• El 19 de abril de 2019 se inaugura, oficialmente, la campaña 2019 de la #clóchinavalenciana. Recordad que la malla suele ir identificada con la D.O. de “clóchina de Valencia” y una senyera, pero si solo veis una senyera valenciana, la mejor manera de identificar procedencia, trazabilidad del molusco y la autenticidad de la D.O. Clóchina de Valencia es la etiqueta del FROM, el llamado Fondo de Regulación y Organización del Mercado de los Productos de la Pesca y Cultivos Marinos, un Organismo Autónomo del Gorbierno de España, creado por Ley 33/1980, de 21 de junio y adscrito al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM).
  • Esto último lo decimos porque siempre hay avispados que venden mallas con la senyera pero sin lo que mencionamos, ya que se puede encontrar casos en Valencia con la banderita pero sin la etiqueta del FROM. 

La clóchina valenciana es un molusco lamelibranquio marino, en una concha negra por fuera y nacarada por dentro, formada por dos valvas iguales (cada una de las piezas duras y movibles que constituyen la concha de los moluscos lamelibranquios y de otros invertebrados) que se cierran fuertemente por medio de dos músculos. Vive agarrándose a las rocas por unos filamentos y es comestible. Esa es la definición que podemos encontrar en diversos diccionarios. Quizás, como buenos valencianos y por resumir, nos falta una definición que todos sabemos de la clóchina de la tierra: que es “pura meleta o mel de romer”. 

La variedad de la clóchina valenciana es la Mytilus Galloprovincialis, que a diferencia del mejillón gallego (Mytilus Edulis) o de la que se cultiva en el Delta del Ebro, entre otras variedades (incluyéndose la que se cultiva en Francia o Italia) a pesar de ser tamaño inferior es mejor en olor, sabor y jugosidad según un estudio realizado por el Departamento de Tecnología de los Alimentos de la Universidad Politécnica de Valencia, tal y como nos indican en sabormediterraneo.com, además de diversas opiniones de expertos, donde la diferencian sobre todo por su tonalidad suave y sabor intenso (bueno, y por la opinión de la gran mayoría de valencianos).

Además de su mayor calidad, la clóchina valenciana tiene Denominación de Origen desde el año 2008 gracias al distintivo de “Clòtxina de València”, lo que la hace aún más especial si cabe. 

El cultivo moderno de la clóchina valenciana data de finales del siglo XIX (al parecer, según diversos artículos, desde el año 1890). Su origen se sitúa en dos bateas mejilloneras ubicadas en el mismo varadero del puerto de Valencia que recogían cerca de 35 toneladas, tal y como nos cuentan los amigos de Taberna El Balconcillo, aunque también hay quien afirma que la primera batea fue en las Atarazanas. La gran aceptación de la clóchina por las familias valencianas hizo que se multiplicasen las bateas hasta más de una veintena en la actualidad, además de viveros. Debido a las obras y crecimiento del Puerto de Valencia, el cultivo tuvo que trasladarse a la dársena exterior, teniendo la particularidad de que nuestro puerto, además del de Sagunto, son los únicos dos puertos a nivel mundial donde están permitidos unas prácticas parecidas.

Entre las cualidades a destacar, además de las mencionadas anteriormente por su calidad, la clóchina es pescada de modo tradicional con una técnica que ha pasado de generación en generación desde hace más de cien años, manteniendo el empleo de antiguas barcazas que ya no servían para navegar (estas eran el soporte de donde se colgaban los viveros). Es, además, un alimento saludable con pocas calorías, rico en vitaminas, minerales y proteínas y una fuente principal de omega-3, siendo pues un alimento excepcional en todos sus sentidos. 

El calendario lunar rige todo el proceso de la clochina valenciana, que se sitúa entre la luna llena de abril y la luna menguante de agosto, donde se procede a la cosecha; y la recogida de la semilla (criançó), por su parte, se realiza bajo la luna creciente del mes de mayo.

Su producción se limita al periodo de mayo a agosto -los clochineros hablan de los meses sin “R”-. Por lo tanto, aquel producto que se ofrece en épocas distintas, será mejillón del Delta del Ebro, francés o gallego, pero nunca clóchina valenciana. 

Paco Alonso

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