Si uno viaja al año 1922, concretamente al miércoles 28 de junio, y le da por comprar el periódico de Las Provincias de aquel día, curiosamente con un coste de 10 céntimos, vería entre sus páginas centrales un curioso anuncio sobre una gran inauguración que había ese día: el pabellón sobre el mar del Balneario de Las Arenas.
Con la picaresca, y llamativa, de resaltar con exclamación las palabras «alegría», «mujeres» y «juventud», cualquiera que leyese ese anuncio en la página 3 del periódico, le entraría «ganas de disfrutar de esa gran inauguración». No menos llamativo resulta todo lo que se esperaba aquella noche: decoración ambientada, puestos de comida de churros y dulces, bailes en el jardín, orquesta, iluminación por todo lo alto y una fiesta de la pólvora, entre otras cosas. ¡Oye, que incluso había un sorteo entre los asistentes¡



Y es que aquello lo merecía. Tal obra majestuosa fue proyectada y llevada a cabo por don Carlos Cortina Beltrán (no confundir con don José María Manuel Cortina Pérez, del cual hablamos en nuestro artículo «la Paterna de Cortina»), arquitecto, también, junto a Don Bernardo Gómez del majestuoso Pabellón Municipal de la Feria de Julio de 1926. Pero Don Carlos Cortina no solo era el artífice de tal maravilla bañada en parte por el Mediterráneo. Aquel hombre fue un gran artista fallero de la época, con numerosas fallas realizadas por él.

Volviendo al tema en cuestión, aquel magnifico pabellón, dada su ubicación, era un lugar digno de visitar y más aún si era su inauguración. Al día siguiente de ésta, en los periódicos volvía a aparecer un anuncio con el programa que habría esa noche del jueves y próximamente, donde aparecía la frase «Éxito indescriptible». Cabe resaltar que en la prensa del día 30 aparece que la iluminación «bestial» pasaría de 25.000 bujías a 60.000. ¿Os imagináis aquel magnífico emplazamiento decorado con tal cantidad de iluminación?

El pabellón en cuestión se montaba y desmontaba cada temporada, y fue construido con estructura de madera y con vallas de tablones que lo cerraban a ambos lados a modo de barandillas. En muchas fotos se puede apreciar a la gente disfrutando apoyada, a modo de reposo, en estas barandillas, seguramente por las vistas que proporcionaba el lugar y su inigualable sensación. Aquella magnífica construcción, «de quita y pon», estaba pintada en blanco y con detalles en azul, formando una especie de cruz anclada que el mar bañaba. Pero aquel lugar, cabe destacar, era más especial aún gracias a los merenderos y casetas de baño que se instalaron junto al balneario y frente al mar el mismo año de la inauguración del pabellón.
¿Qué pasó entonces con este lugar? Pues que un gran temporal lo deterioró gravemente y jamás se volvió a restaurar o edificar nuevamente. Por culpa de aquel temporal quedaron sus restos esparcidos, de los cuales solo sobrevivieron sus pilares, y que tras años todavía montados «como si esperasen de nuevo la vuelta de una nueva temporada de verano», finalmente fueron retirados para jamás quedar nada en el recuerdo del mar Mediterráneo (bueno, nos quedan las fotografías de aquel lugar y un curioso recuerdo de los años 30).

Y es que este lugar fue incluso sátira en nuestras fiestas josefinas. Fue en el año 1931 con la falla plaza Lope de Vega. Aquella falla, que obtuvo un premio de 500 pesetas, reproducía fielmente el pabellón sobre el mar del Balneario de Las Arenas. El artista fallero, J. Miró, supo retratar el pabellón que frecuentaban los valencianos en los meses de calor.

Pero como bien hemos dicho antes, si por algo se recordará también a Don Carlos Cortina, además de por sus monumentos falleros y el desaparecido pabellón sobre el mar del Balneario de Las Arenas, es sin duda por el Pabellón Municipal de la Feria de Julio de 1926, aquella majestuosa obra que tanto gusta ver en fotos a día de hoy y que fue inaugurada el 25 de julio de 1926, tal y como se puede ver en el siguiente recorte que hemos buscado por la hemeroteca en la prensa histórica.


Fuentes:
- http://bivaldi.gva.es/
- prensahistorica.mcu.es
- valenciablancoynegro.blogspot.com
- valenpedia.lasprovincias.es
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Me gustaría saber si el Pabellón Municipal de la Feria de Julio, inaugurado el 27/07/1926, existe en la actualidad, si se sigue llamando igual (o su nombre actual) y en qué lugar de Valencia se encuentra. Gracias.
Hola Nacho. Ese Pabellón dejó de existir en tiempos de posguerra y solo sobrevivió de él las maderas que hacían de cimientos del lugar, hasta que finalmente perecieron también. No hemos encontrado información precisa en prensa histórica de su desaparición, solo palabras de gente mayor que lo llegó a conocer y supo de su final. Un saludo