La Basílica de la Virgen de los Desamparados presentó el pasado viernes 30 de enero de 2026 la restauración del manto conocido como del “Capellán Mata”, una pieza histórica realizada en 1915 por voluntad testamentaria del que fuera capellán mayor del templo, Germán Mata. Este manto acompañó a la imagen original de la Mare de Déu en su regreso a la Basílica en 1939, después de haber permanecido oculta durante la Guerra Civil española en el edificio consistorial de Valencia.
El manto ha tenido un papel protagonista a lo largo de la historia de la Virgen: tanto la imagen procesional como la original que preside la Basílica lo han llevado en numerosas ocasiones. Su importancia fue reconocida ya en 1934, cuando el artista valenciano Ramón Stolz lo reprodujo en el lienzo bocaporte que cubre la hornacina del Altar Mayor, asegurando que su imagen perdurara también en la decoración del templo.
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Según explicó en su presentación Néstor Olucha, director del Museo Mariano de la Virgen, el manto se salvó de los saqueos de la contienda porque se encontraba en un taller en proceso de restauración. Coincidiendo con el fin de la guerra, se lo colocaron a la Virgen para su regreso a la Basílica, tras haber permanecido oculta durante los años de conflicto en el Ayuntamiento. La plaza del Consistorio acogió una misa pontifical en su honor antes de que regresara definitivamente a su lugar habitual.
Restauración sufragada por la Corte de Honor de la Virgen:
Los trabajos de restauración actuales han sido sufragados por la Corte de Honor de la Virgen, a iniciativa de su presidenta, Mª Dolores Alfonso, camarera de la Virgen. Durante ocho meses, el restaurador Sebastián Marchante ha llevado a cabo la intervención en un taller de Málaga. En la presentación oficial, celebrada en el Camarín de la Virgen, estuvieron presentes el rector de la Basílica, Melchor Seguí, miembros de la Archicofradía y de la Hermandad de Seguidores de la Virgen, así como el artista Pedro Arrúe.
El manto se encontraba en un estado muy deteriorado: la parte que lo sujeta sobre los hombros estaba debilitada por el peso de la tela y los bordados; los hilos de oro y plata habían perdido material; aparecían roturas y desgastes, y en algunas zonas se veía directamente la cartulina. Además, a lo largo de los años se le habían superpuesto diversas telas en restauraciones anteriores. Por ello, la intervención se centró en devolverle su visualidad primitiva y estabilizar cada uno de sus elementos.


Para ello se realizó un estudio exhaustivo de la obra: su técnica, su estado de conservación y la documentación fotográfica histórica. Esta última fue clave para reconstruir los patrones originales de 1915. Debajo de las telas añadidas en restauraciones anteriores se encontraron fragmentos del tisú original, que sirvieron de guía para confeccionar una tela idéntica en hilo y trama. Se repusieron piedras, perlas y el fleco del manto, recreando fielmente la pieza original.
Se confeccionó gracias a una donación de 10.000 pesetas:
El manto del Capellán Mata se confeccionó gracias a la donación testamentaria de 10.000 pesetas dejadas por Germán Mata, destinada a la creación de un rico manto para la Santísima Virgen. La elaboración se encargó a la Casa de Beneficencia, que contaba con una escuela de bordado. La pieza, bordada en hilo de oro y plata sobre piqué de tisú de plata, está adornada con perlas y cristal, y sigue un estilo neoclásico. Presenta moldura clasicista en el perímetro, hojarascas formando flores de lis en la parte central y los escudos de Valencia y de España en los laterales.
A lo largo de su historia, el manto acompañó importantes actos de la Virgen. En 1939 cubrió a la imagen original durante su retorno a la Basílica tras la Guerra Civil española. En 1940, con la donación de otro manto por la familia Burillo, el del Capellán Mata continuó siendo llevado por la imagen peregrina durante muchos años. En 1954, la Virgen procesional lo llevó hasta Zaragoza con ocasión de la Asamblea Nacional Mariana, para la consagración de España al Inmaculado Corazón de María.
El manto fue una inversión importante para la época: las 10.000 pesetas donadas por el Capellán Mata permitieron costear la tela de tisú de plata hecha expresamente para bordar sobre ella, los hilos de oro y plata, así como la decoración con perlas y cristal. Además, la Casa de Beneficencia no solo confeccionó la pieza, sino que proporcionó a su escuela de bordado los materiales y formación necesarios para garantizar la calidad y el respeto al diseño original.

Actualmente, tras esta restauración, el manto puede contemplarse durante unos meses en el Museo Mariano (MUMA), permitiendo a los visitantes admirar de cerca una pieza cargada de historia y devoción, testigo del paso del tiempo y del cuidado de generaciones de valencianos que han querido preservar la memoria de la Mare de Déu. La intervención no solo ha recuperado la belleza original del manto, sino que asegura que su legado perdure para futuras generaciones, conservando un vínculo tangible con la historia religiosa y cultural de Valencia.
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