El Santuario de Ntra. Sra. de la Cueva Santa se encuentra en un atractivo paraje natural próximo al Alto de Montmayor, a unos 820 metros de altitud sobre el nivel del mar y a 12 kilómetros de Altura (Castellón), población a la que pertenece.

En su interior, el visitante encontrará una gruta de origen kárstico de 20 metros de profundidad donde, descendiendo a través de unas escaleras, llegará hasta una capilla con rejas donde descansa la Virgen de la Cueva Santa.


La sima que acoge el Santuario era conocida desde antaño con el nombre de Cueva del Latonero, toponimia atribuida al hecho de que un magnífico ejemplar de almez o latonero presidia el acceso original a la cavidad. Este latonero, o al menos uno de sus descendientes, protegido como Árbol Monumental catalogado, continúa recibiendo a los romeros y proporcionando fresca sombra a los visitantes.

El Santuario de la Cueva Santa está considerado, desde tiempos ancestrales, como centro espiritual y espacio propicio para rituales sagrados, así como refugio para los pastores trashumantes y caminantes que por allí transitaban siguiendo las rutas naturales de la sierra actualmente asociadas al Sendero de Gran Recorrido GR-10 y al PRV-178.

Este fue su destino hasta que en los preámbulos del s.XVI, entre 1502 y 1508, es descubierta en el interior de la gruta la imagen que, con posterioridad, se denominó Virgen de la Cueva Santa, un pequeño bajo relieve de yeso atribuido a Bonifacio Ferrer fechado a principios del siglo XV a la que se le atribuyen infinidad de milagros, tal y como nos cuentan desde Top Valencia.

Cabe decir, sin embargo, que dicha autoría, al parecer, es una invención del siglo XIX, pues los propios cartujos nunca atribuyeron al religioso valenciano dicha imagen porque a su llegada a Vall de Crist en 1410, ya llevaban varios años repartiendo estas imágenes entre los pastores y la población. 

La Virgen pertenece a la población de la Villa de Altura, siendo la patrona de la Diócesis de Segorbe-Castellón (desde 1961) juntamente con San Pascual Bailón; de Beniarrés; y santa patrona de los espeleólogos españoles desde 1955. Además, también es la patrona de Santa María de Dota en Costa Rica, de la población de Piacoa, en el Estado Delta Amacuro (Venezuela); así como de Bochalema, pueblo pequeño del Norte de Santander, Colombia, donde se puede apreciar una gran imagen de la Virgen de la Cueva Santa hecha en piedra y un moderno cemento, que guarda una imagen antigua en la capilla que lleva su nombre.

Al igual que ocurre con otras advocaciones marianas, la protagonista de nuestra historia, la Virgen de la Cueva Santa, posee su propia leyenda. Para conocerla tenemos que remontarnos a 1410, siete años antes del fallecimiento del religioso valenciano Bonifacio Ferrer, hermano de San Vicente Ferrer que ingresó en la Cartuja de Vall de Crist de Altura, de la que llegó a ser prior mayor. Una vez allí se dedicó, ente otras cosas, a fabricar una serie de pequeñas imágenes de la virgen María en la cartuja, que repartía a los pastores. La finalidad de este regalo no era otro que los pastores pudieran rendir culto y devoción a la imagen mariana mientras se salvaguardaban en refugios, ya que podían ser trasportadas dado su reducido tamaño.

Bonifacio Ferrer, enterrado en el cementerio del Claustro Mayor de la Cartuja de Vall de Crist de Altura en 1417 a su muerte, no es trasladado hasta el 13 de abril de 1895 a la Iglesia de San Miguel Arcángel de la Villa de Altura y, finalmente, el 29 de abril de 1917, al Santuario de la Cueva Santa, donde reposan sus restos en un sepulcro en la zona alta de la gruta.

