• El día 26 de febrero de 1888, a las 10:00 horas, el papa León XIII procedió a la solemne beatificación de Josefa María de Santa Inés, llamada popularmente Inés de Benigànim.
  • Su cuerpo, incorrupto desde su muerte a finales del siglo XVII, desapareció en el verano de 1936, con la Guerra Civil ya comenzada. Hoy en día, el sepulcro alberga una reliquia suya en una imagen yacente, dentro de una urna.

Josefa Teresa Albiñana Gomar (Benigànim, 1625-1696), también conocida como Inés de Benigànim, fue una religiosa agustina beatificada por el papa León XIII.

Nació el 9 de febrero de 1625 de sus padres cristianos Luís Albiñana y Vicenta Gomar, siendo bautizada con el nombre antes mencionado en la iglesia parroquial de dicha villa. Fue en esa misma parroquia cuando, a la edad de 8 años, recibió el sacramento de la Confirmación.


Asumió como religiosa el nombre de Josefa María de Santa Inés, donde con 18 años ingresó en la orden de las Hermanas Agustinas Descalzas fundada por San Juan de Ribera, ya que desde niña sintió la vocación religiosa como el mayor ideal de su vida -fue admitida el 25 de octubre de 1643; el 26 de junio de 1644 vistió el hábito; y el 27 de agosto de 1645 hizo su profesión con el nombre de Josefa Mª de Santa Inés-.

Hasta su muerte el 21 de enero de 1696, a la edad de 70 años -después de recibir los sacramentos-, permaneció en el monasterio de Benigànim realizando los oficios más humildes del convento y cuidando de las religiosas enfermas.

Su historia y sus curiosidades pueden verse en http://www.beatainesbeniganim.com/.

La beata Inés de Benigànim “fue una religiosa con una vida espiritual intensa, llena de revelaciones místicas, como el abrazo que recibe de Jesús, quien libera sus manos de los clavos del crucifijo frente al que oraba la religiosa o el naranjo que creció habiéndolo plantado al revés la misma beata Inés, árbol que se conserva en el municipio donde nació”, según palabras del director del Archivo de Religiosidad Popular, Andrés de Sales Ferri.

Cada año, la localidad de Benigànim celebra fiestas litúrgicas en honor a su patrona, que fue la primera mujer valenciana declarada beata hace 130 años. Para este 2019, está previsto que presida los actos el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, el próximo 21 de enero.

La misa solemne de campaña será a las 11.30 horas en la plaza de la Beata Inés el día de la fiesta, en el que, por la tarde, centenares de vecinos escenificarán los milagros y hechos de la vida de la patrona con la asistencia de cientos de peregrinos de la localidad y de otras cercanas, algo que ha confirmado fuentes del monasterio de las religiosas Agustinas Descalzas en Benigànim.

La jornada festiva comenzará a las cuatro y media de la madrugada con una despertà por todo el pueblo, llamada la “despertà de la Aurora”, seguida por un volteo de campanas, pasacalles y dos misas, a las 7 y a las 8 horas, en la iglesia de la Beata Inés, ubicada en el monasterio que regentan las religiosas Agustinas Descalzas.

Posteriormente se celebrará la misa solemne de campaña, oficiada por el cardenal Cañizares, precedida por una ofrenda de flores a cargo de las festeras de la Hermandad Inesina, que organizan los actos en honor a la beata desde que fue beatificada en 1888 por el papa León XIII.

Por la tarde se celebrará la tradicional procesión, a las 17 horas, con la imagen de la beata por las calles de Benigànim por uno de los siete recorridos establecidos, que varía cada año, acompañada por vecinos y devotos, que escenificarán en los portales milagros y hechos de la vida de la beata.

Además, “el 12 de enero comenzará el novenario en el que predicará el padre Manuel Gutiérrez,  agustino recoleto que fue párroco de Benigànim hace algunos años”, han añadido.

Una “Casa de Recuerdos” en memoria de la beata Inés:

La “Casa de Recuerdos Beata Inés de Benigànim” abrió sus puertas en septiembre de 2017 en el monasterio que regentan las religiosas Agustinas Descalzas en la localidad valenciana. Se trata de un espacio, abierto al público el segundo y cuarto domingo de cada mes de 10:00 a 13:00 horas, que reúne los recuerdos de la beata Inés en una exposición permanente, con sus objetos personales.

En este espacio los visitantes “pueden ver objetos, muchos de ellos aportados por diferentes casas de la orden en Xàbia, L´Olleria, Alcoi y Valencia, además de tramos exteriores, con una parte de la huerta que cultivó la beata, el Vía Crucis y la ventana de la que fue su celda”. El recorrido termina en el sepulcro de la beata, donde se veneraba su cuerpo incorrupto hasta su desaparición en 1936. Hoy, el sepulcro alberga una reliquia suya, en una imagen yacente, dentro de una urna.

En el verano de 1936, el culto católico fue suspendido en Benigànim. Solamente se mantuvo en la clandestinidad. Durante las primeras semanas de conflicto fueron incendiadas y saqueadas las iglesias de la Villa. Perdiéndose siglos de arte y de historia.

La iglesia de las agustinas descalzas guardaba el tesoro más preciado: el cuerpo de la Beata Inés. Hasta nuestros días y a medias tintas, hay historias que dibujan entre grandes oscuridades y sombras el capítulo más negro de nuestra historia local. Tres golpes fueron necesarios para romper el cristal que resguardaba el cadáver y poco tiempo tardaron en comprobar que se trataba de un cuerpo humano, pues creían que era una estafa.

Esto fue lo último que se sabe de los restos mortales de la Madre Inés. El sagrado cuerpo desapareció. Con él también se perdió parte del honor de un pueblo que no supo defenderlo.

 

www.beatainesbeniganim.com

 

 

 

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