Las cadenas del puerto de Marsella

  • ¿Sabías que en las paredes de la capilla del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia, antigua aula capitular, penden las cadenas que cerraban el puerto de Marsella y el arpón que ayudó a romperlas, cuando Alfonso el Magnánimo, con las armas de Aragón, se apoderó de la ciudad de sus rivales “los Anjou”?

Quien visita la catedral de Valencia, en concreto la capilla del Santo Cáliz, podrá ver como curiosidad en dos de sus paredes unas cadenas colgando y un arpón. Las gruesas cadenas, dos grandes trozos de cincuenta y nueve y setenta metros respectivamente, cerraban el puerto de Marsella en el siglo XV, y el proyectil fue uno de los usados en la batalla conocida como el Saqueo de Marsella -el mismo que rompió las cadenas-, hecho que ocurrió durante la disputa del antiguo Reino de Sicilia entre la Casa de Anjou-Sicilia y la Casa de Aragón.

Decir que, como curiosidad, fue el valenciano Romeu de Corbera quien consiguió partir las cadenas con esa gran flecha de ballesta, que hoy puede verse junto a las cadenas, el 19 de noviembre del año 1423, aunque un tal Guglielmo de Giovanni Centelles (Roma, 1950), descendiente de los Centelles, familia que estaba enfrentada en Valencia a los Vilaragut, dice que fue un antepasado suyo, en concreto Bernat de Centelles Riu-sec i de Cabrera, quien rompió la cadena del puerto al grito de “Sant Jordi i Aragó”.


Volviendo al tema que nos concierne, estos trofeos obtenidos tras el saqueo están dentro de la catedral porque son exvotos, es decir: ofrendas que se hacían, y se hacen en la actualidad, a Dios, la Virgen, los Santos u otros dioses si se realiza un milagro, que en este caso fue la victoria, en la batalla, de las tropas del rey Alfonso V de Aragón tras tres días atacando la ciudad entre el 20 al 23 de noviembre de 1423, siendo entregadas por el propio Rey a la iglesia. 

El motivo de tal entrega es porque, antes de emprender la campaña mediterránea, Alfonso V pidió dinero a la iglesia, y lógicamente había que devolverlo. No fue, sin embargo, hasta 1424 cuando retornó a la iglesia parte de ese dinero prestado y cedió parte de las reliquias -momento en el cual entrega las cadenas y el arpón-, entregando dos años más tarde, en 1426, el resto de las reliquias y dejando en prenda el relicario por un valor de 30.000 sueldos -las reliquias de San Luis, Obispo de Tolosa, también formaban parte del tesoro entregado por el Magnánimo, hecho que conmovió profundamente a la gente comprometida en la memoria de este santo-.

“Per manament  els honorables senyors de capitol fiu dur ab un carro la cadena del port de Marsella, de casa del secretari del senyor Rey a la Seu. Costa de dur VII sol.”.

 

Libro de obras de la Catedral, 1424, folio 18. Hace referencia a la entrega del Magnánimo de las cadenas a la Catedral de Valencia. 

 

valentia.hypotheses.org

Las cadenas, por petición del Magnánimo, estuvieron más de tres siglos entre los pilares del Altar Mayor de la Catedral, donde permanecieron hasta el 28 de mayo del año 1779, momento en el cual fueron trasladadas a la antigua sala Capitular, aunque no es hasta 1898 cuando son colocadas en la disposición que hoy se pueden ver.

Las cadenas del puerto de Marsella. Foto valenciabonita.es

Detalle de los eslabones de las cadenas del puerto de Marsella. Foto valenciabonita.es

Virote del siglo XV que ayudó a cortar las cadenas del puerto de Marsella. Foto valenciabonita.es

Las cadenas del puerto de Marsella. Foto valenciabonita.es

Virote del siglo XV que ayudó a cortar las cadenas del puerto de Marsella. Foto valenciabonita.es

Por último, como nota curiosa, hay que mencionar un suceso quizás desconocido por muchos: la petición de retorno de las cadenas a Marsella. Este hecho tuvo lugar en el siglo pasado, el XX, cuando el poeta provenzal Frederic Mistral animó a sus alumnos, en el año 1907, a realizar una petición, y gastar una broma a la vez, a su buen amigo el valenciano Teodoro Llorente Olivares.

Entre la correspondencia que mantenían ambos, se puede comprobar la del 26 de Julio de 1907, cuando Teodoro Llorente escribía a su amigo Frederic Mistral -con quien mantenía relación desde 1868, desde los Juegos Florales de Barcelona de aquel año”-, la siguiente carta -añadimos solo la referencia-:

Mi querido y ilustre amigo:

 

He recibido el número del Sémaphore, que habla de las cadenas del puerto de Marsella e inserta la carta mía de contestación a los Félibres del Mar. Le agradezco mucho esta inserción, y como le dije en mi carta anterior, haré sacar fotografía de ese trofeo histórico y se la remitiré. Recuerdos afectuosos de mi familia para usted y para madame Mistral, y soy de usted amigo discretísimo y agradecido.

