Actualmente, en la ciudad de Valencia podemos encontrar nombres de calles “curiosas”, tal y como ya os contamos en Estas son las calles de la ciudad de Valencia con los nombres más raros y curiosos, pero en el pasado muchas más tuvieron nombres que hoy nos llamarían la atención y que fueron desapareciendo del callejero con el paso del tiempo, especialmente durante el siglo XIX. ¿Nos acompañáis a conocer algunas de ellas?
Calle de la Llonganissa:
Aunque hoy caminemos por las calles Arzobispo Mayoral y Periodista Azzati, hace poco más de un siglo por esta zona discurría una calle con un nombre bastante peculiar: el carrer de la Llonganissa, o calle de la Longaniza.
Tal y como cuenta Gabriel Benavides Escrivà en su libro 100 Curiosidades de Valencia, el origen de este curioso nombre parece estar en el trazado alargado y curvo que tenía la calle, formando una especie de “U”, pues tenía entrada y salida por la calle Renglons, actual Arzobispo Mayoral. También indica que, más tarde, uno de sus lados pasó a llamarse calle Culla, como podemos comprobar en un plano de 1880. Desde allí recorrería parte del espacio que actualmente ocupa Periodista Azzati. Según Àngel V. Calpe, que cita la Valencia Histórico-Topográfica de Vicente Boix en El lèxic gastronòmic i de l’alimentació en els sainets d’Eduard Escalante i Mateu, esta calle también se conoció como Pouet.

Como curiosidad, la Societat Coral El Micalet tuvo su primera sede precisamente en la calle Llonganissa. La sociedad se fundó en 1893 y el Ayuntamiento les cedió un local en esta calle, aunque no por mucho tiempo, pues en 1895 tuvieron que abandonarlo porque el Ayuntamiento necesitaba el espacio para guardar los caballos de la Guardia Municipal.
Sin embargo, realmente esta calle ya había cambiado oficialmente de nombre a Juan Lorenzo el de abril de 1882, tal y como indica Vicente Claramunt en CALLE PERIODISTA AZZATI (II), lo que nos muestra que, a pesar del cambio oficial, la sociedad todavía empleaba su tradicional nombre. Finalmente, con las grandes reformas urbanísticas de la zona, la calle acabó desapareciendo y su trazado quedó integrado en la configuración actual de estas vías.
La calle Desquarterats:
Muy cerca de la calle Longaniza existió una calle con otro de los nombres más curiosos y macabros del antiguo callejero valenciano: el carrer dels Desquarterats, es decir, «calle de los Descuartizados». Esta correspondería a la actual calle Zapata y existe mucha menos documentación sobre ella.
Según recoge Vicente Claramunt, la calle aparece mencionada ya en 1651 como carrer dels Esquarterats, en una escritura realizada ante el notario Joseph Tudon, y en 1694 como carrer dels Desquarterats, en una Providencia del Mustaçaf. También habría sido conocida como carrer d’Escorxarosins, en referencia a la actividad que se desarrollaba allí.
Según el mismo autor, y coincidiendo con Gabriel Benavides, el nombre estaría relacionado con las personas que vivían allí y que se dedicaban a trasquilar caballerías. Su clientela se encontraba principalmente en las fondas y mesones de la cercana plaza y bajada de San Francisco.
Al parecer, estas personas también se encargaban de abrir y despellejar los caballos que morían, descuartizándolos posteriormente en el cauce del río. De ahí vendría el curioso nombre de Desquarterats.
Ambos autores mencionan también que la calle se denominó como carrer del Penjat, quizás por algún ahorcado que se encontró en ese lugar o que vivía allí.
Calle de la Séquia Podrida:
La actual calle Maldonado tuvo antiguamente un nombre mucho más llamativo: calle de la Séquia Podrida. Según un estudio recogido en el libro Espacios de vida. Casa, hogar y cultura material en la Europa Medieval, de Juan Vicente García Marsilla, por este lugar discurría un ramal de la acequia de Favara, concretamente del brazo de Raiosa, que entraba en la ciudad por la antigua calle En Bany y continuaba por la actual Maldonado, conocida entonces como calle de la Séquia Podrida. Desde allí, el ramal acababa desaguando en la acequia de Rovella.

La acequia originalmente transportaba agua suficientemente limpia para ser ingerida por personas y animales, tal y como se expresa en el estudio, pero en un momento determinado, seguramente por malos hábitos higiénicos en el uso de estas aguas, estas perderían esa pureza. De ahí el calificativo de podrida.
Plaza de las Moscas:
La plaza de las Moscas es uno de los antiguos nombres que tuvo la actual plaza de Mossén Milá. Este nombre se habría relacionado con la abundancia de moscas en la zona, debido a la existencia de unas cercanas carnicerías de la calle del Palau.

Según la Real Academia de Ciencias Veterinarias en Acta RACVE Vol 4, estas carnicerías fueron conocidas primero como carnicerías nuevas. El privilegio fue concedido por Jaume I a personas que ya tenían puestos de venta de carne (las llamadas “tablas”) en las Carnicerías Mayores. Se hallaban en una pequeña manzana de casas en la calle Palau, limitada por dos callejuelas que comunicaban con la plaza de Mossén Milá. También se indica que, por una real provisión de 23 de marzo de 1321, estas carnicerías fueron derribadas y reedificadas posteriormente en 1528.

