Entre las partidas la Costera de Senent y la del Castell de Villalonga, dando nombre tanto a la última citada partida como al barranco que corona y que se sitúa a sus pies, se encuentra el Castell de Villalonga, una fortaleza de época islámica tardía que el propio Jaume I la describió como «castillo roquero, grande y fuerte».
Conocida también popularmente como «Castell dels Moros», la fortificación (doblemente amurallada, de tamaño medio, construida principalmente en tapia de piedra o mampostería encajonada) se ubica sobre una loma empinada, en una ubicación estratégica y conectada a la de Bairén (de la que era dependiente) a unos 250 metros de altitud y a escasos 2 kilómetros del núcleo urbano de Villalonga, pegada a una de las sendas que conectan con el Camí de Forna (la senda vella).
El Museu Arqueològic de Gandia nos habla muy bien del castillo a través de una publicación de Facebook ilustrada de cómo sería en el siglo XIII, mencionando (entre otras palabras) que «la fortaleza de Villalonga fue construida a inicios del s. XIII, cuando los almohades impulsaron un considerable programa constructivo, con nuevas fortalezas o reformas de las ya existentes, frente a las constantes incursiones cristianas».






Desde hace años, técnicos de la administración autonómica, en concreto de la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo de la Generalitat Valenciana, han advertido de la grave situación de abandono del ruinoso fortín al consistorio, recordándole además su obligación de conservar y mantener este lugar al estar inscrito en el catálogo de bienes protegidos como Bien de Interés Cultural, la mayor figura de protección en la Comunitat Valenciana. Sin embargo, al ser el castillo y los campos que lo rodean (unas cinco parcelas) de titularidad privada, el Ayuntamiento intentó hace años en primera instancia (en febrero de 2021) notificar a todos los propietarios la obligación de mantener este patrimonio valenciano, tal y como manda la Ley de Patrimonio Valenciano.
Tras aquel intento de abordar la situación, en mayo 2021 se intentó realizar una expropiación forzosa sin éxito tras no poderse aprobar en el fallido pleno del entonces alcalde Domingo García Pérez (PP, Compromís y Fer poble). Lo ocurrido se relata en una noticia que aparecía en el propio Facebook del Ayuntamiento (aportamos imagen a continuación) o en «Villalonga paraliza la expropiación del castillo entre críticas por no hablar con los propietarios – Levante-EMV«, pudiendo resumirse en que todo aquello fue una chapuza de pleno al no citarse a los propietarios, no permitir la entrada a quienes tuvieron conocimiento de este y no abordar las cosas como tocan y en sus tiempos.

Años antes, en abril de 2016, unos propietarios ya comunicaron al Ayuntamiento de Villalonga su intención de alcanzar algún acuerdo y presentaron por registro de entrada un documento en el que se ofrecían a firmar un convenio con la administración local. Estos afectados son vecinos de la localidad. Las Provincias mencionaba en mazo de 2021 que la intención del entonces consistorio (ahora gobernado por el PSOE desde 2023) era la de mediar una cesión o compra con todos los implicados, pero que recurriría a la expropiación si no se llegaba a un acuerdo alegando que nunca han cumplido (los propietarios) con su obligación de proteger el patrimonio.
Dueños del castillo de Villalonga carecen de medios para rehabilitar la fortaleza | Las Provincias
A pesar de todo lo mencionado, en la actualidad (octubre de 2024), el gravemente perjudicado es el castillo y los valencianos, que muy pronto perderemos otro bien patrimonial al no haber acuerdo entre los propietarios y el Ayuntamiento para abordar la urgente rehabilitación de la fortificación. Lo que debería hacer el consistorio es que ante no haberse resuelto por las buenas con una cesión o una venta de este (ya que ninguna de estas dos opciones ha sido de agrado de alguno de sus dueños aunque otros sí estarían dispuestos a permitir su recuperación), el consistorio debería actuar ya de oficio e iniciar un expediente de expropiación acudiendo a la citada Conselleria.
Cuando los propietarios no pueden o quieren asumir la recuperación del inmueble, se debe de iniciar un proceso de cesión de este o la venta a la administración pública cuando se trata de un bien protegido. Si ninguna de las opciones últimas es bien vista por los dueños, es cuando (en este caso) el consistorio debe (y se le exige por ley) iniciar un expediente de expropiación para su recuperación y salvaguarda.
Para descubrir la fortaleza podéis bien seguir nuestra propuesta de Wikiloc | Ruta El Camí de Forna y la Senda del Barranc del Castell, Villalonga (una ruta circular de menos de 6 kilómetros), o bien seguir esta misma ruta de Wikiloc a la inversa para únicamente hacer la subida al castillo.