 

Teodoro Llórente”.

Esta carta hacía referencia a la revista marsellesa “Le Sémaphore” del 16 de julio de 1907, que contenía insertada el mensaje escrito de Teodoro del 2 de julio. A continuación, traducimos parte del texto de la carta mencionada, ya que está en francés, para que podáis entenderlo mejor:

El regreso a Marsella de las cadenas de su antiguo puerto se me presenta bajo un lado amistoso…sería bueno para mí, que con esta restitución se enlazarán los enlaces que tiene con España y especialmente con las regiones de Cataluña y Valencia. Además, profeso una admiración entusiasta por nuestro gran amigo Mistral y ya nos gustaría satisfacer uno de sus deseos. ¡Pero ay, no veo ninguna manera de eso! Los valencianos estamos acostumbrados a ver estos trofeos de nuestro viejo glorias en la antigua sala capitular de nuestra catedral: han adquirido un personaje sagrado, y sería doloroso verlos desaparecer, de este derecho.

 

No creas en esto, te lo ruego, no animosidad hacia tu ilustre y nación gloriosa, a la que tantos lazos nos unen: es un recuerdo de lo que fue y podría ser el reino de Valencia, hoy enclavado en la nacionalidad española, Por otro lado, España lamenta mucho las joyas artísticas la invasión napoleónica la despojó, y ciertamente, sus reclamos volverían si lidiamos con esta restitución y eso complicaría el problema…

 

…Ni el municipio ni la autoridad eclesiástica de Valencia pueden tener las cadenas de Marsella. Estos provienen del botín de la guerra del rey Alfonso V, que los entregó en depósito a la catedral de Valencia; Habrá que preguntar al gobierno central, si decidimos reclamar la restitución…

 

…Ciertamente has entendido las dificultades del caso, así como indique los términos muy prudentes de su carta. Valencia haría una cosa con alegría: volvería a Marsella al cuerpo de San Louis obispo de Marsella, que el mismo rey se llevó, también, a cambio de San Vicent Ferrer, que vive en Vannes, donde murió. Pero eso aumentaría, del lado de Francia, grandes dificultades. Lo siento, no puedo evitar darme cuenta de la brillante idea de Mistral….

Así mismo, Teodoro Llorente hacía referencia a la carta del propio Mistral lanzada a principios de mes -os pedimos disculpas en la siguiente traducción, que sin embargo podéis ver mejor en la carta original en francés-

Maillane (Provenza) 8 de julio de 1907.

 

Lo ha hecho muy bien, mi querido Llorente, al publicar el “Versos de tu juventud”. Encuentro estos versos, en castellano, un delicioso tramado de la huerta de Valencia; y el idioma español, bajo el toque del gran poeta valenciano, tomó una frescura, una dulzura, una simplicidad muy especial. Estoy muy orgulloso especialmente de ti tras haber inspirado el encantador “romancillo” El nido de jilgueros. Esta exquisita miniatura de “Chant II de Mirèio” es una pequeña obra maestra que debería aparecer en las antologías de España. Yo os doy las ¡Gracias!

 

Y les pido disculpas por el problema que los Felibres de Marsella –alumnos– pueden haberle dado sobre las “Cadenas” de su puerto. Yo soy el culpable, porque los contraté (para divertirse) para hacer esta queja amistosa. No me arrepiento demasiado del resto, porque su pedido, un poco arriesgado, nos ha ganado la bonita y la respuesta espiritual que haces, respuesta que se publicará en un importante periódico en Marsella –hablando de la revista marsellesa “Le Sémaphore” en su futura publicación del 16 de julio de 1907-, que enseñará a los descendientes, los hechos que ciertamente no sabían, quiero decir la existencia viejos “candados” de su puerto, guardados en trofeo en la Seu de Valencia.

 

Pero lo que podría hacerse sería la fotografía del trofeo de Alfonso, incluidos los museos de Marsella y Arles, ya que estaría dispuesto a recibir una prueba. Todo esto sin forma y provisto que la cosa no te moleste…

 

Frederic Mistral

Llorente recibía esta carta de su amigo Frederic Mistral en la que, además de pedirle disculpas, le explicaba que todo el lío que había causado, en realidad, era una pequeña broma cuyo único fin no era otro que la diversión y el entretenimiento, aprovechando la buena relación entre ambos.

Carta de Frederic Mistral, 8 de julio de 1907

La cronología de los hechos, sin embargo, comenzaba en el mes de febrero, donde se solicitaba a Llorente que hiciese las gestiones oportunas en Valencia, aunque en principio fue consulta, para que las cadenas del puerto de Marsella, depositadas en nuestra Catedral, fueran devueltas a la ciudad de Marsella, y todo con motivo de las fiestas del 30º aniversario de la Escuela Felibre del Mar de la ciudad francesa:

Marsiho, 27 de febrero de 1907.

