Hablar del Mercado Central de Valencia es hacerlo de uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Más allá de ser uno de los grandes referentes europeos en la venta de productos frescos, este espacio es también una obra maestra del modernismo valenciano y un lugar estrechamente ligado a la vida cotidiana de generaciones de valencianos.
Cada día, miles de personas recorren sus pasillos para realizar sus compras, admirar su arquitectura o disfrutar de uno de los rincones más representativos del centro histórico. Sin embargo, la historia del mercado actual comenzó mucho antes de que sus puertas se abrieran al público en 1928.
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De los mercados ambulantes al Mercado Nuevo de 1839:
El espacio que hoy ocupa el Mercado Central fue durante siglos el lugar habitual donde se celebraban mercados ambulantes. Posteriormente, en 1839, se construyó en este mismo emplazamiento el denominado Mercado Nuevo, un mercado al aire libre que acabaría quedándose pequeño ante el crecimiento experimentado por Valencia durante el siglo XIX.
A comienzos del siglo XX resultaba evidente la necesidad de dotar a la ciudad de unas instalaciones modernas, capaces de responder a las necesidades comerciales y sanitarias de la época.
El proyecto del nuevo Mercado Central:
Con ese objetivo, el Ayuntamiento de Valencia convocó dos concursos para la construcción de un nuevo mercado. El proyecto ganador del concurso de 1910 fue obra de los arquitectos Alexandre Soler March y Francesc Guàrdia Vial, ambos formados en la Escuela de Barcelona y vinculados al taller de Lluís Domènech i Montaner.
El proyecto sería posteriormente modificado en 1914. De hecho, el 18 de mayo de 1914 se aprobó oficialmente la propuesta arquitectónica que acabaría dando forma al edificio actual. Aunque algunas publicaciones señalan que la versión definitiva fue presentada en noviembre de ese mismo año, la realidad es que el proyecto ya había sido aprobado meses antes y fue evolucionando a partir de esa base.
Alfonso XIII y el inicio de las obras:
La construcción del nuevo mercado estuvo muy vinculada a la figura de Alfonso XIII. El 24 de octubre de 1910 comenzaron los derribos de las viviendas que ocupaban el solar donde se levantaría el futuro Mercado Central. El acto tuvo un importante carácter simbólico, ya que fue el propio monarca quien protagonizó el inicio de los trabajos. Armado con una piqueta de plata, Alfonso XIII dio varios golpes sobre el muro del número 24 de la plaza del Mercado, marcando así el comienzo oficial de la transformación urbanística de la zona.
Años después, el 30 de diciembre de 1915, se colocó la primera piedra de las obras de construcción del mercado, una fecha considerada como el verdadero inicio de la historia del edificio actual (de ese momento adjuntamos el siguiente recorte de Las Provincias, publicado al día siguiente). No obstante, el entorno ya había sido acondicionado previamente tras los derribos realizados desde 1910.

Una obra que tardó más de una década en completarse:
Las obras se prolongaron durante años y atravesaron distintas etapas hasta llegar a su conclusión. Aunque el diseño original correspondía a Alexandre Soler March y Francesc Guàrdia Vial, la construcción sería finalmente concluida en 1928 por los arquitectos Enrique Viedma y Ángel Romaní.
El nuevo mercado estaba llamado a sustituir definitivamente al antiguo Mercado Nuevo de 1839 y convertirse en una infraestructura acorde a la importancia comercial que Valencia había alcanzado durante las primeras décadas del siglo XX.
La inauguración de 1928 y la gran comida benéfica:
La inauguración oficial del Mercado Central tuvo lugar el 23 de enero de 1928, coincidiendo con la onomástica de Alfonso XIII.
Sin embargo, aquella jornada no supuso todavía la apertura comercial del recinto. El acto principal consistió en una multitudinaria comida benéfica celebrada en el interior del edificio y destinada a personas necesitadas. A ella asistieron alrededor de 1.400 personas, que recibieron un menú compuesto por paella, pescado, postre, agua y vino. Además, se repartió una tonelada de fruta entre los asistentes.
Según relatan diversas fuentes históricas, para preparar las 32 grandes paellas servidas durante el acto se utilizaron 115 pollos, 50 kilos de marisco, 200 kilos de arroz, 100 kilos de guisantes y 30 docenas de alcachofas. Buena parte de estos productos se adquirieron gracias a los fondos obtenidos mediante el remate de los puestos del mercado, una iniciativa impulsada por el entonces alcalde Carlos Sousa Álvarez de Toledo, marqués de Sotelo, quien también estuvo presente durante la inauguración.

