¿Sabías que el estribo es el hueso más pequeño del cuerpo humano con una longitud entre 2,5 y 3 milímetros? Por si alguien anda perdido, el estribo es uno de los huesos claves en la audición. Está situado en la caja del tímpano, en el oído medio, acompañado de otros dos huesos: el martillo y el yunque, conectados entre sí por articulaciones protegidos por el tímpano.
Fue descubierto por un médico valenciano, Luís Collado, y otro de Onda (Castellón) Pedro Jimeno en el siglo XVI. Ambos fueron destacados médicos y profesores de Medicina en Valencia y discípulos de Andrés Vesalio, uno de los fundadores de la anatomía moderna. Además, formaron parte de la Escuela anatómica valenciana, la cual introdujo en España el pensamiento vesaliano, basado en la disección de cadáveres humanos. Jimeno de esta forma convirtió a la Universidad de Valencia en una de las primeras de Europa donde se impartió la enseñanza anatómica de acuerdo con las ideas de Vesalio.
Si bien es cierto que el hallazgo del hueso estribo es polémico porque no se conoce con certeza su descubridor, dado que doctores como Falopio, Ingrassia, Eustaquio o el propio Collado son algunos de los que reclaman el descubrimiento, todo apunta a que el verdadero padre del Estribo fue Jimeno, tal y como por ejemplo menciona la Universitat de Valencia afirmando «la primera descripción del hueso estribo«. Y es que, en su obra Dialogus de re medica, compendiaria ratione, praeter quaedam alia, universam anatomem humani corporis perstringens publicada en 1549 afirma haberlo descubierto y lo describe, por primera vez en la historia hasta el momento, con una precisión exacta, comparándolo con un triángulo equilátero. Sin embargo, al parecer, este no le otorgó el nombre al hueso, sino su compañero Luis Collado.
La primera descripción del hueso estribo. Pedro Jimeno, «Dialogus de re medica compendiaria ratione», Valentiae, J. Mey, año 1549 (Traducción de Luis García Ballester)
«Conviene que tengas presente que el cráneo, sede del cerebro y de los órganos de los sentidos como también del alma racional, consta de muchos huesos. En la frente, y esto principalmente en las mujeres, solamente hay uno, en contra de la creencia vulgar y corriente.
En la nuca hay siempre uno; dos en la coronilla; junto a cada oreja uno escamoso, en el que se labra la cavidad destinada al órgano del oído, donde recientemente hemos encontrado tres huesecillos: dos, tras mucha observación, por mi maestro Andrés Vesalio, médico del emperador y hombre extraordinario, y el tercero —de poca importancia—por mí. Huesecillos que ni en sueños fueron imaginados por Galeno, lo cual, según opinión de mi queridísimo maestro, ya dije en otro tiempo, en contra de Galeno, en aquellas nuestras disputas públicas.
El tercer huesecillo fue encontrado por mí, con frecuencia, en los cráneos que constantemente tengo ocasión de ver disecados; después —en todos los que recientemente he disecado— lo he observado cuidadosamente.
Ese tercer huesecillo tiene la particularidad de que se esconde en la parte interna de la cavidad del órgano del oído, por donde mira al hueso malar y al músculo temporal, donde el hueso está agujereado con miras a la colocación del huesecillo, y donde en cierto modo se esconde y encubre.
Su forma nos parece semeja la letra delta (Δ) de los griegos, o bien un triángulo equilátero, cuyo vértice superior, donde los dos lados se unen, se espesa con una sustancia ósea muy tenue y forma un acetábulo, manifiesto, pero muy pequeño, al cual el pie algo mayor del huesecillo yunque (pues de los dos primeros, se diría que el uno se parece con bastante exactitud al martillo y el otro al yunque), se articula elegantemente como las enartrosis, en cierto sentido, y parece que en aquel pie se sostiene y apuntala»


Se dice que su denominación viene por su semejanza física al estribo de un jinete, es decir, la pieza metálica donde estos apoyan sus pies para cabalgar al caballo con más seguridad.
Su función en el proceso de audición es fundamental. Está unido por una parte al yunque y por otra a la ventana oval. Esta es la responsable de transmitir las vibraciones de ondas sonoras desde el oído del medio al interno y así que podamos escuchar. Las ondas hacen vibrar la membrana timpánica y transmite las señales al martillo, el cual las envía al Yunque y al Estribo. Estos a su vez las conducen hasta la ventana oval.
En ocasiones, el Estribo se pone rígido se produce una pérdida auditiva, la mayoría de las veces es hereditaria, la cual se puede solucionar con una intervención quirúrgica. En esta se sustituye el hueso por una prótesis que haga posible la transmisión de nuevo del sonido. Esta operación carece de eficacia cuando la persona tiene más de 65 años, edad en la que a partir de entonces, se coloca un audífono para tratar de oír mejor.
Este artículo está escrito por Marta Landete, colaboradora de Valencia Bonita que es periodista licenciada, directora y redactora de la revista cultural digital Top Valencia, además de ser autora de los libros ¿Cuánto sabes de la Comunidad Valenciana? y ¿Cuánto más sabes de la Comunidad Valenciana?.
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