• Cortes de Pallás esconde entre sus calles y en los alrededores, sobre todo en su huerta y el barranco de la Barbulla, un gran patrimonio hidráulico único en Europa, zona donde podréis ver restos de acequias de riego en sus márgenes, diversas balsas y un recorrido que los musulmanes y moriscos han labrado a través de las numerosas huertas de regadío.

El grupo de investigación Estepa de la Universidad de Valencia, a través de un estudio basado en el proyecto financiado por el programa Horizon 2020 de la Unión Europea, extrajo como conclusión, hace unos años, que los regadíos históricos de Cortes de Pallás poseían, en su interior, la huerta morisca mejor conservada de toda Europa.

El gran entramado de patrimonio hidráulico se distribuye por toda la población y sus alrededores, en especial por el barranco de la Barbulla (o Arroyo de Cortes), aquel que nace en las entrañas de la misma Muela y termina, cayendo al embalse de Cortes, a través de una pequeña cascada que recuerda el lugar donde estuvo el Chorrador de 100 metros antes de la construcción del embalse, la que fue la cascada más alta de la Comunitat Valenciana.

Durante el recorrido del mencionado barranco, la huerta morisca llama poderosamente la atención al caminante por disponer, todavía, de un gran entramado de regadío casi inalterado con el paso de los siglos, lugar donde todavía se pueden observar acequias de riego por ambas márgenes, así como albercas o balsas, entre otros elementos, un estudiado sistema de caudales que aún sigue en funcionamiento para regar los huertos que se emplazan al paso de un barranco que, como ya hemos mencionado, nace en las entrañas de La Muela.

Esta zona, como podéis imaginar, antaño fue convertida por los musulmanes en abundantes huertos con terrazas escalonadas en la misma falda de la pendiente de La Cortada, en la Muela de Cortes. Este legado, con el paso del tiempo, pasó a manos de los moriscos, quienes perdieron las propiedades en favor de los repobladores cristianos que se acomodaron tras la expulsión, a principios del siglo XVII, de los que fueron bautizados y descendientes de los musulmanes que continuaron habitando en la península ibérica después de la Reconquista.

Acequias, balsas, azudes, partidores, pequeños acueductos y fuentes, entre otros elementos, forman parte de este rico patrimonio que fue recogido en un mapa del regadío histórico de Cortes de Pallás bajo la dirección de Jorge Hermosilla, con diseño gráfico de Roberto Escrivá y con equipo de trabajo de Miguel Antequera y el propio Roberto Escrivá.

Cabe mencionar, y resaltar, que los moriscos fueron los musulmanes de los reinos peninsulares que luego serán España (Coronas de Castilla, Aragón y Navarra), aquellos que fueron obligados a convertirse al cristianismo a principios del siglo XVI. Como en la actualidad España forma parte de Europa, por eso decimos “la huerta morisca mejor conservada de Europa”.

Por desgracia, el gran valor patrimonial del entramado de regadío morisco, a través de acequias y otros elementos que existen junto al barranco del cual se obtiene agua para regar toda la huerta, está en peligro, a pesar de ser único y de haberse mantenido inalterado con el paso de los siglos.

Y decimos que está en peligro porque, tal y como afirma listarojapatrimonio.org, tanto antiguos propietarios como actuales de diversas parcelas de huerta empezaron a construir, de forma incontrolada, casetas o chalés de verano el entorno histórico-natural de los terrenos de las llamadas huertas moriscas.

Para una gran lectura sobre la huerta y los regadíos históricos de Cortes de Pallás, recomendamos leer el gran PDF de “La crisis del modelo tradicional de regadíos del interior valenciano. El caso de Cortes de Pallás: paisajes del agua y patrimonio cultural”.

Los regadíos históricos de Cortes de Pallás

En las jornadas y charlas que hubieron sobre la mesa en Cortes de Pallás, se plantearon muchas cuestiones que afectan a la localidad, sus vecinos, visitantes y sus posibilidades: ¿Qué puede hacerse con la huerta? ¿A qué problemáticas se enfrenta ahora? ¿Y en el futuro? ¿Vale la pena realizar el esfuerzo que supone recuperar la huerta? ¿En qué punto se encuentra el equilibrio entre preservar el patrimonio y ofrecer atractivos al turismo? Esta huerta merece ser recuperada y respetada.


 

 

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