Según el historiador José Hinojosa Montalvo en Los Vernegal: de mercaderes pisanos a ciudadanos de Valencia (S. XV), durante la Baja Edad Media Valencia contaba con seis carnicerías distribuidas por distintos puntos de la ciudad.
Entre ellas se encontraban la Carnicería Mayor, situada en las inmediaciones del mercado, y la Carnicería Nova o del Palau, próxima al Palacio Episcopal. También estaban las carnicerías del Tossal y de San Cristóbal, ubicadas cerca de la morería y la judería de la ciudad, además de las de Roteros y la Xerea, junto a las puertas de la muralla que daban nombre a estos espacios. Estos establecimientos eran recintos cerrados y en su interior contaban con tablas o puestos destinados al corte y comercialización de la carne.
Así que el antiguo nombre de plaza de las Moscas nos recuerda que esta zona estuvo vinculada durante siglos a las carnicerías y al comercio de la carne.
Otros nombres muy curiosos que tuvieron algunas calles de Valencia:
El antiguo callejero valenciano también guarda otros nombres que hoy pueden resultar sorprendentes, extraños o incluso difíciles de imaginar en una placa de calle. Algunos desaparecieron con el paso del tiempo, mientras que otros corresponden a vías que todavía podemos recorrer actualmente, aunque con un nombre completamente diferente. Vamos a comprobar muchas de estas curiosidades gracias al blog de don Vicente Claramunt Palamós.
Uno de los casos más llamativos es el de la actual calle de San Dionisio. Antes de recibir su nombre actual fue conocida como calle del Botgí, es decir, del verdugo, y también como Morro de Vaques, Poca Ropa, Mala Ropa y Perrero. Todos estos nombres estaban relacionados con el funcionario encargado de ejecutar las sentencias de muerte, que residía en esta calle. Además, el verdugo recibió popularmente el sobrenombre de «Marqués de Tira Cuellos».
Otra denominación especialmente curiosa es Bordellet dels Negres, antiguo nombre de la actual calle Redención. Claramunt documenta este nombre ya en 1625, además de otras denominaciones anteriores como En Blanch.
La actual calle San Miguel también esconde uno de esos nombres difíciles de imaginar hoy: Malcuinat. Esta denominación aparece documentada desde 1421 y, según Claramunt, procede de la expresión valenciana «fer un mal cuinat», utilizada cuando se había cometido una gran torpeza. En 1875 esta calle pasó a formar parte de la actual calle San Miguel.
También encontramos nombres relacionados con antiguos oficios, actividades o circunstancias de la ciudad. La actual calle de la Lonja fue conocida anteriormente como Engonari, Ferrovellers y Peso del Arroz, mientras que la construcción de la propia Lonja hizo desaparecer la calle Arroçers.
Otro ejemplo es la actual calle Ángel Guimerá, que anteriormente se conocía como Arrancapinos, un nombre que también se utilizaba para el camino que conducía a la partida del mismo nombre. Incluso existe el caso de la actual calle Villanueva y Gascón, que durante un tiempo fue conocida sencillamente como Paralela a Arrancapinos, por encontrarse paralela a aquella vía.
Y hay nombres todavía más particulares, como Madrina, que anteriormente fue conocida como Na Pascuala la Madrina, denominación documentada desde 1488. También la actual calle Soledad tuvo antiguamente el nombre de Soledad Vella y, en 1781, aparece documentada como Truchs.
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Calles y nombres que desaparecieron del callejero valenciano:
Pero no todos estos nombres simplemente fueron sustituidos por otros. Algunas calles desaparecieron físicamente como consecuencia de las grandes reformas urbanísticas que transformaron Valencia, especialmente durante los siglos XIX y XX.
Un buen ejemplo se encuentra en el entorno del actual Mercado Central. La construcción del edificio hizo desaparecer varias vías y espacios del antiguo callejero, entre ellas la calle Conejos, documentada desde 1474 y relacionada con un lugar donde se vendían liebres y conejos. También desaparecieron las calles Magdalenas, conocida anteriormente como Monges y Santa Magdalena, además de otros espacios del antiguo mercado como Les Estaques, El Barreig y La Fusteria.
La construcción de la avenida de María Cristina también provocó la desaparición de varias calles. Entre ellas estaba la calle de los Colchoneros o Matalafers, llamada así porque en ella residían quienes fabricaban y vendían colchones. También desapareció la calle de las Fuentes o de la Font, mientras que la antigua calle de las Rosas, conocida por el Padre Tosca como calle de les Flors, quedó igualmente absorbida por la nueva configuración urbana.
Otro caso curioso es el de la antigua calle Arroçers, que desapareció con la construcción de la Lonja de la Seda. En el antiguo callejero también encontramos denominaciones como Engonari, Ferrovellers y Peso del Arroz, que correspondieron a diferentes momentos o tramos de este entorno.
La actual calle Periodista Azzati es otro ejemplo de cómo las transformaciones urbanísticas hicieron desaparecer antiguos nombres. Su trazado se abrió sobre dos calles que habían desaparecido, Culla y Juan Llorens, según recoge el blog de Claramunt.
Estos son solo algunos ejemplos de un callejero histórico mucho más extenso. Tras cada nombre hay una pequeña parte de la historia de Valencia: antiguos oficios, personajes, edificios desaparecidos, actividades comerciales, costumbres e incluso lugares que hace siglos formaban parte del paisaje urbano y que hoy resultarían difíciles de reconocer.
Para conocer muchos más nombres, ubicaciones y explicaciones sobre el origen de las calles valencianas, merece la pena consultar el trabajo de Vicente Claramunt Palamós, que durante años ha recopilado y documentado el nomenclátor histórico de la ciudad en su blog Calles y Plazas de Valencia. El blog es https://callesyplazasdevalencia.blogspot.com/
Este artículo está realizado en gran parte por Eva Genova, guía oficial de turismo y, además, creadora de contenido y propietaria de Valencia más allá (@valenciamasalla), un perfil que habla sobre curiosidades e historia antigua de la ciudad de Valencia. Además, una pequeña parte de él, los resaltados, son un añadido de la redacción para complementar el artículo.
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