El tradicional mercado artesanal de la Escuraeta, uno de los más antiguos de la ciudad de Valencia, cuenta este año con un máximo de 26 puestos de venta que, en esta ocasión, se distribuyen e integran en el entorno de la plaza de la Reina desde el 11 de mayo hasta el 22 de junio de 2025 en horario de venta diario entre las 09:00 y las 22:00 horas.
Estas casetas únicamente venden artículos propios de este mercado, como son todo tipo de utensilios de madera, barro o cerámica valenciana para el hogar y la cocina. Estos objetos permitidos son cacharros y todo tipo de utensilios de madera o cerámica valenciana para el hogar y la cocina, como por ejemplo ollas para cocinar o cazuelas para hacer arròs al forn, así como también todo tipo de recipientes y productos de barro o miniaturas de todos estos utensilios, en especial los llamados chiulets o piluets (cacharritos de barro que se rellenan con agua e imitan en sonido de los pájaros al soplar) o las Campanetas de la Mare de Déu (piezas de barro cocido o cerámica con una cruz de madera o de metal roja que los niños hacen sonar durante los días de mercado y la festividad del Corpus).
Toda la información de este mercado está publicado en el edicto municipal a instancias del concejal de Policía Local, Movilidad y Espacio Público, Jesús Carbonell, que estableció los diferentes criterios que autorizan este año “la ocupación de este emblemático espacio público y la venta de objetos, que recuperan la memoria de la ciudad y evocan un mercado cuyo origen se remonta al siglo XIII, cuando los alfareros y otros artesanos comercializaban, junto a la Catedral y a partir de segundo domingo de mayo, sus obras”.
El origen del mercado de la Escuraeta, seguramente uno de los mercados más antiguos de España, se remonta al s. XIII, momento de la Conquista de Jaume I. Tras la cristianización de la ciudad, el mercado iba dirigido en un principio a los artesanos noveles que querían exponer sus obras para poder entrar en los gremios, existiendo documentos que atestiguan su celebración desde el s. XIV.
La ubicación, siempre cercana de la Catedral, era un intento de cristianizar o convertir al cristianismo a todos los musulmanes, quienes verían este mercado junto a lo que fue la antigua mezquita, ya convertida a Catedral. Es este motivo que hace pensar que este mercado sea mucho más antiguo, ya que los musulmanes tenían, y tienen todavía, la tradición de realizar zocos y mercados en los entornos de las mezquitas.

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