Sagunto es, sin lugar a dudas, uno de los grandes tesoros arqueológicos de la Comunitat Valenciana, un auténtico paraíso para quienes sienten pasión por la historia romana. La antigua Saguntum, célebre por su heroica resistencia ante Aníbal durante la Segunda Guerra Púnica, conserva hoy un legado monumental que nos transporta más de dos mil años atrás.
Arse (en idioma íbero
) constituyó el asentamiento originario de la tribu íbera edetana, del cual emergió la ciudad romana de Saguntum. Su fortaleza fue infranqueable para las tropas cartaginesas bajo el mando de Aníbal durante el célebre asedio de Sagunto. Inicialmente fue un oppidum y, más tarde, se transformó en un municipium romano, habitado por hispanorromanos, y conocido por su nombre latino, Saguntum.
Teatro Romano:
Entre sus joyas patrimoniales destaca el majestuoso Teatro Romano, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura escénica de la Hispania romana. Declarado Monumento Nacional en 1896, fue construido a mediados del siglo I, en tiempos del emperador Tiberio, aunque su diseño se remonta al reinado de Augusto. Situado en la vertiente norte del monte coronado por el Castillo, este espacio tuvo un papel central en la vida política, social y religiosa de la época, algo que aún se percibe (aunque de manera difícil) en su discutida y renovada arquitectura.
El Teatro Romano de Sagunto, uno de los grandes teatros de época romana de Hispania
Su graderío y la escena, de igual altura, forman un conjunto cerrado que crea una atmósfera única, digna de ser disfrutada in situ. A finales del siglo XX, su polémica rehabilitación generó intensos debates, portadas y procesos judiciales, convirtiéndose en uno de los proyectos de restauración patrimonial más comentados de España.

Foros romanos:
Respecto a los foros que había, en la actual Plaza Mayor se encontraba el foro de la Saguntum de la Ciudad Baja. Hoy, entre calles y edificios, todavía se pueden encontrar restos de capiteles y fustes romanos integrados en las construcciones, lo que convierte la zona en una parada obligada. En el área del Castillo, concretamente en la Plaza de Armas, se situaba el otro gran foro monumental, erigido entre finales de la República y comienzos de la época imperial (siglo I a. C. – I d. C.). Entre sus restos más significativos se conserva un ángulo de piedra azul, formado por tramos de muro y contrafuertes de un templo republicano. La Curia, fechada en tiempos de Augusto, aún mantiene parte del pavimento original, una pilastra y tres de los cuatro escalones primitivos. Frente a ella, una inscripción menciona a su promotor, Cneo Baebio Gemino. De las antiguas tabernae todavía es visible la base sobre la que se levantaban.
El Castillo de Sagunto tiene sus raíces en un primitivo asentamiento íbero conocido como Arse, sobre el que se erigió esta imponente fortaleza. A lo largo de los siglos, romanos, visigodos, musulmanes y cristianos fueron añadiendo capas y modificaciones, dando lugar a una estructura compleja que conserva vestigios de distintas épocas históricas. Hasta comienzos del siglo XX, el castillo mantuvo su función como guarnición militar.
En cuanto a los romanos, estos dejaron una huella indeleble en el castillo transformando la zona en la ciudad de Saguntum. De esta etapa se conservan numerosos restos, entre ellos fragmentos del antiguo foro, columnas y un aljibe, testigos del esplendor y la relevancia que tuvo en el Imperio Romano.
Tras la caída de Roma, la fortaleza fue ocupada y reforzada por visigodos y musulmanes, que aportaron a su arquitectura defensiva. La conquista cristiana por Jaime I en 1238 marcó el inicio de una nueva etapa, con continuas adaptaciones y usos a lo largo de los siglos siguientes. Durante la Guerra de la Independencia en el siglo XIX, el castillo fue escenario de presencia militar francesa.
Declarado Monumento Nacional, el Castillo de Sagunto es hoy un enclave arqueológico de gran relevancia que conserva restos de múltiples culturas. Actualmente, el recinto está dividido en plazas o recintos, con murallas que se extienden por toda la montaña.
El Castillo de Sagunto reabre sus puertas tras finalizar las obras de consolidación y restauración
Templo de Diana:
Otro de los restos romanos visibles que hay en Sagunto es el que hay tras la Iglesia de Santa María. Allí, en la calle Sagrario (colindante a la Casa dels Berenguer), se pueden ver los restos del Templo de Diana, un edificio ibérico del siglo V-IV a. C. que, según la tradición, fue el único respetado por Aníbal durante el saqueo de la ciudad. La estructura, de 15 metros de largo y 4 de alto (sólo queda del monumento un paramento), está formada por sillares perfectamente labrados. Los investigadores barajan dos teorías: que sea el podium del templo o parte de la muralla romana republicana. En sus alrededores se han localizado inscripciones para rendir culto a Diana.

