• La Ruta de las 3 cascadas de Anna es una de las rutas senderistas más espectaculares de la provincia de Valencia, un precioso y fácil recorrido de casi dos horas junto al río Sellent en el que disfrutar, en plena naturaleza, de 3 preciosos saltos de agua y un agradable paseo apto para toda la familia.

Hay rutas que enamoran, sobre todo para realizar con buen tiempo y después de días de lluvias. Hablamos de la Ruta de las 3 cascadas de Anna, un recorrido apto para toda la familia -tan solo tenéis que tener alguna consideración en algún tramo si vais con los más pequeños- que podréis realizar en unas 2 horas -contando ida y vuelta y que os paráis a tomar fotografías y admirar las cascadas y el paraje- y que, tras realizarla, seguramente repetiréis en el futuro, como nosotros haremos tras nuestra visita.

Pero esta ruta no es solo una caminata senderista en plena naturaleza, sino que también es un recorrido histórico, ya que, desde la creación de la Villa de Anna en el siglo XII por el pueblo musulmán Almohade, hasta el siglo XX, era común el ingenio para aprovechar los cursos del agua, lo que permitió levantar infinidad de molinos y artefactos fabriles de todo tipo. Desde molinos de harina o de papel, batanes para el tratamiento de paños, fábricas de borra, textiles…, hasta fábricas de luz, todos ellos movidos por la energía hidráulica que producían los saltos de agua -muy a nuestro pesar, de aquellos viejos tiempos a lo largo de la ruta, tan solo podremos ver hoy en día los restos de una antigua fábrica y una rueda de un antiguo molino-.


A medida que se fue imponiendo la energía eléctrica, que permitía levantar las industrias en lugares menos expuestos a las inclemencias del tiempo, y era más barata, se fueron cerrando estas fábricas. El abandono y el paso del tiempo han convertido en ruinas esas construcciones que hoy se definen como “Arqueología Industrial”.

Esta senda, la habilitada y conocida como la Ruta de las 3 cascadas de Anna, que antaño era transitada por hombres y mujeres hacia las fábricas para cumplir con su jornada laboral, hoy se utiliza con fines más recreativos, la cual nos invita a disfrutar del paisaje siguiendo las huellas del pasado del pueblo de Anna.

La ruta comienza a la altura de la Avenida Diputación nº65 –por si queréis aparcar por esa zona-, donde al final de la calle tendréis un pequeño parque infantil y la primera indicación y un panel del recorrido. En el primer tramo de la Ruta de las 3 cascadas de Anna, a tan solo unos minutos del comienzo, nos encontramos con la cascada del Gorgo Gaspar, donde podréis comer si lo deseáis en unos banquitos de piedra junto al rumor de un bonito salto de agua y un puente cercano a él. A este rincón también se le conoce como Gorgo de Palet, tal y como nos mencionan desde el ayuntamiento de la localidad, cuyas aguas procedentes de la Albufera de Anna conforman un salto que en otro tiempo daba energía hidráulica a una fábrica textil por medio de una noria, unas aguas que río abajo seguían aprovechándose para poner en funcionamiento otras industrias.

Gorgo Gaspar

Descendiendo por la senda y dejando atrás el Gorgo Gaspar, hallamos las ruinas de la “Fábrica Miguelín”, para luego desviarnos hacia la impresionante Cascada de los Vikingos, donde seguramente os mojaréis con las microgotas que rebotan y golpean en las piedras de la poza de este bello salto, además de que posiblemente os encontréis con gente practicando barranquismo acuático –como recomendación, debéis siempre seguir las pequeñas indicaciones que os guiarán el camino correcto, que en este caso son en forma de cuerdas, tablas, barandillas o senda habilitada-.

Cascada de los Vikingos

El último tramo de la ruta es quizás el más complicado, puesto que habrá un momento en el que debéis de intuir el camino. Al salir de la cascada de los Vikingos debéis hacer una pequeña ascensión para llegar casi, al minuto, al lecho del río, donde sin cruzarlo tomaréis la senda de la derecha. A pocos metros, tendréis que subir en altura a una senda que discurre paralela a la derecha, por lo que tendréis que dar un pequeño saltito y caminar por el borde de un pequeño precipicio que apenas tiene peligro pero que hay que tener respeto. Bajáis este camino y continuáis recto por la senda y tenéis que tomar el segundo camino a la izquierda, para atravesar el río por un puente hecho con tablas de un palé, para así descubrir finalmente la llamada Cascada del Salto, cuyas aguas se precipitan desde lo alto del Gorgo de la Escalera.

Cascada del Salto, que precipita desde el Gorgo de la Escalera

Después de esto, tan solo tenéis que regresar por vuestros pasos para volver al coche, donde al comienzo de la ruta, si lo deseáis, tenéis la opción de visitar también el Gorgo Catalán, indicado con carteles.

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