Cortes de Pallás, Valencia, nos sigue sorprendiendo en cada visita que realizamos. En esta ocasión, gracias a uno de los mejores embajadores de la población, don Manel Gras, conocemos uno de los rincones más desconocidos de la población incluso para sus propios vecinos: el molino del Emilio, también conocido como molino del arroyo de Cortes

De este rincón situado justo a las afueras del pueblo junto a la fuente de los Chorros –en un pequeño desvío que hay a la izquierda, a la salida del pueblo, entre la población y el mirador de la Pileta-, poco se sabe porque apenas se tiene documentación alguna, aunque existen anécdotas curiosas. Su nombre viene dado por Emilio, el abuelo de los primos hermanos de Manel. Nuestro guía y vecino de Cortes nos comenta que en 1982, en el año de la gran riada, el heroico vecino Vicente “Pichichi” -hombre con quien tuvimos el gusto de hablar poco después en Casa Fortunato, tuvo que dejarse caer por un bancal superior al molino, atado con una cuerda en la cintura, para arrancar una verja y salvar la vida, in extremis, de Emilio y la madre de los primos hermanos de Manel, hecho que hizo que hoy Manel conociese a, por ejemplo, Javier y Jorge, sus primos hermanos.

Se sabe que en su interior conserva algo de maquinaria, incluso la piedra de moler, y que su balsa, en la parte superior, y el pozo, bajo la casa, podrían volver a funcionar perfectamente dando vida, de nuevo, a este precioso patrimonio hidráulico.

En uno de los extremos del molino, junto a la casa, se elaboraban tortas en las piedras antiguas que, en su día, fueron encontradas y llevadas al lugar para la construcción de un horno moruno, horno que estuvo en funcionamiento mientras el molino estuvo en marcha y del que ya nada queda.

De hecho, el tío Bernardo, famoso en la población por la elaboración de la torta de tajás y sardinas, la deliciosa torta de los domingos de Cortes de Pallás, o de la torta de los gazpachos, realizó en más de una ocasión tortas en aquel horno.

Junto al molino hay una cascada, el salto de agua más cercano al pueblo y, quizás, el más desconocido: la cascada del molino del Emilio, un bello salto del curso del arroyo de Cortes que la vegetación nos impide ver con claridad. Incluso vemos, en el extremo derecha y bajo la casa, como brota el agua junto al curso del arroyo que desemboca en el embalse en el pequeño salto final que, en su día, fue la cascada más alta de la Comunidad Valenciana -100 metros de caída- hasta la construcción del embalse de Cortes.

Si bien el molino es una propiedad privada, pudimos comprobar in situ la gran importancia que tendría que instituciones públicas y consistorio ayudasen en su limpieza y restauración, ya que hay mucho por hacer. Sin embargo, a pesar del esfuerzo que supondría, quizás nadie es consciente de que se trata de un elemento único que, por suerte, todavía puede volver a ponerse en funcionamiento para una función museística o, quien sabe, ver en funcionamiento una joya hídrica.

Cascada del molino del Emilio de Cortes de Pallás. Foto valenciabonita.es

Molino del Emilio y cascada del molino del Emilio. Foto valenciabonita.es

Puente sobre el arroyo de Cortes junto a la Fuente Los Chorros. Foto valenciabonita.es

Nosotros, ante lo que consideramos una necesidad urgente, pedimos implicación a las entidades públicas pertinentes (Diputación, Generalitat, etc.), y les lanzamos una pregunta: ¿no sería una auténtica pasada poder ver en funcionamiento un molino como, por ejemplo, podemos hacerlo con la noria de Casas del Río?

Esperamos que vuelva a ponerse algún día en marcha, ya que sería uno de los patrimonios más bonitos y valiosos de toda la Comunitat Valenciana.

Si tuviéramos un poquito de apoyo, no se de quien, yo lo hago funcionar. Lo montamos mi suegro y yo, y en la riada del 82 se lo llevó, y lo volvimos a montar mi suegro y yo, Emilio Carpio, quien se crío en ese molino. 

Bernardo Gómez Serrano

 

 

 

 

 

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