Miles de personas cruzan cada día la Plaza de la Reina, uno de los espacios más emblemáticos del centro histórico de Valencia. Es punto de encuentro, acceso a la Catedral, lugar de paso para vecinos y visitantes y uno de los rincones más fotografiados de la ciudad. Sin embargo, pocos conocen la historia que se esconde tras su nombre.
Aunque para la mayoría de valencianos es simplemente la Plaza de la Reina, lo cierto es que este lugar fue dedicado a una reina concreta: María de las Mercedes de Orleans, la joven esposa de Alfonso XII cuya trágica historia de amor inspiró el célebre romance popular «¿Dónde vas, Alfonso XII?». Con el paso de los años, el nombre de la plaza ha permanecido, pero la identidad de la reina homenajeada ha caído prácticamente en el olvido.
La historia de esta plaza es también la historia de una boda real, de las transformaciones urbanísticas de Valencia y de varios cambios de nombre que reflejan algunos de los momentos más importantes de la historia contemporánea española.
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La reina María de las Mercedes y el famoso romance de Alfonso XII:
María de las Mercedes de Orleans y Borbón nació en Madrid en 1860 y fue la primera esposa del rey Alfonso XII. Su matrimonio, celebrado el 23 de enero de 1878, despertó una enorme expectación en toda España, ya que se trataba de una unión que parecía responder más al amor que a los habituales intereses políticos que solían rodear a las casas reales europeas (ambos estaban emparentados al ser primos hermanos).
Sin embargo, la felicidad duró muy poco. Apenas cinco meses después de la boda, María de las Mercedes falleció con tan solo 18 años de edad, una muerte prematura que conmocionó a la sociedad española de la época y convirtió a la joven reina en una figura casi legendaria.
La temprana muerte de María de las Mercedes convirtió su historia en una de las más populares de la España de finales del siglo XIX. Durante generaciones, miles de niñas cantaron en los corros una tonadilla inspirada en el romance entre la reina y Alfonso XII:
«¿Dónde vas Alfonso XII?
¿Dónde vas triste de ti?
Voy en busca de Mercedes,
que ayer tarde no la vi.»
La canción continuaba relatando la muerte de la joven reina y se convirtió en una de las composiciones populares más conocidas de la época. Décadas después, la historia siguió viva a través de la copla Romance de la Reina Mercedes, compuesta por Quintero, León y Quiroga en 1948 e interpretada por artistas como Concha Piquer, Marifé de Triana, Paquita Rico o Pastora Soler, entre otros.
El romance también llegó al cine con la película ¿Dónde vas, Alfonso XII? (1958), protagonizada por Paquita Rico en el papel de María de las Mercedes, y tuvo continuación dos años después con ¿Dónde vas, triste de ti?. Más recientemente, la figura de la reina ha seguido despertando interés histórico y literario, como demuestra la novela De Alfonso la dulcísima esposa, publicada por María Pilar Queralt del Hierro en 2003.
El origen de la Plaza de la Reina:
Lo que muchos desconocen es que la Plaza de la Reina nació precisamente vinculada a aquella boda real. El 14 de enero de 1878, días antes de la boda, Valencia organizó diversos actos para celebrar el próximo enlace entre Alfonso XII y María de las Mercedes. Entre ellos figuraba la solemne inauguración del derribo de una manzana de viviendas situada junto a la calle del Mar para crear una nueva plaza en pleno centro histórico.
El cariño de los valencianos con la futura reina se extendió en numerosos ámbitos y sectores. Además, como curiosidad, en la boda estuvieron presentes varios objetos realizados en nuestra tierra, como por ejemplo cuatro abanicos encargados por el propio padre de María de las Mercedes, el duque de Montpensier, a la fábrica de los señores Domínguez de Valencia. Véase lo mencionado en el siguiente recorte de prensa antigua.

