido motivo de orgullo y una oportunidad para fomentar la educación ambiental. El árbol es hoy un símbolo vivo de cómo la comunidad puede aprender de la naturaleza y fortalecer el vínculo con su entorno, mostrando que incluso en tiempos difíciles, los árboles pueden ser un apoyo vital para todos.
Descubre más desde Valenciabonita
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.




















