• El histórico Café Madrid volvió a la vida el pasado mes de octubre de 2018 para convertirse, de nuevo, en un referente cultural y lugar habitual de tertulias.
  • A pesar de no mantener parte de la vieja decoración y esencia del antiguo café, ya que era prácticamente imposible porque el lugar estaba en ruinas antes de su recuperación, el espacio ha sido recuperado y reconvertido con nuevos aires que recuerdan, con elementos en la decoración, a aquel mítico rincón.
  • En unos pocos meses se ha convertido en la mejor coctelería de la ciudad de Valencia gracias al prestigioso campeón nacional de coctelería Iván Talens y sus pupilos bartenders, además de disponer de un espacio gastronómico, muy a tener en cuenta, liderado por el chef Nacho Romero.

En un rincón de la casi escondida calle de la Abadía de San Martín de Valencia, una pequeña calle -cercana al archiconocido palacio del Marqués de Dos Aguas- que toma nombre en honor de las antiguas casas donde habitaban los curas de la Parroquia de San Martín y San Antonio Abad, se encuentra el lugar donde nació el Agua de Valencia, un local que, por suerte, ha sido devuelto a la vida tras ser rescatado, recuperado y reinventado por completo, emergiendo de sus propias cenizas: el Café Madrid.

Abierto de nuevo desde octubre de 2018, el buen hacer de todo el equipo que trabaja en este espacio ha conseguido hacerse, muy pronto, un hueco entre los valencianos gracias a, sobre todo, sus propietarios, el tándem Iván Talens & Nacho Romero, quienes en perfecta armonía han conseguido formar un equipo gastronómico y de bartenders para ofrecer a los visitantes la que sin duda es la mejor coctelería de la ciudad de Valencia.


En nuestra visita, pudimos comprobar que si bien la decoración es al gusto y muy adecuada -aunque ha sido criticada por cierto sector por no parecerse en nada o poco al antiguo café-, aquello sigue siendo lugar de reunión, de tertulias, un nuevo espacio gastro y también punto de encuentro donde tomar unos cócteles que solo aquí, por recomendación incluso de los bartenders (donde algunos están en carta), podrás tomar. Todo un espectáculo.

Ya antes de su apertura y funcionamiento, pudimos ver las entrañas del Café Madrid, además de conversar con Nacho Romero, quien gustosamente nos abrió las puertas para enseñarnos el que por entonces sería su futuro proyecto. En aquellos momentos, ya nos habló de las grandes dificultades para devolverlo a la vida junto con el anexo hotel.

Muchos todavía recuerdan que el techo de la sala del antiguo Café Madrid estaba lleno de estrellas, algo que le caracterizaba por completo. Pero como ya hemos comentado de otro modo, lo cierto es que, tal y como supimos antes de su apertura, a los propios dueños les hubiera encantado mantener muchos de sus elementos, pero era casi prácticamente imposible, pues su estado interior era ruinoso, por no decir completamente ruinoso. Así que, en definitiva, es de agradecer que aquel lugar evoque parte de lo que fue, a través de cuadros, muebles de estilo o, simplemente, preparando la todavía famosa Agua de Valencia en honor a Constante Gil -incluso en el espacio gastronómico hay un postre que lleva su nombre y que nos hace recordar parte de aquella esencia-.


No pudimos resistirnos a probar su cocina, algo que nos habían recomendado enormemente por ser, digámoslo así, el hijo pequeño de Kaymus. Y vaya si valió la pena. Las texturas, sabores y, en definitiva, la fusión de diversas cocinas de su carta a cargo de Nacho Romero, se hizo palpable en el buen hacer y la presentación de cada plato, si bien nuestro preferido fue el carpaccio de manitas de cerdo con cigala -veníamos de Cuenca unos días antes y probarlo de aquella manera fue espectacular-.

Algunos de los platos que probamos de la cocina del Café Madrid. Destaca, en la esquina superior izquierda, las manitas de cerdo y, en la inferior derecha, el postre de Agua de Valencia

Croquetas de pollo al curry; hummus con bonito y tomate seco; tartar de corvina; Dim-Sun de papada de cerdo y langostino; satay de verduras y langostinos; Parmigianna Melenzale; y, por último, el Agua de Valencia versión postre, fue todo lo que llegamos a probar. Precios correctos y cantidades razonables para una cocina que, ojo, dará mucho de qué hablar.