La apertura al público llegó el 15 de marzo de 1928:
Aunque la inauguración institucional se celebró en enero, los valencianos todavía tuvieron que esperar varias semanas para poder realizar sus compras en el nuevo mercado.
No fue hasta el 15 de marzo de 1928 cuando el Mercado Central abrió oficialmente sus puertas al público. El retraso se debió a la finalización de las subastas y adjudicaciones de los puestos de venta que componían el recinto, cerca de 600 en aquella época.

Por tanto, mientras el 23 de enero de 1928 marcó la inauguración oficial del edificio, el 15 de marzo de 1928 fue la fecha en la que comenzó realmente su actividad comercial.
Un referente europeo de los productos frescos:
Con el paso de las décadas, el Mercado Central se ha consolidado como uno de los principales símbolos comerciales y turísticos de Valencia.
Actualmente cuenta con alrededor de 250 puestos de venta, más de 1.000 trabajadores y una oferta que supera los 20.000 productos diferentes. Cada año recibe cerca de cinco millones de visitantes, atraídos tanto por la calidad de sus productos como por el atractivo de su arquitectura.
Además, está considerado como el mayor mercado de productos frescos de Europa y fue también el primero del mundo en aceptar pedidos por internet, un servicio que puso en marcha el 2 de octubre de 1996.
En sus instalaciones se comercializan frutas, verduras, pescados, mariscos, carnes, embutidos y numerosos productos destinados tanto al consumo doméstico como al abastecimiento de restaurantes y establecimientos de hostelería.
Un edificio modernista único en Valencia:
Más allá de su actividad comercial, el Mercado Central es una de las obras más destacadas del modernismo valenciano. Su arquitectura combina metal, vidrio, columnas, cerámica y grandes cúpulas en un conjunto que muchos consideran una auténtica catedral del comercio. En su diseño predominan claramente los rasgos modernistas, aunque también pueden apreciarse elementos historicistas y novecentistas.

El edificio ocupa una superficie total de 8.160 metros cuadrados distribuidos en dos áreas diferenciadas. La principal cuenta con 6.760 metros cuadrados y presenta una planta irregular, mientras que la zona destinada a la pescadería adopta forma octogonal y ocupa otros 1.400 metros cuadrados.
Bajo el mercado se encuentra además un sótano de 7.690 metros cuadrados que originalmente se destinó a la subasta de pescado y que actualmente funciona como aparcamiento.
Entre sus elementos más característicos destacan también las famosas veletas que coronan varias de sus torres y que forman parte inseparable de la silueta del edificio.
Una joya en el corazón de la plaza del Mercado:
La ubicación del Mercado Central contribuye igualmente a convertirlo en uno de los espacios urbanos más singulares de Valencia. Frente a él se alza la histórica Lonja de la Seda, mientras que a pocos metros se encuentra la Iglesia de los Santos Juanes. Juntos conforman uno de los conjuntos patrimoniales más reconocibles de la ciudad.
A las puertas de cumplir un siglo de vida, el Mercado Central continúa siendo un ejemplo de cómo tradición e innovación pueden convivir bajo un mismo techo. Un edificio que nació para modernizar el comercio valenciano y que, casi cien años después, sigue siendo uno de los grandes orgullos de Valencia.
Foto de portada bajo licencia de https://depositphotos.com/
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