A pocos pasos de la Playa de la Goleta, entre campos de naranjos y el litoral de Tavernes de la Valldigna, se encuentra el conocido espacio conocido como Lago de La Goleta. Este pequeño humedal, que da nombre a la urbanización Lago Azul, se ha convertido con el tiempo en un espacio de encuentro, paseo y observación de aves, aunque también en un desafío constante para la administración local.
A simple vista, La Goleta parece un lago tranquilo, un remanso de agua donde los patos y tortugas disfrutan de su entorno. Pero detrás de esa calma se esconde su verdadera naturaleza: un tanque de tormentas urbano. Creado a finales de los años 80 (concretamente 1987) tras las inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Júcar en 1982, recoge el agua de lluvia y de escorrentías de casi 200.000 m² de superficie urbana, evitando que Tavernes vuelva a sufrir daños por inundaciones. Su función es práctica, pero también ha dado lugar a problemas ecológicos que aún se gestionan con cuidado.
La zona, antes de las inundaciones del 82, eran campos de naranjos y una casa de huerta, quedando posteriormente todo todo arrasado y lleno d agua. El proyecto realizado posteriormente, lo que actualmente se puede ver, es un lago artificial que se oxigena porque si no se hace se mueren todos los seres que allí habitan, que en un principio eran patos y peces. En la actualidad, por desgracia (por culpa de quienes no han sabido respetar el lugar), la zona está llena de tortugas que se comen los huevos de los patos. Otro cantar es la zona de la playa cercana, que entre Cullera (por los espigones) y Costas (por su ineptitud) tienen este rincón de Tavernes destrozado desde hace tiempo.
El lago ocupa 11.264 m² y alcanza una profundidad media de 1,5 metros, alimentándose de aguas de escorrentía que llegan lentamente al depósito. Su agua estancada necesita oxigenación constante para evitar la eutrofización, un fenómeno que provoca un exceso de nutrientes y el crecimiento de algas que pueden asfixiar la vida acuática. Para ello, se ha instalado un sistema de bombeo y aireación, que circula el agua y mantiene los niveles de oxígeno suficientes para peces y aves.
Un ecosistema en equilibrio delicado:
La Goleta pretende recrear un ecosistema de marjal, con biodiversidad propia de los humedales litorales. Allí, cualquier persona que se acerque a conocer este rincón podrá observar especies como el ánade real, la garza real, calamón, focha común, pato colorado, collverd, andarríos chico y diversas tortugas, además de libélulas rojas y otros invertebrados.
En nuestra visita, durante un atardecer de finales de marzo de 2026, pudimos caminar alrededor del lago y comprobar la vida que hay en él. Podéis ver, a continuación, un vídeo del paseo que realizamos.
Sin embargo, la presencia de especies invasoras (tortugas americanas y asiáticas o patos no autóctonos) ha complicado el equilibrio. Muchos de estos animales llegaron al lago porque personas que los adquirieron no supieron cuidarlos y los liberaron. El resultado es una masificación de fauna que aumenta los excrementos y, con ellos, la proliferación de algas y la capa de “borró” que a veces cubre la superficie del lago.




El Ayuntamiento, a lo largo de los años, ha trabajado de manera escalonada y constante para corregir estos problemas realizando:
- Retiro de especies invasoras y custodia en dependencias de Medio Ambiente.
- Captura selectiva de tortugas no autóctonas mediante trampas.
- Gestión de la capa vegetal del lago para mantener la temperatura estable sin eliminar completamente la protección natural del agua.
Cómo podemos ayudar en nuestra visita:
El lago no solo depende de las labores de mantenimiento: los visitantes también tienen un papel importante. Para conservarlo:
- No alimentar a los animales, especialmente con pan.
- No abandonar tortugas, peces ni otros animales.
- No tirar basura ni alterar la vegetación.
- No molestar a la fauna que allí habita. Pasea y disfruta en silencio.
Estas simples acciones ayudan a que La Goleta siga siendo un refugio seguro para la fauna y un lugar agradable para pasear.
Un entorno para disfrutar:
Junto al lago, la Playa de la Goleta ofrece un espacio accesible y equipado con acceso adaptado a personas con movilidad reducida y todos los servicios necesarios para disfrutar del baño en verano y del entorno, con restaurantes, un supermercado o tiendas. Además, los campos de naranjos que rodean el humedal aportan un paisaje único, combinando la riqueza agrícola de la zona con el valor ecológico del lago.
La Goleta de Tavernes de la Valldigna es, en definitiva, un ejemplo de cómo un espacio urbano puede convertirse en un refugio de vida y ocio, siempre que se gestione con cuidado y todos colaboremos en su conservación.
Descubre más desde Valenciabonita
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


















