Si alguna vez has pasado por el municipio alicantino de Agost, probablemente no te hayas dado cuenta de que, junto a la carretera CV-827 (en las coordenadas decimales 38.452611,-0.636500 o en sexagesimales 38°27’09.4″N 0°38’11.4″W), hay una auténtica joya digna de visita para todo curioso, paleontólogo y/o amante de los dinosaurios.
Hablamos del yacimiento o límite geológico K/Pg o K/T (este último en desuso), más conocido como Capa Negra de Agost, el cual está declarado monumento natural y lugar de interés geológico de relevancia mundial por ser testigo vivo de un cataclismo mundial, cuya hipótesis se basa en el meteorito que extinguió los dinosaurios hace millones de años.
¿Cómo puede ser? Por increíble que parezca, así es. Y esto hoy lo sabemos gracias a los fósiles y minerales que hallaron los expertos en los estratos, es decir, en las capas de diferente composición que se formaron con los materiales de determinado momento, incluyendo los animales que posteriormente acabaron convirtiéndose en fósiles. Estas capas del suelo se han ido superponiendo unas a otras lentamente, de forma que los materiales más antiguos quedan a mayor profundidad y los más recientes están más cercanos a la superficie.
Gracias al estudio de estos estratos y a las labores de geólogos y paleontólogos podemos conocer la historia de nuestro planeta en profundidad, algo que no podríamos alcanzar si no es gracias a estos hallazgos. Al observar fósiles de animales marinos o restos de materiales típicos de fondos marinos, por ejemplo, se puede conocer que en ese momento hubo un mar u océano en aquel lugar. También hechos asombrosos ocurridos en el pasado, como el meteorito que provocó la extinción de los dinosaurios.
Resumiendo, por decirlo de otra manera: la Capa Negra de Agost (una huella de hace 66 millones de años) es un afloramiento de unas 150 hectáreas de superficie formado por una secuencia estratigráfica de margas y arcillas que registra el tránsito entre los períodos cretáceo (Era Secundaria) y paleógeno o terciario (Era Terciaria), o lo que es lo mismo: la frontera cronológica que vino determinada por los efectos del impacto de un gran meteorito al noroeste de la península de Yucatán (Chicxulub, México) y que dio lugar a una de las extinciones en masa más severas de la historia de la Tierra.
¿Qué pruebas atestiguan que lo de Agost se trata de una de las huellas que dejó el meteorito cuando chocó contra la tierra? Como os decíamos, el estudio del estrato da muchas pistas de lo acontecido siglos antes.
Solo en tres zonas de España, en País Vasco, Caravaca de la Cruz en Murcia y Agost en Alicante, se aprecia con claridad una franja roja amarillenta, conocida como Límite K/Pg, compuesta por arcillas con un alto contenido en iridio. Hasta aquí todo sería normal. Sin embargo, el iridio es extremadamente raro encontrarlo en la corteza terrestre, pero no en los meteoritos.
Otros materiales encontrados que corroboran la hipótesis de que el Límite K/Pg es fruto del impacto del cuerpo extraterrestre, son las elevadas cantidades de restos de hollín, que pudieron proceder de la combustión de materia orgánica debida a los numerosos incendios que se provocaron tras la explosión. También los restos de cuarzos deformados que pueden ser indicadores de impactos debido al desplazamiento que sufrió su estructura mineral, producto de las altas presiones como las creadas por una bomba nuclear o un meteorito.
La colisión del cuerpo extraterrestre levantó tanto materiales de la superficie como del mismo meteorito (incluyendo el iridio). Estos se dispersaron por toda la atmósfera formando el Límite K/Pg y creando una capa que impidió la llegada de la mayor parte de los rayos del sol. Esto hizo que empeorasen las condiciones de supervivencia, dado que las plantas no podían hacer la fotosíntesis y el alimento disponible disminuyó considerablemente. Solo las especies más fuertes sobrevivieron.
Esto se ve claramente reflejado en la franja de Agost. El registro fósil de la capa inferior muestra una gran población de pequeños organismos marinos llamados foraminíferos, los cuales nos indica que el mar ocupaba esta zona hace alrededor de 66 millones de años. Por encima de la línea, en la capa superior, la diversidad de foraminíferos cae significativamente y los que sobrevivieron a la extinción masiva únicamente fueron las especies con una mayor capacidad de adaptación, las cuales pueden vivir en entornos más difíciles e inestables, como los que se pudieron haber generado tras el impacto.
La hipótesis de que el Límite K/Pg que se observa en Agost fuese a raíz de uno de los fragmentos del meteorito que chocó contra la tierra en Yucatán (México) hace millones de años, tomó fuerza cuando, en 2007, la Unión Internacional de Ciencias Geológicas, en su proyecto Global Geosities, junto con la UNESCO lo establecieron como lugar de interés geológico internacional.
En 2018, la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural de la Comunitat Valenciana estableció la orden para iniciar el procedimiento de declaración de Monumento Natural al Límite K/Pg, siendo declarado finalmente en 2020. Por lo que, finalmente, podemos afirmar, que sorprendentemente, desde Alicante podemos viajar en el tiempo admirando el Límite K/Pg en la carretera CV-827. Ahora que sabes este dato, seguro que la próxima vez que pases por ahí te fijes, o incluso vayas adrede.
Este artículo está escrito en gran parte por Marta Landete, colaboradora de Valencia Bonita que es periodista licenciada, directora y redactora de la revista cultural digital Top Valencia, además de ser autora de los libros «¿Cuánto sabes de la Comunidad Valenciana?» y «¿Cuánto más sabes de la Comunidad Valenciana?«.
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