 

Señor.

 

La Escuela Felibre del Mar, una compañía de los felibres de la ciudad francesa de Marsella, que tengo el honor de presidir, está a punto de celebrar sus treinta años en el mes de mayo.

 

En esta ocasión, nuestro ilustre maestro Mistral me sugiere una idea que, muy probablemente, te sorprenderá tanto como a mí, de la cual estoy muy contento de consultarla. Sería para que la Escuela solicite, y obtenga, la restitución de las cadenas de nuestro puerto una vez llevadas por su rey Alfonso V después su descenso a Marsella y suspendidas hoy todavía en la iglesia principal de Valencia . Mistral me aconsejó que mantuviera nuestra solicitud a la autoridad competente “pèr lou grand pouèto valencian En Teodor Llorente”, y por eso me tomo la libertad para hablar contigo. Pero antes de enviar esta solicitud, nos gustaría saber a qué autoridad (rey, capítulo, municipio) debería abordarse, y también si tendría alguna posibilidad de éxito, si recibimos de ti alguna esperanza de éxito, pues seguiríamos con la idea de Mistral, pero de lo contrario lo dejaríamos estar. Mistral me recuerda que después de la constitución del reino de Italia, los pisanos dieron a los genoveses las cadenas desde su puerto eliminado hace varios siglos. Es verdad que no estaríamos exactamente en las mismas condiciones.

 

Le ruego acepte, gracias, la seguridad de mis sentimientos confraternales.

 

POSDATA: ¿Sería inconveniente, alguno, que nuestra solicitud fuese en provenzal?

 

Maurici Raimbault, literato francés nacido en Cannes en 1865, y presidente de la sociedad de felibres de Marsella, la Escuela de la Mar.

Carta de Maurici Raimbault, 27 de febrero de 1907 (1 de 2)

Carta de Maurici Raimbault, 27 de febrero de 1907 (1 de 2)

Así mismo, dos meses más tarde, en abril del mismo año, Joan Monné, poeta provenzal nacido en Perpiñán en 1838 y fallecido en 1916 -presidente de la asociación política y literaria “Freme prouvençalo” y director del “Bulet don Felibrige”, quien traduciría La Atlántida de Verdaguer-, mandaría también una carta a Llorente:

Marsella el 4 de abril de 1907.

 

Al Sr. Teodor Llorente, Director de la Revista: Las Provincias, en Valencia

 

Querido e ilustre felibre,

 

Con motivo del trigésimo aniversario de la fundación de la Escuela Felibre del Mar, grupo felibrés de Marsella, nuestro amado y reverenciado maestro Frederic Mistral, había invitado al presidente de dicho grupo, el Mayoral Maurice Raimbault, archivista de Bocas del Ródano, para dirigirte a tu corazón de gran patriota, para saber si los Felibres, con su apoyo y el de nuestros amigos de Cataluña, no podría no obtener que las cadenas del puerto de Marsella, que fueron llevadas por un rey de Aragón y que están hoy suspendidas en la bóveda de la catedral de Valencia, no puedan ser devueltas a la ciudad de Marsella, por el Gobierno español, y cuál sería el camino a seguir para llegar a este resultado.

 

Nuestra fiesta de los años treinta se acerca; debemos celebrarla el 12 de mayo y el Sr. Raimbault, quien tuvo el honor de ti escribir sobre eso, acusarme, como Decano de Marsella, y especialmente del amigo íntimo de Mistral, para insistir a usted para saber lo que necesitamos y podemos esperar para la realización de este feliz pensamiento del gran Maianen, quien lo haría un nuevo vínculo de fraternidad, un nuevo vínculo que uniría a nuestras almas para el triunfo de la “idea latina”.

 

Joan Monné

carta de Joan Monné, 4 de abril de 1907

Al final, como habréis comprobado, todo fue una inocentada fruto de la buena relación entre ambos, aunque puede que muchos de vosotros os preguntéis qué hubiera pasado si Teodoro Llorente hubiera accedido finalmente proponer retornar las cadenas a Marsella. ¿Creéis que Mistral no hubiera revelado entonces que aquello no fue más que una broma? Nunca lo sabremos…

 

 

 

 

 

Fuentes:

  • CRISTÒFOR MARTÍ I ADELL: MISTRAL I LLÓRENTE. NOVES APORTACIONS DOCUMENTALS
    SOBRE LES RELACIONS OCCITANO-VALENCIANES DURANT LA RENAIXENCA
  • BIBLIOTECA LITERARIA DE L’OFICINA ROMÀNICA – EPISTOLARI LLORENTE, VOLUM II, CARTES DE LLEVANTINS ( 1 9 0 1 – 1 9 1 1 ), BIBLIOTECA BALMES. Duran i Bas, II — Barcelona, MCMXXX
  • Las cadenas del puerto de Marsella. El trofeo de Alfonso el Magnánimo.

 

 

 

 

 

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