Millares, un pequeño pueblecito de unos 350 habitantes aproximadamente, es la gran desconocida de la comarca de la Canal de Navarrés -además de la población con menos habitantes-. Esconde, entre sus calles, numerosos tesoros que esperan ser descubiertos por el visitante. Pero no solo la población, cargada de historia, ofrece un bello recorrido para descubrir, ya que en las inmediaciones y en su término municipal pueden encontrarse verdaderas joyas dignas de visita.

En nuestro caso, acompañados de un guía, pudimos realizar un recorrido histórico por el entramado urbano de Millares, cuyas calles conservan todavía la huella morisca, apenas modificada, y donde el agua sigue siendo la protagonista como lo era para los antiguos pobladores.


Visitar rincones urbanos como el lienzo de muralla ubicado en la calle del Castillet, un pequeño tramo de la pequeña fortificación urbana; el Clot, un antiguo lavadero tradicional -uno de los más bonitos que hemos visto hasta ahora en la Comunidad Valenciana-, el cual fue utilizado históricamente para lavar la ropa; el Cárcavo, desde donde el agua desvía en dos acequias, formando un bello espectáculo durante el recorrido de la ruta del agua urbana; pasar por Palacio del Señor Territorial, una importante construcción señorial de datación medieval construida por la familia Bou y que todavía conserva elementos importantes como una ventada con enrejado original o un balcón de sección circular; cruzar por el estrecho pasadizo que hay junto a la iglesia, cuyo origen parece ser morisco para cerrarse el paso ante lo que era la mezquita, hoy iglesia, tal y como nos contó el guía; el Museo Martínez Royo, donde podéis conocer una aproximación a la paleontología y a la arqueología de Millares -visita con cita previa al 962519000-;o ver la Iglesia Parroquial de la Transfiguración del Señor, una obra del barroco valenciano que en su interior esconde altares dedicados a diferentes figuras como, por ejemplo, el patrón de la población, San Blas. Todo lo mencionado, son solo algunas de las opciones para el visitante.

Pero también hay cabida para los senderistas y los más aventureros. Entre sus múltiples opciones, dispone de numerosas cuevas y abrigos que merecen ser visitadas, como la Cueva las Donas, casi en el límite con Quesa. Para poderla visitar, dado que está cerrada con llave, podéis pedir permiso y autorización o pedir las llaves al Albergue Rural de Millares, justo a las afueras de la población -apenas 1 minuto en coche-, lugar donde podréis descansar o comer un buen gazpacho de la zona como nosotros hicimos -recomendable llamar para que os puedan preparar el gazpacho al 962 51 90 78 o contactar con su propietaria, Coral, al 649 62 68 19-.  

Otro rincón de obligada visita es el Yacimiento de Icnítas del Tambuc, cuyo acceso o llegada en coche es bueno -está saliendo de Millares en dirección Bicorp, a unos 15 kilómetros aproximadamente, por la carretera CV-580 -. Allí se puede ver el que está considerado del yacimiento icnológico de mayor relevancia de la Comunitat Valenciana, tanto por el número de icnitas y rastros, como por el buen estado de conservación de algunas de ellas. Resumido de otra manera: vas a poder ver huellas de dinosaurios, hasta 400.

Sin embargo, a pesar de todo lo mencionado -que bien ya merece la visita-, quizás el gran atractivo de la población sea el recorrido fluvial que ofrece Millares hasta la gran cascada conocida en la población como Monstruo -llamada así por rugir, y oírse en la distancia, durante estaciones lluviosas-. Hablamos del Tollo Jorge, un impresionante salto de más de 60 metros -la cascada más espectacular y, posiblemente, la más grande de la Comunidad Valenciana- apta solamente para los más intrépidos y aficionados al barranquismo, aunque al Monstruo también se puede llegar andando. Nosotros lo intentamos por nuestra cuenta, y casi pudimos llegar a ella, pero es de difícil acceso, ya que nos quedamos en la “pedrera”, el último paso hasta su llegada.

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Recomendamos por ello, que si no vais con equipo preparados para descolgaros por la cascada junto a expertos para hacer barranquismo, o no conocéis exactamente el lugar y no estáis acompañados por alguien que sepa cómo llegar, desistáis en realizar el último tramo fluvial del barranco del Nacimiento, el que hay pasando el Castillet, lugar donde se ubica el puente de madera y donde se toman las escaleras hasta la Senda del Sansón, que puede ser peligrosa. En el puente mencionado, podéis dar media vuelta tras haber realizado un bello recorrido de unos 15/20 minutos aproximadamente, donde habréis pasado diversos molinos y, en el comienzo del recorrido, habréis visitado la Fuente de las Donas, un pequeño salto de 20 metros aproximadamente con una pequeña poza y una subida a una cavidad o abrigo que esconde numerosas leyendas e historias mágicas, relacionadas con su nombre. Nosotros la visitamos, y podemos decir que bien vale llegar hasta ella por estar muy cerquita de la población -antes de la salida del pueblo en dirección Bicorp, justo antes de la curva y en el último paso de cebra, tenéis a la izquierda un camino que está señalizado con una placa que pone “el Castillet, 850 metros”. Desde aquí podréis visitar la Fuente de las Donas y llegar hasta el Castillet, así como continuar hasta el Monstruo si os aventuráis y estáis preparados con equipo de barranquismo-.

En resumen: Millares tiene “millares” de opciones para ser recorrida, además de su trazado urbano, tal y como muestran los tres senderos que el mismo ayuntamiento promociona a través de la web

 

 

 

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