 

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El @cafemadridval, el rincón donde nació el #AguaDeValencia, sigue guardando parte del encanto del antiguo café Madrid, espacio donde la #Valencia bohemia se reunía para dar rienda suelta a tertulias que en ningún otro sitio de la capital podían darse. En la actualidad, este espacio recuperado, renovado, renacido y reinventado, si bien dista bastante de aquel mítico café que muchos recuerdan, se ha hecho un hueco entre la ciudadanía gracias a que acoge el que podríamos decir, sin duda, es el mejor local de coctelería de Valencia, lugar donde Iván Talens, y sus pupilos (campeones de coctelería de España) preparan unos cócteles que en ningún otro lugar podrás probar. Especial atención merece también su gastronomía, en la parte superior del café, rincón donde Nacho Romero aporta su toque con una cocina de mercado, y con aires de fusión, que evoca sensaciones agradables que invitan a repetir. Y por supuesto, qué mejor manera de acabar una buena comida o cena que con un cóctel en un rincón profesional. Repetiremos. Fotos #valenciabonita

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Tras degustar una buena comida, tocaba dar paso al coctel, quien de la mano de uno de Iván Talens y uno de sus pupilos, un joven que ya es campeón de España, nos dejamos aconsejar para degustar, entre otros cócteles, una mezcla de Martin Miller´s con tabasco, zumo de lima y un toque muy personal y rebelde que nos encantó. Por cierto, la música de ambientación, de agradecer que se pudiera hablar, era con aires modernos, incluso con dj en directo en uno de los momentos de la tarde.

Como os podéis imaginar, alargamos la reunión de amigos y casi nos fuimos a la hora de cenar, conscientes de que allí había nacido un espacio para nosotros donde disfrutar de un coctel profesional en un rincón histórico y agradable. Volveremos.

Disfrutando de un ambiente agradable en Café Madrid

TRAS CONTAROS EL PRESENTE DEL LOCAL, TOCA HABLAR DE LA HISTORIA DE ESTE ESPACIO, SU PASADO Y FUTURO:

Tal y como ya os contamos en otra ocasión en uno de nuestros artículos, la historia de este espacio se remonta a inicios de siglo XX, momento en el que fue parada y fonda de carruajes, un mesón que acogió tertulias políticas hasta del mismísimo Blasco Ibáñez.

No fue hasta 1932 cuando aquella fonda pasó a convertirse en la Cervecería Oro del Rin gracias a los Weber, una familia germano-suiza que, posteriormente, traspasó el negocio a Rafael Clemente, quien la llamó Cervecería Berlín. Aún sufrió más cambios en la misma convulsa década de los 30, puesto que acogió los establecimientos Noel y, de nuevo, una nueva apertura de la Cervecería Berlín.

Hay que mencionar, sin embargo, que antes hubo otro primer Café Madrid, el cual estuvo en la plaza de Jesús. Tal y como nos cuenta Carmen Arcos García, lo inauguró su abuelo Cristóbal García antes de la Guerra Civil española (le puso Madrid porque era madrileño), y allí iban, según la abuela, madre y tías de Carmen, ciclistas de Valencia.  

Llegados los 40, en época de posguerra tras finalizar la Guerra Civil española, comenzaría la leyenda de este espacio, al menos en cuanto al nacimiento de su nombre, tras pasarse a llamar Cervecería Madrid en 1940 por decreto de Francisco Franco, quien impuso que el nombre de Berlín no era adecuado al prohibirse, en todo el territorio, los nombres extranjeros en negocios.

El resto de la historia, a partir de 1956, os lo podéis imaginar: don Constante Gil Rodríguez (Rianxo, La Coruña 1926 – Valencia 2009), que vino a vivir a Valencia en 1948, comenzó a dirigir la Cervecería Madrid desde 1956, donde tan solo 3 años más tarde, en 1959, crearía el tan famoso combinado llamado Agua de Valencia, un cóctel a base de zumo de naranja y bebida alcohólica que se convirtió, allá por los 70, en la bebida de los bohemios, transformando al Café Madrid, por entonces, en un lugar habitual de tertulias y en todo un referente cultural.

¿Regresará parte de aquella esencia o época? Seguro que no, eran otros tiempos. De lo que sí estamos seguros es que las generaciones actuales y venideras tendrán la oportunidad de crear su propia historia en este espacio, además de conversar durante horas en largas tertulias y degustar una coctelería profesional que, hasta ahora, Valencia no tenía.

Hacía falta un lugar así en el centro de Valencia. Larga vida al Café Madrid.

 

 

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