¿Sabías que en el siglo XV hubo un caballero valenciano que sufría las apariciones de su difunto adversario? En su libro La Valencia del más allá, Rafael Solaz recoge una historia de carácter sobrenatural protagonizada por Gaspar Marrades, un caballero valenciano que vivió durante el reinado de Alfonso V el Magnánimo. Según la versión de Solaz, Marrades mató en un duelo a un noble francés llamado Pierre Mennié, con quien se había enfrentado por una disputa relacionada con la esposa de este. Tras la muerte del francés, Gaspar comenzó a sufrir las apariciones del difunto caballero.
Esta historia también aparece, de forma más extensa, en el Nobiliario valenciano de Onofre Esquerdo, escrito en el siglo XVI, del que podemos encontrar una versión realizada en 2001. El autor dedica un apartado a la genealogía de los Marrades, uno de los numerosos linajes que, según su relato, estuvieron vinculados a la conquista de Valencia en el siglo XIII.

Gaspar Marrades era hijo de Francisco Marrades, tercero de este nombre. Sirvió durante varios años en campañas militares, especialmente en Italia, antes de regresar a Valencia y retirarse a una vida eremítica en su propia casa, tal como explica Esquerdo.
Ambos autores sitúan la vivienda de Gaspar en la calle de los Solers, actualmente calle de Gascons, frente al palacio de Jerónimo Vich. Su padre se la había dejado con la obligación de pagar anualmente quince libras a un beneficiado de Santa Lucía del Hospital de la Reina. Allí habilitó un pequeño aposento en el que pasó varios años dedicado al silencio y a la vida religiosa, aunque quizá este aislamiento también estuviera relacionado con los tormentos que sufría.
«La calle de los Solers (actual calle de Gascons) recibió su nombre por el linaje de los Soler, cuyos vínculos familiares y sucesorios con los Marrades hicieron que estos últimos (los Marrades) heredaran la propiedad residencial de la zona, alternándose ambos apellidos en la toponimia popular del entorno urbano contiguo al Palacio del Embajador Vich.»
Tras la muerte de este caballero, su confesor contó algunas de las experiencias que le había relatado en vida. Entre ellas destaca una historia tan intrigante como tétrica. Durante una campaña en Nápoles, Gaspar contó que se había enfrentado en un duelo cuerpo a cuerpo con un caballero francés. Solaz identifica a este como Pierre Mennié y relaciona dicho enfrentamiento con la esposa del francés. Durante el combate, Gaspar mató a su adversario, quien, antes de morir, habría pronunciado unas palabras: «Querer engañar al cielo es locura».
Cuando regresó a su casa de Valencia, Gaspar no dejaba de escuchar esa frase como una voz procedente de ultratumba. Angustiado, se aisló para orar y dejó de hablar con nadie, salvo con su confesor y otras personas doctas en quienes buscó amparo. Estos le aconsejaron que continuara con sus oraciones y sufragios y que se protegiera mediante la señal de la cruz. Sin embargo, las voces no cesaban y pronto comenzaron también las apariciones.
Según la versión de Solaz, la noche de Difuntos, mientras rezaba en sus aposentos por las almas de los difuntos, Gaspar sintió una mano que le tocaba el hombro. Al volverse, vio la figura de Mennié, con el pecho roto y una espada, que lo desafiaba a un nuevo duelo. Tras una ardua batalla, los criados, que habían oído los ruidos, subieron a los aposentos de su señor. Allí lo encontraron tendido en el suelo e inconsciente, con la espada y la cruz en la mano. Pero aquello no fue el final de los tormentos de Gaspar.
Cuando parecía que todo se había calmado, un día, al regresar del convento de la Zaidía, volvió a ver la aparición de Mennié. Acto seguido, cayó al suelo y murió en ese mismo instante, no sin antes pronunciar las palabras que le habían perseguido durante tanto tiempo: «Querer engañar al cielo es locura».
La versión de Esquerdo presenta algunas diferencias. El autor no proporciona el nombre del caballero francés y afirma que el difunto «no dejó hijos ni mujer». Según su relato, Gaspar lloró repetidamente su muerte y, arrepentido, procuró reparar el daño causado mediante oraciones y misas por su alma.

Esquerdo cuenta que las apariciones que sufría Marrades eran recurrentes. Según su relato, era el demonio quien adoptaba la figura del caballero fallecido, que se presentaba arrastrando cadenas, emitiendo lamentos y amenazando a Gaspar con un final desastroso. La aparición lo retaba a combatir de nuevo y le aseguraba que tenía permiso divino para matarlo, del mismo modo que Gaspar lo había matado a él. También relata que la figura del difunto ya lo había desafiado en otras ocasiones, a orillas del mar. Como Gaspar se negó a aceptar el combate, lo acusó de cobardía y terminó atacándolo con una espada dentro de su propia habitación.
El Nobiliario valenciano recoge, además, otros dos episodios sobrenaturales. En el primero, Gaspar encontró a una mujer que le pidió ayuda porque su vida corría peligro. El caballero se ofreció a protegerla y le propuso que se refugiara con Inés Soler, su cuñada. Sin embargo, la mujer insistió en que la acompañara hasta el monasterio de la Zaidía. Al salir de la ciudad y llegar cerca del convento, la supuesta mujer se transformó en un cadáver monstruoso, rodeado de llamas y acompañado por dos mastines que intentaban atacarlo. Gaspar consiguió sobreponerse y hacer desaparecer la visión mediante la señal de la cruz.
En el segundo episodio, un muchacho le entregó una carta supuestamente escrita por una mujer rica y hermosa de Valencia. En ella, la mujer le ofrecía la posibilidad de entrar en su casa y llevársela a Italia, pues deseaba conocer mundo. Gaspar desconfió del mensaje y trató de comprobar su autenticidad. Al hablar con la mujer, descubrió que ella también había recibido una carta que parecía proceder de él, aunque Gaspar negaba haberla escrito. La mujer aseguró que no le había enviado ninguna misiva y que había hecho voto de castidad. Ambos concluyeron que se trataba de un engaño destinado a apartarlos de sus propósitos virtuosos.
Según Esquerdo, estas y otras experiencias hicieron que Gaspar fuera conocido como «Marrades el de los Fantasmas». El autor señala que murió con fama de caballero virtuoso y que fue enterrado en la sepultura de sus antepasados. Quién sabe si estos sucesos fueron reales o producto de la imaginación de Marrades. En cualquier caso, así fue como se los contó a su confesor.
Este artículo está realizado por Eva Genova, guía oficial de turismo y, además, creadora de contenido y propietaria de Valencia más allá (@valenciamasalla), un perfil que habla sobre curiosidades e historia antigua de la ciudad de Valencia. Además, una pequeña parte de él, los resaltados, son un añadido de la redacción para complementar el artículo.
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