La conocida por muchos como barraca de San Miguel, o barraca del barrio del Carmen, fue la última “barraca” que existió en el centro de la ciudad de Valencia, ubicada entre las calles de San Miguel, Bajada de San Miguel y calle Alta, un espacio emblemático del barrio que fue sede de la Falla San Miguel-Plaza Vicente Iborra y que estuvo en pie durante más de 30 años hasta el día de su derribo, el 7 de octubre de 2008 -aunque la propia comisión fallera abandonó ya en septiembre del mismo año el local de su sede-.

Sin embargo, entrecomillamos barraca porque fue, en realidad, un edificio que imitaba la barraca autóctona valenciana, sorprendiendo al caminante que se encontraba la particular construcción en pleno centro de la ciudad. 


Actualmente el solar donde estuvo la barraca, el pozo y el jardín, así como el cerramiento de todos los mencionados, lo ocupa un edificio que alberga la Unidad de Bomberos del Parque Centro Histórico de Valencia y la 1ª Unidad del Distrito de Ciutat Vella de la Policía Local de Valencia.

El Ayuntamiento de Valencia, con Rita Barberá como alcaldesa, expropió el solar y dejó sin efecto la cesión legal de uso del solar donde estaba ubicada, una cesión que se concedió el 10 de octubre de 1980 en un entonces solar lleno de ratas y convertido en basurero.

Fue la propia Falla San Miguel-Plaza Vicente Iborra quien lo limpió, adecentó y lo convirtió en un jardín junto a la construcción de una imitación de barraca valenciana como lugar de reunión del barrio, sede de la Falla ya mencionada y de la Asociación Cultural San Miguel -previa licencia de obras totalmente legal concedida en su día-.

La Barraca tenía una capacidad para 120 personas, lugar donde se realizaban frecuentes actos culturales de variada índole, así como reuniones de la Agrupación de fallas del Barrio del Carmen, reuniones de vecinos, exposiciones de belenes o de bocetos de Fallas, etcétera.

La Falla de San Miguel, también conocida como “Falla Els Antics”, como su propio nombre indica, es una de las Fallas más antiguas de Valencia.

Censada actualmente con el nº18 en la Junta Central Fallera de la ciudad de Valencia, la primera constancia escrita de ella es de 1861, aunque parece ser que antes ya hubo algunos años en los que se plantó la Falla, siendo pues, una de las fallas más antiguas de Valencia, incluso para algunos la que sería 1ª falla que se plantó en ciudad de Valencia.

En la actualidad, el casal fallero de la comisión se ubica en la plaza de Vicente Iborra nº3, frente a la puerta principal de la Iglesia de los Mercedarios.

Rodeando la barraca, existió un jardín con un pozo y diversos elementos típicos valencianos a modo de decoración que contó con tres árboles de especies protegidas, que fueron junto con la barraca la admiración de todo el que pasaba por el lugar. Pueden verse fotografías de la desaparecida barraca, así como vídeos y fotos de su derribo, en lapaginademmm.com.

El pozo de la barraca del barrio del Carmen. Foto de lapaginademmm.com

La polémica, en el momento del derribo, estuvo servida, ya que el consistorio alegó que los falleros no podían continuar en un recinto público porque el ayuntamiento, en ese momento, lo requería para la construcción del nuevo retén de bomberos y policía local, manifestando además que la permanencia de la falla suponía una discriminación para el barrio y para otras comisiones falleras de la zona, quienes sí pagaban un alquiler o tenían en titularidad un inmueble para albergar su casal.

El gobierno liderado por Rita Barberá manifestó en prensa que, además, existían documentos en los que se indicaba que la comisión, a pesar de ocupar los terrenos legalmente, debía marcharse si se les notificaba la expiración de la cesión -cosa que ocurrió-, añadiéndose que después de más 30 años que sin haber pagado nada por el suelo y disfrutado de un bien público, no podían continuar en esa situación.

Meses antes del derribo de la barraca, la Falla San Miguel-Plaza Vicente Iborra luchó por tratar de impedir la demolición de su casal a través de diversas acciones.

 

Entre ellas destacó la recogida de más de 6000 firmas, informar al barrio de las ventajas que sus instalaciones ofrecían a los vecinos, o alegar por diferentes medios que la barraca levantada por su comisión en el pasado era la única existente en el centro de la ciudad, así como su jardín, el cual disponía de tres especies de árboles protegidos.

La comisión, que se quedó en la calle y sin casal después del derribo -el ayuntamiento no les ofreció local alternativo-, llevó a los tribunales la situación tras interponer una demanda contra el Ayuntamiento de Valencia por la titularidad del terreno donde se situaba la barraca que utilizaban como casal.

Una demanda que el juzgado de primera instancia número 5 de Valencia admitió a trámite pero que no fructificó a más, a pesar de que, al parecer, en 1986 finalizó la cesión en precario del terreno, algo que la comisión fallera entendió como que la titularidad les correspondía amparados por el derecho de adquisición de la propiedad por usucapión, añadiendo en la misma demanda que en el último PGOU de entonces (Plan General de Ordenación Urbanística), el terreno estaba catalogado para viviendas de 4 alturas.

Cabe recordar que en la ciudad de Valencia ya existen otras barracas o construcciones que imitan a la barraca valenciana, pero ninguna de ellas en el centro histórico. De una de ellas ya os hablamos: la barraca de Vicentet i Rafaelet del barrio de Malilla.

 

 

 

 

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