Aquel nuevo espacio urbano recibió el nombre de Plaza de la Reina en honor a María de las Mercedes, quedando así ligado para siempre a la joven reina. La reforma también contemplaba la apertura de una nueva vía que recibiría el nombre de calle de la Paz, otra de las grandes arterias históricas de la ciudad.
Antes de ser la Plaza de la Reina fue la Plaza del Horno de la Ceca:
Antes de las grandes transformaciones urbanísticas del siglo XIX, este espacio poco tenía que ver con la plaza abierta y monumental que conocemos hoy. Su reducido solar, de forma triangular y mucho más pequeño que el actual, era conocido como Plaza del Horno de la Ceca, denominación heredada de la cercana calle del mismo nombre, que a su vez la había tomado de un antiguo horno existente en la zona.
Las sucesivas ampliaciones realizadas desde finales del siglo XIX fueron configurando progresivamente la plaza actual, convirtiéndola en uno de los principales espacios públicos de Valencia.
La plaza que estuvo a punto de llamarse Blasco Ibáñez:
Uno de los episodios menos conocidos de la historia de la Plaza de la Reina tuvo lugar en 1906, tal y como bien recoge don Vicente Claramunt Palamós en CALLES Y PLAZAS DE VALENCIA: PLAZA REINA.
Ese año, varios concejales republicanos solicitaron que el espacio pasara a denominarse Plaza Blasco Ibáñez como homenaje al célebre escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez, que acababa de recibir el título de Comendador de la Legión de Honor concedido por el Gobierno francés.
La propuesta incluía incluso la colocación de una nueva lápida conmemorativa sufragada mediante suscripción popular. Sin embargo, la iniciativa nunca llegó a materializarse y la plaza conservó su denominación tradicional.
Cuando dejó de llamarse Plaza de la Reina:
Los cambios políticos del siglo XX también tuvieron reflejo en el callejero valenciano. Tras la proclamación de la Segunda República, la plaza pasó a denominarse oficialmente Plaza de la Región Valenciana el 2 de noviembre de 1931. El acto de descubrimiento de la nueva placa se celebró el 14 de abril de 1932, coincidiendo con el primer aniversario de la República. Finalizada la Guerra Civil, el 27 de noviembre de 1939, recuperó nuevamente el nombre de Plaza de la Reina.
Décadas después, en 1969, la plaza volvió a experimentar un nuevo cambio de denominación. Tras la desaparición de la histórica calle Zaragoza debido a las reformas urbanísticas, se decidió rendir homenaje a la capital aragonesa rebautizando el espacio como Plaza de Zaragoza.
Sin embargo, el cambio nunca fue plenamente aceptado por buena parte de la ciudadanía. De hecho, el nuevo rótulo fue colocado sin retirar el antiguo, por lo que durante años convivieron simultáneamente los nombres de Plaza de la Reina y Plaza de Zaragoza.
Finalmente, el 14 de abril de 1988 se aprobó recuperar la denominación tradicional de Plaza de la Reina, decisión que se materializó con motivo de los actos del 750 aniversario de la conquista de Valencia por Jaime I.
De la apertura de 1878 a la gran transformación del siglo XX: la evolución de la Plaza de la Reina.
Tal y como bien se menciona en el artículo de Valentina Topofilia, desde su apertura en 1878, la actual Plaza de la Reina mantuvo durante décadas una fisonomía relativamente estable. Entre finales del siglo XIX y los primeros años del XX apenas se produjeron cambios relevantes, más allá de la aparición de dos edificios singulares proyectados por el maestro Lucas García en las esquinas con la calle San Vicente: los conocidos como “La Isla de Cuba” y “Sánchez de León”, que marcaron el carácter arquitectónico de este entorno urbano junto a la Catedral de Valencia.
El gran punto de inflexión llegó en 1930, cuando los proyectos urbanísticos de Aymamí y Goerlich impulsaron el inicio de los derribos de la manzana central. La idea de convertir la plaza en un gran espacio abierto (apoyada mayoritariamente por la ciudadanía) chocó con la falta de consenso y las interrupciones derivadas de la Guerra Civil española, lo que prolongó el proceso durante décadas. Para los años 50, la plaza había quedado prácticamente reducida a un solar, con una imagen urbana desdibujada y en plena indefinición.