EL CASTILLO DE VILLALONGA SEGÚN LA FICHA DE PROTECCIÓN PATRIMONIAL:
Según la arquitecta y escritora valenciana apasionada de la investigación histórica, Carmen Pérez-Olagüe Iváñez de Lara, el Castillo de Villalonga está situado a 1,5 kilómetros al sudeste de este municipio. Se ubica en un escarpado monte de 250 metros de altitud, que integrado en la Serra de les Fontelles, forma parte de la Serra Gallinera. Lo envuelve, por la parte oeste, el Barranc del Castell y por la parte este, un abrupto cortado de unos 30 metros de pared vertical, desde donde se domina la llanura de la Fuente (el Pla de la Font) y el resto de territorios del entorno.
Se trata de un recinto amurallado de medianas dimensiones, donde las estructuras conservadas permiten reconocer la planta del conjunto. Por la parte oeste, que desciende por medio de bancadas hasta el barranco se ve el trazado de una barrera de defensa protegida por un segundo recinto amurallado que cierra prácticamente todo el recinto superior, a excepción de aquellos puntos donde el cortado de la peña sirve de defensa natural. En el segundo recinto la puerta de entrada, situada la sur.
Otra estructura que ha sobrevivido es el aljibe, se trata de una obra de cuatro muros encofrados de mortero y piedra y cubiertos por una bóveda con marcas de cañizo impresas, que todavía hoy se puede contemplar. En la parte nordeste hay restos de la que posiblemente fuera la torre Mayor del castillo.
El que también se mantiene en pie es un paramento que pertenecía a la muralla del castillo, con una coronación con merlones de los que conserva siete. En ese trozo de muralla se abre una puerta de construcción cristiana, bastante deteriorada por el paso del tiempo construida por dovelas ahora desaparecidas. Esta puerta situada en la vertiente norte tendría alguna función específica, considerando que da a un acantilado donde el acceso desde fuera es muy difícil. Desde ella se puede ver el Castell de Bairén, corroborando así la configuración estratégica de los castillos.
Se observa una considerable diversidad constructiva. En la construcción de los muros del recinto se utilizaron las técnicas siguientes: fábrica de tapial de tierra y mampostería colocada en la parte baja como refuerzo. Ambas técnicas coexisten en un mismo lienzo. A pesar de las dificultades interpretativas se estima que los encofrados, en la mayoría de los cuales se ven las agujas de su construcción, son de época islámica tardía.
En cuanto a su cronología e historia, Carmen Pérez-Olagüe Iváñez de Lara menciona que en los primeros días del año 1239, desde Cullera, el rey Jaume I entra en negociaciones con los alcaides de los castillos musulmanes de Bairén, de Villalonga, Borró, Vilella y Palma, los cuales le ofrecieron su rendición si antes se rendía Bairén, cabeza de todos ellos. Don Jaume I les dio siete meses para que la entrega fuese pacífica, y a la finalización del periodo estos castillos pasaron a manos del monarca.
El primer propietario del Castillo de Villalonga fue Diego López de Haro, caballero vasco que luchó con el rey Jaume I. Éste empeñó el castillo y el valle. A su muerte el rey Jaume I recuperó la propiedad por medio de un préstamo concedido por Arnau de Romaní.
El rey don Jaume I concedió el señorío sobre este castillo, al que consideraba «Castell de roques grans y fortes», y el valle a Arnau Romaní en 1269, según un real privilegio otorgado en Castellfabib. Posteriormente pasaría a manos de Juan Llansol todo el territorio del valle de Villalonga, del cual se conserva un documento de 1406 de la concesión de la alcaldía del castillo a Just de la Porta, con las obligaciones y compensaciones que ello reportaba.
El señorío fue comprado por Pedro Franquesa Esteve, secretario de Felipe III, convirtiéndose de esta forma en baronía. Años más tarde pasaría a manos de la Real Audiencia de Valencia, debido a que le fueron confiscadas las posesiones a Franquesa.
En 1621, el señorío fue vendido, por parte de Felipe IV, a los Borja de Gandía, los cuales lo incluyeron en los estados ducales, hasta fines de la primera mitad del siglo XIX, cuando desaparecieron aquellos.
Actualmente, forma parte de una titularidad privada que no puede asumir el coste de su mantenimiento pero que tampoco cede su propiedad para realizar actuaciones antes de que, por desgracia, desaparezca.
Parte de este artículo es una obra derivada de la ficha patrimonial y de la disposición relativa al proceso de declaración o incoación de un Bien de Interés Cultural según la Disposición Adicional Quinta de la Ley 5/2007, de 9 de febrero, de la Generalitat, de modificación de la Ley 4/1998, de 11 de junio, del Patrimonio Cultural Valenciano, texto que está libre de restricciones conocidas en virtud del derecho de autor de conformidad con lo dispuesto en el artículo 13 de la Ley de Propiedad Intelectual española.
Descubre más desde Valenciabonita
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.




















