Estando cerca la fiesta del 9 de Octubre, hoy hablaremos de una de las cabalgatas históricas más espectaculares celebradas en Valencia para conmemorar la entrada de Jaime I. Lo curioso es que esta cabalgata, a finales del siglo XIX, no se celebró un 9 de octubre, sino el 28 de julio, coincidiendo con el final de la Gran Fira de Valencia, hoy más conocida como Feria de Julio, y poniendo el broche final a la programación de aquel año.
De ello ya nos hablaron muy bien en un artículo de Lletraferit, donde se aportan grabados realizados en la época representando algunas escenas. Para entender este acto, hay que viajar a 1886 en Valencia, donde la ciudad acababa de salir de una de las mayores oleadas de cólera de su historia (1884-1885), la cual había provocado la cancelación de la Feria de Julio. Por ello, aquel año había un especial interés por recuperar las celebraciones y se preparó una feria especialmente espectacular y se pensó, para poner el punto final al programa, organizar una gran cabalgata histórica en honor a Jaume I.
La cabalgata contó con varios carteles anunciadores y tuvo como escenario el entorno del monasterio del Temple. A las cuatro de la tarde del 28 de julio, las tropas cristianas se concentraron en los Jardines del Real, en el mismo lugar donde se situaba el campamento de Jaume I durante el asedio a Valencia.
Al otro lado del Turia, junto al Temple, se había levantado un torreón que recreaba parte de la antigua muralla de la ciudad. Era el lugar donde antiguamente se encontraba la torre de Ali-Bufat, desde la cual las tropas musulmanas dieron la señal de rendición. Al ver la señal, las fuerzas cristianas iniciaron su marcha hacia el puente de la Trinidad, dando comienzo a la recreación de la entrada de Jaume I en Valencia.
Poblador Muga, en su artículo La exaltación de la Corona de Aragón en el siglo XIX: las cabalgatas históricas celebradas en Zaragoza, Valencia, Barcelona y Palma de Mallorca (https://papiro.unizar.es/ojs/index.php/artigrama/article/view/9211/7786), reconstruye el desarrollo de la cabalgata a partir de las crónicas publicadas en la prensa de la época. La representación comenzaba con las fuerzas que precedían a Jaime I: almogávares, honderos mallorquines y varias mesnadas de jinetes y soldados. Tras ellos aparecía el monarca, acompañado por religiosos y por una representación de los caballeros vinculados a la conquista de Valencia.
A la recreación no le faltó detalle. Esta incorporaba también distintos elementos relacionados con un ejército medieval. Entre ellos había una torre de asalto, un ariete y otros instrumentos de guerra, que eran transportados en carros tirados por bueyes y protegidos por cuarenta ballesteros. Jaume I iba a caballo, acompañado por sus pajes y por treinta escuderos que portaban las armas de sus respectivos señores.
Pero la cabalgata no se limitaba a representar al ejército conquistador. También participaron la Guardia Civil, las bandas de música, los gremios valencianos y distintas instituciones de la ciudad. Uno de los momentos más simbólicos fue el desfile de la espada de Jaume I y las llaves de Valencia, transportadas en un lujoso landó, mientras la corporación municipal llevaba la Senyera.
El cortejo terminaba con las autoridades municipales, varios carruajes pertenecientes a familias de la aristocracia valenciana y el carro de triunfo «Valencia», desde el que se lanzaban versos relacionados con la celebración, acompañado por un piquete de la Guardia Civil.
Para preparar la cabalgata se contó con historiadores, artistas y arquitectos, que recurrieron a documentación, crónicas y pinturas medievales para elaborar los diseños y recrear la vestimenta, las armas y otros elementos de la época. Todo ello dio lugar a un espectáculo de gran envergadura.


El éxito de la cabalgata de 1886 hizo que volviera a celebrarse al año siguiente, en 1887, con algunas mejoras e innovaciones, nuevamente dentro de la Feria de Julio. Con el paso de los años, el festejo fue consolidándose hasta convertirse en una tradición de la feria estival valenciana.
Por aquel entonces todavía no existía una celebración del 9 de Octubre con la configuración que conocemos hoy. Habría que esperar al siglo XX para que la actual procesión cívica del 9 de Octubre se configurase. A continuación, os aportamos el texto extraído de la segunda página del de periódico de Las Provincias del mismo día de la cabalgata, anunciando todo lo que habría.
CABALGATA HISTÓRICA (texto publicada en diario Las Provincias, miércoles 28 de julio de 1886).
La que hoy ha de recorrer las calles de Valencia es cosa nueva y desusada en esta capital; pues aunque se han hecho otras de esta índole, no se les ha dado las proporciones y magnificencia de ahora. Daremos algunas noticias de lo que se ha preparado para conocimiento del público.
