El arroz es uno de esos ingredientes principales que está presente en numerosas elaboraciones de la gastronomía valenciana. Quizá, si fuéramos conscientes de todo el proceso que conlleva su cultivo antes de que acabe en una paella, valoraríamos mucho más la cultura del arroz y ese producto tan nuestro, cultivado principalmente en el Parque Natural de la Albufera.

En nuestro caso, tuvimos la suerte de asistir a la gran fiesta de la siembra o de la Plantà de l´Arròs que se celebró en la Finca Estell, en el llamado Tancat de l´Estell (ubicado junto a El Palmar), cuna del Arroz Tartana.

Se trata de una convocatoria a la que fuimos invitados por el anfitrión, Juan Valero, y en la que fuimos testigos de la gran importancia y tradición arrocera de esta empresa valenciana que, desde 1916, elaboran arroces de alta calidad cultivados mediante técnicas artesanales de producción. Por cierto, una pasada ver cómo, en pleno siglo XXI, todavía mantienen técnicas tan manuales y tradicionales tan cerquita de nosotros.

A la convocatoria asistieron grandes amigos, clientes, agricultores, prensa y grandes personalidades y cocineros valencianos como don Jesús Melero (embajador del Concurso Internacional de Paella de Sueca), don Juan Carlos Galbis (gran embajador de la Paella), don Raúl Magraner (chef del restaurante Bon Aire) o don Toni Montoliu (chef y propietario de la famosa Barraca de Toni Montoliu), entre muchos otros.

No os podéis ni imaginar lo que supone ver uno de estos procesos manuales y demostraciones del plantado del arroz, tal y como se hacía en antiguo, algo que mantienen en Tartana, como también otros procesos como la escarda manual (que es el control ecológico de las malas hierbas, retiradas a mano) o el secado al sol de manera natural, extendidos en la era.

La primera toma de contacto sirvió para que los asistentes y aventurados a conocer de primera mano el proceso, pudieran recoger los planteles (pequeña mata del arroz que, en este caso, ya tiene 6 semanas), matas que se “robaron” de un sitio para pasar a otro don hubiese calvas, lugares a los que no se pudiese plantar con maquinaria. Los planteles, en esta ocasión, se deben de atar para hacer garbas con cordeles de esparto con dos vueltas y nudos de pescador (se roban de lugares donde hay planteles muy juntos).

Con las piernas abiertas, arremangados, con botas de agua o similares, incluso descalzos, y con una separación de 20 centímetros por cada plantel y retrocediendo mientras se iba colocando cada mata, los asistentes fueron experimentando como replantar a mano zonas donde no ha germinado bien la planta del arroz, por ello los planteles se fueron plantando en las zonas donde habían calvas, momento en el que muchos quisieron probar esta experiencia artesanal que, en antiguo, puede verse en numerosas fotografías en blanco y negro.

Después de conocer más de cerca parte de las técnicas artesanales, los asistentes pudimos disfrutar de un pequeño almuerzo con picoteo, clóchinas valencianas, tomate de El Perelló, quesos valencianos y, por supuesto, para comer una paella valenciana que fue elaborada por Juan Carlos Galbis y José Zafra, culminando así una jornada memorable.

Y qué decir del lugar donde se sitúa la finca, en pleno Parque Natural de la Albufera, rincón donde tienen dos pequeñas barracas construidas en 1916 y 1934 (restauradas en la actualidad, en 2010) y donde puede leerse, sobre cerámica valenciana, que personajes de otras generaciones, de los “Gorets”, fueron artífices de mantener una tradición arrocera que, por suerte, hoy todavía se mantiene.

SI PINCHAS AQUÍ, PODRÁS VER MÁS DE 100 FOTOS DE NUESTRA VISITA AL TANCAT DE L´ESTELL

 

 

 

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