Durante buena parte del siglo XX, los tranvías fueron una pieza fundamental de la vida cotidiana de Valencia. Sin embargo, en apenas unas décadas, la ciudad pasó de tener una extensa red tranviaria a sustituirla por autobuses y trolebuses. En 1994, paradójicamente, el tranvía volvería a circular por las calles de Valencia.
El tranvía había llegado a Valencia mucho antes de la creación de la CTFV. En 1876 entró en funcionamiento la primera línea de tranvía de la ciudad, que unía Valencia con el Grao. Durante las décadas siguientes, la red fue creciendo y, para 1900, ya existían varias líneas electrificadas.
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Durante casi medio siglo, la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV) fue una de las grandes protagonistas del transporte valenciano. Creada en 1917 a partir de la fusión de la Sociedad Valenciana de Tranvías y la compañía francesa conocida como La Lionesa, llegó a gestionar tanto los tranvías urbanos como buena parte de los ferrocarriles de vía estrecha que comunicaban Valencia con las poblaciones de su entorno.

En 1950, la red tranviaria valenciana alcanzó su máxima extensión, con 13 líneas urbanas y 5 interurbanas, que aparecen documentadas en detalle en la web Spanish Railway. Sin embargo, la CTFV atravesó una grave situación económica que, como cuenta Colomer Rubio en «Una izquierda del régimen: Adolfo Rincón de Arellano y el franquismo (Valencia, 1939-1976)», llevó a la empresa, en 1964, a revertir anticipadamente sus concesiones: las ferroviarias pasaron al Estado y las de tranvías y autobuses a SALTUV (Sociedad Anónima Laboral de Transportes Urbanos de Valencia).
Así pues, el 1 de julio de 1964 comenzaba la actividad de SALTUV, predecesora de la actual EMT, que se encargaría del transporte público urbano de Valencia y Mislata. Los nuevos autobuses fueron presentados a los ciudadanos en la entonces llamada Plaza del Caudillo, actual Plaza del Ayuntamiento.

Por aquel entonces, sin embargo, la ciudad ya estaba cambiando su manera de desplazarse. Desde comienzos de los años sesenta, algunas líneas de tranvía comenzaron a ser sustituidas progresivamente por autobuses. El crecimiento urbano y la expansión del automóvil contribuyeron a que el tranvía empezara a considerarse un sistema anticuado, especialmente por el mantenimiento de las vías y las instalaciones eléctricas. El autobús, en cambio, ofrecía mayor flexibilidad y se adaptaba mejor a la nueva configuración de las calles.
Además, Valencia estaba experimentando importantes transformaciones urbanas tras la riada de 1957. La ciudad comenzó a cambiar su configuración y a desarrollar nuevas infraestructuras, en un proceso que también modificó las necesidades de movilidad de sus habitantes. Durante aquellos años convivieron en Valencia autobuses, tranvías y trolebuses. Estos últimos habían llegado en 1951 y funcionaban mediante electricidad, pero, a diferencia de los tranvías, no necesitaban raíles para circular.

Poco a poco, el tranvía fue desapareciendo de las calles. El último circuló el 20 de junio de 1970, poniendo fin a casi un siglo de historia de este medio de transporte en Valencia. Los trolebuses sobrevivieron unos años más, hasta que el último dejó de circular el 22 de mayo de 1976, esta vez de forma definitiva, a diferencia de los tranvías, que regresarían a las calles valencianas décadas después.
SALTUV continuó gestionando los autobuses hasta 1986, cuando entró en suspensión de pagos y el Ayuntamiento pasó a hacerse cargo directamente del transporte urbano. Ese mismo año nació la actual Empresa Municipal de Transportes de Valencia (EMT), que asumió el servicio y el parque móvil de SALTUV. También en 1986 nació Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV), encargado de las líneas ferroviarias de vía estrecha transferidas a la Generalitat. Con el tiempo, aquella red acabaría dando lugar a buena parte de la actual red de Metrovalencia.

Curiosamente, después de haber considerado el tranvía un medio de transporte anticuado y haberlo eliminado de la ciudad, 24 años después Valencia volvería a tener tranvías. El 21 de mayo de 1994, el tranvía regresó a las calles de Valencia integrado en la red de FGV. La nueva red comenzó con 9,8 kilómetros y 21 paradas, y Valencia se convirtió en la primera ciudad española en recuperar este medio de transporte después de su desaparición a mediados del siglo XX.
El transporte de la ciudad había cambiado por completo, pero aquel vehículo que parecía condenado a desaparecer terminó convirtiéndose de nuevo en una pieza fundamental de la movilidad valenciana. Lo que en los años setenta parecía el final definitivo del tranvía acabó siendo, apenas 24 años después, el inicio de una nueva etapa que transformaría de nuevo la movilidad de Valencia.
Este artículo está realizado en gran parte por Eva Genova, guía oficial de turismo y, además, creadora de contenido y propietaria de Valencia más allá (@valenciamasalla), un perfil que habla sobre curiosidades e historia antigua de la ciudad de Valencia. Además, una pequeña parte de él, los resaltados, son un añadido de la redacción para complementar el artículo.
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