La actual plaza Lope de Vega de Valencia, conocida en antiguo como plaza de Herbes por venderse en ella especies de hierbas medicinales, y también verduras y hortalizas (también llamada de la Pescadería por estar inmediata a esta, según Providencia del Mustaçaf del año 1692), esconde una de las curiosidades de la ciudad dignas de mención.
En ella el caminante puede observar, en uno de los laterales de la plaza, varios arcos ojivales pertenecientes a uno de los muros exteriores de la Iglesia de Santa Catalina, unos arcos que, como bien dice nuestro amigo Roberto Tortosa de la Valencia Insólita en su artículo, “corresponden a los antiguos arcosolios (capillas sepulcrales) que fueron cegados durante el s. XVIII utilizando diversos materiales de relleno”.
Da la casualidad que uno de estos arcos ojivales está rellenado con fragmentos y restos de esculturas góticas, destacando lo que parece ser una cabeza decapitada de un obispo. Es esta pieza es, sin duda alguna, la que más poderosamente llama la atención a quienes a diario pasan por aquí. Tanto es así que de ella se han inventado leyendas e historias que se cuentan en tours y visitas guiadas de la ciudad.


Curiosamente, muy cerca (justo enfrente, a unos pasos de esta cabeza) se ubica la calle de Martín Mengod, dedicada desde 1921 periodista y político valenciano. Esta vía, sin embargo, fue anteriormente más conocida como “de los Plateros” (también calle Platerías o Argentería) porque en ella, y en las inmediatas, se ubicaban los plateros y obradores de los orfebres (tanto talleres como viviendas de estos).
Y os preguntaréis ¿Qué tiene que ver esta citada calle con la cabeza protagonista de nuestro artículo? Pues resulta que dicha cabeza pertenece a un San Eloy, que da la casualidad que es el santo patrón de los plateros, orfebres, joyeros, herreros, metalúrgicos y numismáticos (su festividad se celebra cada 1 de noviembre).
La cabeza de piedra es, en realidad, una réplica que sustituyó a la original (posiblemente del s. XV o XVI) durante los trabajos de restauración del templo. Se da la circunstancia que la cabeza original, custodiada en una vitrina dentro de la iglesia, fue robada con nocturnidad y alevosía en el año 2005.
Así lo afirma don Joan Jesús Gavara Prior, cronista de Nules y licenciado en Geografía e Historia por la Universitat de Valencia, quien hace mención de ello durante menos de 1 minuto en el siguiente fragmento de una charla que dio en 2024.
Como habréis podido escuchar en el anterior vídeo en palabras de Joan Jesús, la portada gótica de Santa Catalina tenía un San Eloy, a lo que tenemos que añadir también mención especial sobre la desaparecida capilla de San Eloy, conocida como de los plateros por ser venerada por la también desaparecida Cofradía, Arte y Oficio de Plateros de Valencia o de San Eloy, que lo tenía como santo patrón (la reforma en estilo barroco de Santa Catalina fue realizada entre 1740 y 1785 por el arquitecto Felipe Rubio Mulet).
De esta capilla, la cual tuvo una larga existencia de más de cinco siglos dentro de la iglesia hasta su desaparición, se habla muy bien en «La Capilla de los Plateros en la Iglesia de Santa Catalina Mártir de Valencia«, de la Dra. en Historia del Arte Reyes Candela Garrigós.
Por cierto, si estáis pensando en cómo murió San Eloy, en este caso os podemos decir que no hay casualidad alguna, ya que este buen hombre, del que en vida fue altamente venerado, querido y nombrado obispo a la fuerza por el pueblo, no fue decapitado.
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Una lamentable decisión del arquitecto, de no restaurar la imagen seguramente completa, y dejar un puzle a la vista. San Eloy no fue decapitado ni mucho menos.
El que si fue decapitado – aunque no figura en la imaginación popular – es Sant Donís en cuya celebración tuvo lugar la entrada cristiana a la ciudad conquistada. Ese sí que se representa con la cabeza de obispo en las manos.
Moltes gràcies pel teu comentari i treball Francesc.