Este trágico episodio de la última DANA ha afectado a miles de personas en la provincia de Valencia, causando numerosos fallecidos, cientos y cientos de daños materiales (con familias que lo han perdido todo) y dejando, además, numerosos comercios y negocios afectados que tardarán mucho en recuperarse o volver a la actividad.
Una de las firmas afectadas es Abanicos Burriel, una empresa familiar de abanicos artesanales desde 1964 que tiene su fábrica en Aldaia. Una de sus propietarias, Noemi Burriel, nos escribe desolada porque esta riada les ha afectado de lleno al causar graves daños en sus instalaciones, perdiendo material de trabajo de meses.
Nos cuenta que las horas más trágicas de la tarde/noche 29 de octubre las pasó dentro de la fábrica. “Pasé la noche allí, ya que el agua me atrapó e intenté que el agua no nos destrozara toda la producción (sin mucho éxito). Fue una noche intensa y el daño ha sido notable”, nos cuenta Noemi.
En su relato en redes sociales, que podéis ver a continuación a través de dos vídeos de Instagram, explica que «me quedé atrapada en la nave esa tarde. Estaba en el piso de arriba y a la que me quise dar cuenta, abajo ya había dos palmos de agua y todo, absolutamente todo nuestro trabajo de dos meses flotando por todos lados. Os imaginaréis la impotencia.
Estuve todo el rato en contacto (muy preocupados) con mi familia y amigos contándoles cómo iba subiendo el nivel, sin dar crédito porque en mi vida me habría imaginado algo así o que si pasaba, me iba a tocar a mí. Pero sí.
Entré en el agua a buscar a la gata que tenemos allí para subírmela arriba e intenté subir a las estanterías más altas todo lo que pude, aún que fue muy poco. Cuando volví a la escalera el agua me llegaba muy por encima del muslo. !La gata también está bien!».
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“Aunque hemos pasado por momentos difíciles, seguimos con muchas ganas de recuperar lo perdido y seguir adelante con el mismo espíritu que nos ha acompañado durante tantos años. Nuestra historia de superación es parte de lo que nos define, y confiamos en que nos ayudará a salir adelante. Afortunadamente, estamos bien, y aunque nuestra fábrica y nuestros coches han sufrido grandes daños, sabemos que hay quienes han perdido su hogar. En ese sentido, sentimos que hemos tenido suerte”.

“Creo que nuestra historia refleja bastante bien lo que muchas pequeñas empresas familiares estamos afrontando con este tipo de fenómenos. Esta es la cara de la incertidumbre y el miedo, del esfuerzo por salvar un legado y la vida, que es parte de nuestra familia”, añade. “Ahora nos enfrentamos a una nueva realidad y un largo camino para recuperar la normalidad, pero tenemos la esperanza de que, poco a poco, saldremos adelante”.
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¿Cómo podéis ayudar a Abanicos Burriel?
Abanicos Burriel, como muchos otros negocios afectados, quiere volver a trabajar y seguir compartiendo el legado de su familia, que lleva 60 años creando abanicos artesanales. Por ello, necesitan el apoyo de quienes valoran la artesanía y el trabajo hecho a mano. Si deseas ayudarles, la mejor forma es con la compra de sus abanicos a través de la web https://abanicosburriel.com/ o en la tienda de Valencia, cada uno hecho con dedicación y amor. Tu apoyo les permitirá seguir contando su historia y mantener viva la tradición palmitera de Aldaia.
En la ciudad de Valencia disponen de una tienda ubicada en el centro de la ciudad, en concreto en calle San Fernando nº3, justo al lado de la plaza Redonda.
La historia de una empresa familiar que hace honor al palmito de Aldaia:
Abanicos Burriel nació en la década de los 60, en 1964, en localidad de Aldaia de la mano del matrimonio de Salvador Burriel y Pilar Castellano. Voro (que es así como le conocían a Salvador) era, antes de la fundación de la empresa, un trabajador más en otra fábrica de abanicos hasta que decidió dar el paso de montar su propio negocio.
Juntos (él y su mujer) trabajaron duro creando abanicos de diferentes formas, tamaños, colores y materiales desde un pequeño y polvoriento taller familiar que, con el paso de los años, fue creciendo y expandiéndose poco a poco hasta convertirse en una gran empresa que, en la actualidad, distribuye sus productos por toda España y diferentes países del mundo, siempre reivindicando el producto fabricado a mano y de origen completamente español.
Hace unos años, concretamente en 2017, faltó Voro Burriel, pasando por entonces la dirección de la empresa a manos de sus hijos, Javier y Daniel Burriel Castellano, segunda generación que lleva el oficio en la sangre desde pequeños.

La continuidad de la empresa, además, está garantizada con una tercera generación, ya que la nieta de Voro, Noemi Burriel, trabaja ahora para seguir creciendo y demostrar al mundo que Abanicos Burriel no es una empresa cualquiera, si no una familia de valientes que va a seguir persiguiendo sus metas en honor a su fundador y a la historia palmitera de Aldaia.
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