Representa la cabalgata la entrada triunfal del rey D. Jaime en Valencia, y se organiza en el Jardín del Real. En aquel punto estaba el rey Conquistador, en efecto, cuando en la torre de Ali-bufat se enarboló el pendón que indicaba la rendición de la plaza, pendón que se conserva en el archivo municipal.
La citada torre ha sido figurada por una de madera que se ha construido en la plaza de Trinitarios, punto donde estaba situada. A las cuatro de la tarde estarán en ella el rey moro y su tropa.
Abatirán su bandera y enarbolarán la bandera de las barras. A esta señal las tropas cristianas moverán sus huestes con dirección al puente de la Trinidad, por delante de San Pío V, y atravesando dicho puente, seguirán por la antigua ronda de la ciudad, llamada en el día calle del Pintor López, hasta quedar a la altura de la torre antes mencionada.
En tanto, el rey, seguido de sus caballeros, avanzará por el puente del Real hasta el sitio indicado anteriormente. El rey moro, seguido de sus magnates y séquito de hombres de guerra, cuando llegue el monarca aragonés avanzará hasta él, y bajando de su caballo, hará humildemente la entrega de las llaves de la ciudad.
Entonces comenzará el desfile de las tropas por delante del rey, a quien saludarán con el grito de ¡vía fora!, y se organizará la cabalgata con este orden:
Primero: rey moro a caballo y otros cuatro jinetes; música sarracena (muy original y típica); veinticinco peones moros; otros tantos jinetes.
Ejército cristiano: cinco trompeteros; cuarenta peones almogávares, y cuarenta honderos baleares, todos ellos toscamente equipados. Cinco meznadas; cada meznada se compondrá de una fanfarria de diez trompeteros, veinticinco peones, con su capitán, y otros tantos jinetes, con su capitán, pendón blasonado y dos pajes. Cada meznada lleva diferentes trajes y equipos, y van mandadas respectivamente por los egregios caballeros Pertusa, Malferit, Cruilles, Almodóvar y Llansol.
Séquito del rey: cuatro timbaleros y clarines. El noble Vidal de Blanes llevando la enseña del rey, dos pajes y ocho caballeros armados de punta en blanco.
El rey, a caballo: su equipo y traje se ha sujetado en todo lo posible al modelo de la estatua que ha de colocarse en la plaza de la Aduana. Cuatro obispos y dos frailes montados en mulas; veinticinco caballeros de los que acompañaron al rey en la conquista.
Tras el cortejo del rey seguirá un caballo de batalla encubertado y conducido por dos palafreneros llevando las armas de D. Jaime y los correspondientes pajes. Treinta escuderos, con los lanzones y escudos blasonados de sus señores, seguirán inmediatamente detrás, cerrando la marcha del séquito un pelotón de cuarenta jinetes almogávares.
Después vendrá un carro, tirado por cuatro bueyes, conduciendo una torre de asalto, y otro llevando un ariete de batir, custodiados cada uno por veinte ballesteros, y cerrará la cabalgata histórica el capitán Cardona, al frente de veinte lanzas y dos pajes.
Los trajes son casi todos nuevos, confeccionados expresamente para esta fiesta, y están ajustados estrictamente al estilo de aquella época, a cuyo fin no se ha omitido el menor detalle en todo lo que se refiere a la indumentaria. La subcomisión organizadora de la cabalgata ha puesto en ello verdadero empeño.
La segunda parte comenzará por una sección de Guardia civil, siguiendo los asilos con sus banderas y carros de triunfo, los gremios con sus banderas, las corporaciones, en carruajes, vergueros del ayuntamiento, carruaje de seis caballos conduciendo la espada del rey D. Jaime y las llaves de la ciudad, carruaje de seis caballos conduciendo al alcalde y síndico, que llevará la Señera de la ciudad, carruajes con la comisión del ayuntamiento, carrozas de los señores marqués de Dos-Aguas, conde de Parsent y marqués de Boil, escuadrón de la Guardia civil, carro de triunfo “Valencia”.
La Señera irá custodiada por doce alguaciles del ayuntamiento a caballo, y le dará escolta un piquete de veteranos. Tanto al salir la Señera de las Casas Consistoriales como durante el tránsito, se le rendirán todos los honores que le corresponden.
Irán en esta parte de la cabalgata cinco bandas de música. A la de la Numancia se le dará el puesto de honor, detrás de la Señera.
Esta segunda parte se organizará en la plaza de Tetuán, adonde deben acudir los gremios y comisiones de sociedades que toman parte en la misma.
Este artículo está realizado por Eva Genova, guía oficial de turismo y, además, creadora de contenido y propietaria de Valencia más allá (@valenciamasalla), un perfil que habla sobre curiosidades e historia antigua de la ciudad de Valencia. Además, una pequeña parte de él, los resaltados, son un añadido de la redacción para complementar el artículo.
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