El palacio del Marqués de Dos Aguas, en la actualidad dedicado a albergar el Museo Nacional de Cerámica y de las Artes Suntuarias González Martí, ubicado en carrer del Poeta Querol nº 2 de Valencia -con entrada en rinconada Federico García Sanchiz-, es un lugar de obligada visita tanto para el turista que visita la ciudad como para el residente del cap i casal o alrededores.

Destaca, enormemente, su fachada y portada alabastrina, presidida esta última por la imagen de la Virgen del Rosario, obra de Francisco Molinelli, aquella que da la bienvenida al visitante para que conozca uno de los mayores exponentes del Rococó en España, un palacio gótico en origen que fue reformado por el pintor Hipólito Rovira, el escultor Ignacio Vergara y el adornista Luis Domingo, y que, más tarde, en 1867, el palacio sufre de nuevo una nueva remodelación -obra de José Ferrer-, en la que desaparecen las pinturas de Rovira que estaban en mal estado por la humedad siendo sustituidas por estucos imitando mármoles, y, además, añadiéndose los balcones con barandillas.


De él ya os hablamos en nuestro artículo “el Palacio del Marqués de Dos Aguas: un lugar para perderse“, pero en esa entrada no hicimos apenas reseña de uno de sus rincones, quizás, más fotografiados. Hablamos de la cocina valenciana ubicada en el segundo piso del palacio, una recreación de las que hubo en época antigua concebida por el fundador del actual museo, don Manuel González Martí, la cual fue montada para evocar la antigua instalación del Museo.

Su reconstrucción ofrece un fiel reflejo, aunque sobrecargado, de los elementos propios de una cocina de alquería o casa de campo valenciana. En ella, el visitante podrá observar azulejos de cerámica valenciana de los siglos XVIII y del XIX en los zócalos, así como paneles con escenas de cocina con sirvientes del siglo XIX, completándose el ambiente con mobiliario popular, utensilios típicos de época y cerámica de las mismas fechas que representas diferentes escenas. 

El pavimento, típico en muchas casas valencianas del XVIII y XIX, alterna loseta roja bizcochada -empleada para la pavimentación de época, que debía ser fregada frecuentemente y limpiada con aceite y polvos de almazarrón para permanecer brillante- con el típico azulejo pequeño decorado con una flor o fruto, aunque en este caso son piezas modernas hidráulicas de aspecto semejante.

Las paredes, chapadas de azulejos hasta cierta altura, alternan diversos temas de flores del XVIII con azulejos del propio palacio en origen, también con otros en verde y blanco del mocadoret, interrumpiéndose con escenas de reproducciones de una cocina con figuras realizando tareas culinarias, añadiéndose también los ubicados en la zona cercana al fogón, que se dispone con azulejos del XIX típicos donde se observan diferentes manjares y utensilios de cocina.

La cocina se completa con diversas piezas de cerámica, fuentes, jarros y diferentes objetos, incluidos de cobre, sobre el vasar de la chimenea y a lo largo de una parte de la repisa, así como piezas típicas de una cocina de época, como candiles y velones, cántaros, una tinaja, braseros, salvamanteles o escurreplatos, que se complementan con el mobiliario en el que destacan las sillas valencianas de época de cordel de esparto o de asiento de madera.

No pueden faltar, como no, diferentes imágenes de retablos devocionales del XIX, muy típicos de época, donde se puede ver a la Virgen de los Desamparados o a Santa Justa y Rufina, entre otros, así como también a Santa Bárbara, imagen del siglo XVII.

Cocina valenciana del Palacio del Marqués de Dos Aguas. Foto valenciabonita.es

Tal y como nos comenta don Jaume Coll Conesa, director del Museo Nacional de Cerámica y de las Artes Suntuarias González Martí, quien gustosamente nos ha querido ayudar en este artículo, “la cocina se reconstruyó entre 1950 y 1956 con piezas de diferentes procedencias recogidas por la Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones (DGRDR) -un organismo creado por Francisco Franco en 1938 que en origen se llamó Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones (SNRDR) hasta finalizar la contienda-Enrique Domínguez González, sobrino de Manuel González Martí, y un grupo de colaboradores, bajo la dirección de del propio don Manuel González Martí, montaron una evocación de una cocina atemporal con elementos que abarcan desde el siglo XVII a mediados del siglo XIX. Se trata de una imagen folclorista, muy en boga entre los coleccionistas de Valencia de inicios del siglo XIX que solían montarlas en sus domicilios, como así hizo Manuel González Martí en su masía familiar de El Carmen de Bétera, allí con paneles mayores. En 1956 la cocina ya estaba montada y fue visitada por Rainiero de Mónaco y Grace Kelly en su viaje de bodas, aunque no estaba abierta al público, tal y como podréis encontrar en uno de mis artículos del libro “50 años del Museo Nacional de Cerámica”. En la biblioteca del Museo se puede encontrar mucha más información sobre la evolución del montaje de esta preciosa recreación de cocina valenciana”.

 

 

 

El palacio se sitúa en calle Poeta Querol nº2, Valencia, y su horario es:

  • De martes a sábado de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 h.
  • Domingo y festivos de 10:00 a 14:00 h.
  • Cerrado todos los lunes del año, 1 de enero, 1 de mayo, 24, 25 y 31 de diciembre y dos festivos locales.

Puedes consultar los precios de entrada, que es gratuita para diversos visitantes y todos los sábados a partir de las 16h y hasta la hora de cierre; domingos; el 18 de mayo (Día Internacional de los Museos); 12 de octubre (Fiesta Nacional de España); 18 de abril (Día Internacional de los Monumentos y Sitios); y 6 de diciembre (Día de la Constitución Española), PINCHANDO AQUÍ.

 

 

Fuentes:

  • Agradecimiento a Jaume ColI Conesa, director del Museo Nacional de Cerámica y de las Artes Suntuarias González Martí.
  • Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias GONZALEZ MARTI, de Mª. Paz Soler. 

 

 

 

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