En 1951 se convocó un concurso de ideas para su reforma, con múltiples propuestas que finalmente no llegaron a ejecutarse. Ante el deterioro del espacio, el Ayuntamiento impulsó una actuación provisional que incluyó jardines y un estanque, culminando en 1959 con la instalación de la conocida fuente luminosa. Sin embargo, esta intervención fue efímera: en los años 60 continuaron los derribos, en 1968 se aprobó la construcción del aparcamiento subterráneo y en 1970 se inauguró el parking, consolidando la nueva configuración del espacio.
La fuente fue desmontada poco después y trasladada a los jardines de Viveros, mientras que la plaza permaneció prácticamente inalterada durante décadas, más allá de intervenciones puntuales, hasta su gran remodelación después de la pandemia, cuando se consolidó como un espacio completamente peatonal, inaugurado en agosto de 2022, cerrando así un largo ciclo de transformación urbana que había comenzado más de un siglo antes.
Algunas curiosidades de la Plaza de la Reina que quizá no conocías:
Y para terminar, nada mejor con un apartado con curiosidades. Y es que, además del motivo principal de este artículo (cuya denominación original ya os hemos explicado estaba dedicada expresamente a la reina María de las Mercedes de Orleans), existen otros datos dignos a destacar de este espacio de Valencia:
- Nació al mismo tiempo que la calle de la Paz. La creación de la plaza formó parte del inicio de una importante reforma urbana que también dio origen a la actual calle de la Paz.
- Alberga el kilómetro cero de las carreteras autonómicas valencianas. Poca gente sabe que la Plaza de la Reina es el punto de referencia desde el que se miden las carreteras dependientes de la Generalitat Valenciana.
- En este espacio se instaló el primer semáforo de la ciudad de Valencia, puesto en funcionamiento en 1930 y controlado manualmente por agentes de la autoridad.
- Fue Plaza del Horno de la Ceca, Plaza de la Región Valenciana y Plaza de Zaragoza. A lo largo de su historia ha recibido distintas denominaciones, aunque finalmente terminó recuperando el nombre con el que nació en 1878.
- En un lateral de la plaza, actualmente (desde 2022), existe una estatua dedicada a Rafael Guastavino, el llamado arquitecto de Nueva York. Que hoy pueda verse este merecido reconocimiento al gran creador valenciano no es pura casualidad: la escultura se sitúa en el entorno donde antes estaba el edificio en el que nació.
- Cerca de la Plaza de la Reina está la avenida de María Cristina, por lo que podría decirse que, casi juntas, se encuentra en el nomenclátor callejero de Valencia las dos esposas de Alfonso XII, tal y como bien menciona don Vicente Claramunt Palamós en CALLES Y PLAZAS DE VALENCIA: AVENIDA DE MARÍA CRISTINA (la avenida de María Cristina está dedicada desde el 9 de octubre de 1929 a María Cristina de Habsburgo-Lorena o de Austria, Reina de España entre 1879 y 1885. Había sido la segunda mujer del rey Alfonso XII y al morir este en 1885 fue proclamada Regente hasta la mayoría de edad de su hijo Alfonso XIII en 1902).
La mayoría de valencianos desconocen a qué reina hace referencia. Como ya señalaban algunas publicaciones históricas hace décadas, la denominación ha sobrevivido al paso del tiempo, pero la identidad de la reina homenajeada se ha ido difuminando. Hoy, muchos valencianos saben dónde está la Plaza de la Reina, pero pocos podrían decir que está dedicada a María de las Mercedes, la joven reina cuya historia de amor marcó a toda una generación y quedó inmortalizada en uno de los romances más famosos de España.
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Que gran idea para conocer la historia.