Escaleras de acceso del Santuario de la Cueva Santa de Altura. Foto valenciabonita.es

Retablo cerámico en honor a la Virgen de la Cueva Santa. Foto valenciabonita.es

Sepulcro de Bonifacio Ferrer, ubicado en el interior de la Cueva Santa de Altura. Foto valenciabonita.es

Capilla del Santuario de la Cueva Santa de Altura. Foto valenciabonita.es

Cuenta la leyenda que en uno de esos viajes pastoriles, un pastor que se resguardó en la llamada Cueva del Latonero para refrescarse y dar de beber a sus animales, se olvidó la imagen en un rincón al abandonar la cueva, no sin antes haberle rezado y colocar flores silvestres junto a ella.

Un siglo más tarde, en 1502, otro pastor que pasaba la noche con su rebaño se encontró con la Virgen abandonada en aquel rincón antes de ir a dormir. Al parecer, cuenta la leyenda, fue la propia virgen María la que indicó al hombre donde se encontraba ésta para que pudiese darle culto. Tras aquel hallazgo, llegaron, con el tiempo, tanto los devotos que acudían en romería o a rezar, la santificación -a finales del siglo XVI, momento en el que los monjes cartujos acondicionan la gruta-, como los milagros a los que se atribuye la Virgen de la Cueva, cuidada por ermitaños en los primeros tiempos.

Que llueva que llueva, la Virgen de la Cueva…

Seguramente muchos conoceréis la popular canción infantil de “Que llueva que llueva, la Virgen de la Cueva”, cuyo origen se debe a la virgen de la Cueva Santa. Resulta que en el año 1726, el antiguo Reino de Valencia sufrió una grave sequía que puso en grave peligro las cosechas de ese año.

Durante los s. XVII y XVIII los traslados de la Virgen a las poblaciones, particularmente hasta Altura y Segorbe, eran constantes. La mayoría de las ocasiones era para solicitar por intercesión de la Virgen de la Cueva Santa la lluvia que necesitaban los campos.

 

La de más relevancia fue la 11ª traslación, realizada en 1726. Ese año se abatió sobre tierras valencianas una sequía general que puso en peligro las cosechas. En tal circunstancia se decidió bajar a la Virgen de la Cueva Santa hasta la catedral de Segorbe y hacer una fervorosa rogativa en la que participaron gentes de muchos pueblos.

 

Y cuentan las crónicas que los labradores de la huerta valenciana decían: “no plourà fins que no ixca la palometa”, pues a esta imagen se la llama cariñosamente la Blanca Paloma. Continua la misma crónica que “el 27 de febrero, que era martes, amaneció lloviendo y nevando, y siguió así toda la semana, hasta llenar la medida de los deseos de todo el Reino”.

 

Quizás sea desde entonces que los niños cantasen aquello de :

 

¡Que llueva, que llueva,

la Virgen de la Cueva…!

Para conocer más detalles sobre la cueva, romerías, historia, milagros y más explicaciones, podéis descargaros un completo documento de 31 páginas titulado Romería a la Cueva Santa PDF.

HORARIOS: 

  • Los lunes cerrado por descanso del personal.
  • De martes a domingo y festivos, abierto el Santuario en el siguiente horario de mañana y tarde.
  • Los meses de noviembre y diciembre, el Santuario cerrará a las 17:30 horas. 
LUNESCERRADO
DE MARTES A VIERNESDE 10:00 A 13:30 h.

DE 15:30 A 18:30 h.

SÁBADOS, DOMINGOS Y

FESTIVOS

DE 10:00 A 14:00 h.

DE 16:00 A 19:00 h.

 

 

 

 

 

*: Recordemos que con el Decreto de Nueva Planta de 29 de junio de 1707 desaparecen las leyes forales y las Cortes Valencianas, no el Reino de Valencia, que permanece como entidad política y administrativa, aunque tenga las leyes de Castilla por decisión de Felipe V, hasta la división provincial de 1833.

 

 

 

Fuentes:

 

 

 

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