• La torre del Castillo de Montroy (del siglo XII) es una construcción almohade de carácter bélico que, en la Edad Media, servía como punto neurálgico para la concentración de asentamientos humanos en forma de alquería.
  • Del castillo, así como de la muralla que rodeaba el recinto, apenas quedan restos de sus arranques. Actualmente únicamente queda en pie la torre del homenaje, protagonista de este artículo.
  • De origen musulmán y de planta cuadrada, está formada por cuatro muros gruesos perimetrales de carga construidos con la técnica árabe de tapial de piedra, conocida como “masoneria encaixonada”.
  • A pesar de que hace unos años, desde 2015, se realizaron algunas intervenciones para su conservación y evitar desprendimientos, así como habilitar los accesos hasta ella para poder ser visitada, la torre ofrece un aspecto de grave abandono, tal y como pudimos observar en nuestra visita.

En la cima del cerro situado al oeste de la población de Montroy, sobre La Vall dels Alcalans, se encuentran los restos del castillo, hoy llamada Torre de Montroy, un rincón que ofrece una bella panorámica de todo el entorno que rodea a esta joya patrimonial.

Dicha torre, declarada Bien de Interés Cultural (BIC), se ubica en una parcela de propiedad municipal de unos 3,140 m2. Su emplazamiento estuvo estrechamente relacionado con el castillo de Monserrat y el dels Alcalans, que se divisan perfectamente, formando los tres la estructura defensiva del valle donde se asentaban las alquerías de Montroy, Real de Montroy, Monserrat y más lejanamente con la torre de Aledua en Llombay. Dicho de otra manera: la torre de Montroy formaba parte del segundo cinturón defensivo de la ciudad de Valencia, junto con otras fortalezas de La Vall dels Alcalans.


Aunque no se conoce con certeza el origen de Montroy, se sabe que adquirió gran importancia en época árabe. Fue conquistada por las tropas del rey Jaime I y donada en 1238 a Rodrigo de Linaza. En 1307 el Maestre de la Orden del Temple la repobló con musulmanes.

Su señorío tuvo varios propietarios como Rodrigo de Corella o Melchor Mercader. También fue propiedad de Romeu de Corberá, Maestre de la Orden de Montesa, quien la compró en 1436 y estableció en ella una encomienda. Años más tarde, al igual que los otros bienes de las órdenes militares pasaría a la corona. Sufrió como otras poblaciones de la comarca, un fuerte retroceso demográfico tras la expulsión de los moriscos, quedándose el lugar en 1663 con tan solo 5 casas.

La torre contaba con un complejo sistema defensivo formado por un albacar y una muralla. El albacar era un recinto más reducido, anexo a la torre. Hoy en día, apenas quedan vestigios de las murallas del recinto que la rodeaba. 

A raíz de la conquista cristiana, la torre se reconvierte en un símbolo feudal, siendo una recompensa otorgada por el rey a uno de sus colaboradores en las guerras contra los musulmanes, el noble Rodrigo de Lizana.

De la construcción original sólo queda su robusta torre central, construida durante el periodo almohade, en la segunda mitad del s. XII, así como algunos vestigios que nos confirman la existencia de un albacar o recinto amurallado doble, y posiblemente de otras torres de menor envergadura, así como recintos auxiliares, pues el edificio fue utilizado tras la Conquista como palacio señorial.

La torre subsistente es prismática y se encuentra conformada por cuatro gruesos muros de tapial. Sigue la tipología de otras torres próximas como la de Aledua en Llombay, gruesos muros perimetrales de carga (cuyo espesor se reduce en cada tramo de altura) y pórtico central con arco de medio punto, que conforma dos salas por planta. La escalera tiene un primer tramo macizo junto al pórtico central y el segundo en bóveda adosada al muro.

Tiene cuatro cuerpos o alturas sobre la rasante original, el primero contiene aljibe a un lado y al otro el depósito de víveres y almacén, aquel se cubre con bóveda y éste se cubría, probablemente, con un entramado de madera hoy desaparecido. En el segundo, sobre el aljibe, se abre la puerta hasta donde se accedía por una escalera de madera que se retiraría, hoy, prácticamente se accede a pie llano debido al cúmulo de los materiales desprendidos y a los restos compactados del arruinamiento de las construcciones auxiliares anejas.

La escalera arranca de la sala donde está el acceso, en el muro opuesto, atravesando la bóveda; como se ha dicho es de dos tramos en “L” y muy empinada debido a su desarrollo limitado, del ancho de una bóveda. Los otros dos pisos se suceden con el mismo emplazamiento y trazado.

La cubierta desaguaba por un conducto cerámico que va atravesando las bóvedas y llenaba al aljibe, del conducto quedan las piezas que se empotraban en las bóvedas.

La torre es de planta cuadrada, dispone de tres alturas y subterráneo, donde se sitúa el aljibe y un depósito y almacén. La altura de la torre es de 21 metros y las dimensiones de los muros perimetrales son de 9.5 metros en las caras norte y sur, y 7.60 metros en las caras este y oeste.

SI PINCHAS AQUÍ, PODRÁS VER FOTOS DE NUESTRA VISITA A LA TORRE DE MONTROY

En la actualidad, por desgracia, la torre está completamente abandonada y llena de grafitis. Se llega fácilmente hasta ella siguiendo las indicaciones a la entrada de Montroy, donde la carretera os dejará, tras la ascensión, justo al lado -donde el depósito de aguas-.

 

 

Fuente principal:

  • Este artículo es una obra derivada de la disposición relativa al proceso de declaración o incoación de un Bien Interés Cultural según la Disposición Adicional Quinta de la Ley 5/2007, de 9 de febrero, de la Generalitat, de modificación de la Ley 4/1998, de 11 de junio, del Patrimonio Cultural Valenciano (según ficha patrimonial con anotación 46.20.176-002), texto que está libre de restricciones conocidas en virtud del derecho de autor de conformidad con lo dispuesto en el artículo 13 de la Ley de Propiedad Intelectual española. 

 

 

 

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