La Comunitat Valenciana vuelve a sacar pecho en el panorama gastronómico nacional gracias a un nuevo reconocimiento. Un queso de cabra elaborado en Elche ha logrado alzarse con la medalla de oro al mejor queso joven de leche de cabra en el Campeonato de los Mejores Quesos de España 2026, uno de los certámenes más importantes del sector.
El galardón ha sido para el queso semicurado al vino de la gama Caprillice, producido por la quesería Lácteos Segarra, una empresa familiar con una larga tradición en el mundo caprino. El premio se ha entregado en el marco del Salón Gourmets de Madrid, donde más de 800 quesos de toda España han competido ante un jurado especializado.
Este reconocimiento no es casual. El queso premiado destaca por una elaboración cuidada que combina la intensidad propia de la leche de cabra con los matices que aporta su maduración al vino tinto, logrando un equilibrio muy particular tanto en aroma como en sabor. El resultado es un producto con personalidad, capaz de diferenciarse dentro de una categoría especialmente competitiva.
Tradición quesera desde Elche:
Detrás de este éxito está Lácteos Segarra, una quesería con raíces profundas en la ganadería caprina. Su historia se remonta a varias generaciones atrás, aunque fue en 1964 cuando comenzaron de forma oficial con la elaboración artesanal de quesos.
Desde entonces, la firma ha sabido evolucionar sin perder su esencia, manteniendo procesos tradicionales y apostando por la calidad de la materia prima. Hoy en día, sus productos, comercializados bajo marcas como Caprillice, Keslay e Illiqués, han conseguido posicionarse tanto a nivel nacional como internacional.
Un queso con identidad propia (y muy versátil):
El queso semicurado al vino premiado pertenece a la categoría de cabra joven y presenta una textura firme y semiblanda que facilita tanto el corte como la degustación. En boca ofrece un sabor intenso a leche de cabra, al que se suma un toque afrutado muy característico procedente de su corteza bañada en vino tinto, responsable también de su aroma tan reconocible.
Se trata, además, de un producto pensado para distintos usos y formatos, ya que se comercializa tanto en piezas grandes de unos 2,5 kilos, como en formatos más pequeños de 400 gramos o cuñas de 150 gramos, lo que lo hace accesible tanto para hostelería como para consumo doméstico.
Otro aspecto a tener en cuenta es su conservación, ya que debe mantenerse refrigerado entre 4 y 8 ºC, y cuenta con una vida útil de hasta 180 días, algo que facilita su distribución y consumo sin perder cualidades.
Más allá del premio, este tipo de reconocimientos ponen en valor el trabajo de queserías que siguen apostando por la tradición y el producto bien hecho. En este caso, además, con el valor añadido de representar a la Vega Baja del Segura dentro del mapa gastronómico español.
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