A día de hoy existen formas de ocio que pueden parecernos peculiares o extravagantes pero que, en realidad, tienen precedentes históricos sorprendentes. Hoy viajamos a la Valencia de finales del siglo XIX, cuando la alta sociedad se entretenía combinando el patinaje sobre ruedas con la degustación de fresas.
A finales del mil ochocientos, había llegado una auténtica fiebre de los patines, convirtiéndose en el deporte de moda y la actividad preferida de la burguesía valenciana. En este contexto, se abrieron en Valencia elegantes pistas de patinaje, como el Skating Ring, primero, y el Skating Garden un poco más adelante.
Situadas en los terrenos del desaparecido Huerto del Santísimo —ubicado entre los Jardines de Monforte y el antiguo Palacio de Ripalda—, los eventos que ofrecían anunciaban la llegada de las fresas en las primeras semanas de abril, abriendo la temporada de esta fruta en los huertos y viveros de una manera divertida, permitiendo a las familias pasar un agradable día patinando y disfrutando de fresas con nata y exquisitas bebidas.

clínica Quirón y a la derecha asoma la torre del desaparecido Palacio de Ripalda. Fotografía
encontrada en Valencia Antigua Historia Gráfica (Facebook). Autoría desconocida.
El Skating Ring fue abierto en 1877 por el empresario Juan Solís, siendo la primera pista de patinaje en España que, como indica la prensa de la época, se ubicaba en las inmediaciones de los Jardines del Real y cerca del Paseo del Plantío, mencionado quizás como referencia de ubicación dentro del entorno de la huerta de la época. Este incluía también otras instalaciones, como picadero o restaurante.
En la prensa de la época nos hablan de su inauguración. Es divertido ver en los recortes del periódico que aquel nombre tan novedoso en inglés costaba escribirlo de manera correcta, apareciendo de múltiples formas, como Staking-Ring o Skating-Rink.

Este se puso tan de moda que no tardó el agricultor Sr. Sánchez en abrir en 1878 el Skating Garden, un local parecido al primero y ubicado justo al lado. Se mantenía la degustación de fresas, pero este amplía más la demanda ofreciendo otras actividades como tiros de pichón o al blanco con pistola y rifle, conciertos o tenis. Con el tiempo, fue contando también con instalaciones como bibliotecas e incluso teatros. También ofrecía beneficios extra para los abonados.

desconocida.
Esta cercanía entre ambas pistas ha dado confusión a que tal vez fuese el mismo recinto con distintos nombres, pero en la prensa de la época podemos leer cómo pronto desplazó al Skating Ring, dejando claro que eran negocios distintos.

3-2-1878.
En enero de 1880, tal y como nos cuenta Rosendo Sorlí Fos en su artículo 1881-2006. 125 anys de la falla del Skating Ring, ya muy afectado por su nuevo competidor en cuanto a oferta y precios, el Skating Ring pasó a disposición de la Sociedad del Iris, con la voluntad de hacer un jardín de recreo mejorado. Construyeron entonces un elegante café, salón de baile y conciertos, un teatro, gabinete de lectura, biblioteca y salas de juego.

En los meses de julio y agosto de 1880, aprovechando su concurrencia y atractivo, se celebra en las instalaciones del Skating Garden una exposición de bombas elevadoras de agua promovida por la Real Sociedad de Amigos del País. La exposición fue un éxito. No obstante, perjudicó las instalaciones del jardín, entre otras cosas, tal y como se puede leer en la factura relativa a los daños causados, digitalizada en RiuNet, que recoge desde pérdida de cosechas, desaparición de plantas y arbustos del jardín, deterioro de la puerta de entrada, hasta pérdidas por haber tenido que cesar su actividad durante las semanas de duración del evento, generando daños que ascendían a los 25 mil reales, una cifra considerable para la época.
Una vez pasó la novedad, poco a poco perdemos la pista de estas pistas de patinaje, que aparecen menos en la prensa a partir de 1881, aunque sí sabemos que la Sociedad del Iris abandonó el proyecto ese mismo año, por motivos desconocidos. Sea como sea, estas tuvieron un éxito espectacular en su momento y motivaron la creación de nuevos recintos en las primeras décadas del siglo XX, como fue el Sporting Club Alameda, donde las familias adineradas acudían a jugar al tenis.
Ver esta publicación en Instagram
Este artículo está realizado por Eva Genova, guía oficial de turismo y, además, creadora de contenido y propietaria de Valencia más allá (@valenciamasalla), un perfil que habla sobre curiosidades e historia antigua de la ciudad de Valencia.
Descubre más desde Valenciabonita
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


