En la misma Iglesia de Santa María hay un epitafio romano reutilizado en la parte central de la escalera. Esta lápida está dedicada a Caio Voconio Plácido, que desempeñó varias magistraturas en el municipium Saguntum.

Museo Arqueológico:
En el interior del Museo Arqueológico de Sagunto (MVHSAG), instalado en el carrer del Castell en un edificio medieval del casco histórico (en la antigua Casa del Mestre Penya) hay unas 320 piezas que narran la historia ibérica y romana de la ciudad. Entre sus piezas más destacadas figuran el Toro ibérico, vasos decorados, un Hermes báquico, una cabeza atribuida a la diosa Diana o una escultura de personaje romano togado expuesta en la sala principal. Espectacular.

En el cauce del río Palancia, a la altura del carrer del Remei, se conservan dos de las bases del puente romano que lo atravesaba, formando parte de la Vía Augusta y conectando con el cardo de la antigua Saguntum. Son un recordatorio de la importancia estratégica de la ciudad en la red de comunicaciones del Imperio.
Vía del Pórtico y Domus dels Peixos:
No podemos olvidar mencionar los restos arqueológicos de la Vía del Pórtico (plaza de la Antigua Morería) y la Domus dels Peixos (calle Valencia), datados entre los siglos I y IV d. C., con vestigios de épocas posteriores. Hoy, estos espacios se pueden visitar musealizados bajo el nombre de “Portici Via”: la Vía del Pórtico, la calzada romana visitable más larga de la Comunitat Valenciana (60 metros) y única en un entorno urbano; y la Domus dels Peixos, una elegante villa romana con atrio pompeyano y pinturas murales originales.

La Vía del Pórtico y la Domus dels Peixos, dos de las joyas del mundo romano de Sagunto
¿Sabías que la calzada romana visitable más larga de la Comunitat Valenciana está en Sagunto?
Circo Romano:
Otro punto a destacar es el ubicado junto al número 22 de la calle Huertos de Sagunto, al lado de un pequeño parque de la calle Remei. Allí, a la vista del caminante, se conservan los únicos restos visibles del Circo Romano de Sagunto: un fragmento de muro de mediados del siglo II, parte de la puerta meridional y estructuras anexas vinculadas a la tribuna.
Por último, para los amantes de la arqueología submarina, Sagunto guarda otro tesoro oculto: según un investigador, Carlos de Juan, en la zona marina frente a la capital del Camp de Morvedre se han identificado más de una treintena de puntos con bastante potencial para hallar pecios romanos.
Grau Vell:
Además, el Grau Vell, antaño puerto romano de Saguntum, era un enclave estratégico de embarque de mercancías en las rutas comerciales del Mediterráneo. Este yacimiento arqueológico, terrestre y subacuático con actividad comercial desde el siglo V a. C. o, según algunos estudiosos, desde el siglo VI a. C., tiene su origen en el ibero oriental. Cuentan que en días de buena visibilidad se puede observar la sombra sumergida del trencatimons, el arrecife romano que todo buen pescador que se precie en la zona conoce. El nombre del arrecife, que en realidad es una escollera romana sumergida, no es gratuito. Su recuperación y puesta en valor es, sin duda, una asignatura pendiente que podría aportar un gran valor histórico y turístico.
El Grau Vell, el antiguo e histórico puerto de Sagunto, se convertirá en un centro de interpretación
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