- El juego de mandar fue uno de los entretenimientos más curiosos de la corte valenciana del siglo XVI. Gracias a Luis Milán conocemos cómo damas y caballeros se divertían en el Palacio del Real con pruebas, desafíos y versos durante las veladas de la aristocracia valenciana.
Cuando pensamos en la vida de la nobleza del Renacimiento solemos imaginar banquetes, bailes y grandes celebraciones. Sin embargo, el ocio cortesano iba mucho más allá. En los salones de los palacios también se organizaban juegos y entretenimientos en los que los participantes ponían a prueba su ingenio, su capacidad de improvisación y el dominio de las normas de cortesía.
Uno de los principales escenarios de estas diversiones era la corte de Fernando de Aragón, duque de Calabria, y Germana de Foix, conocidos por las grandes fiestas que celebraban en el Palacio del Real, donde se instalaron durante la primera mitad del siglo XVI.

Tal como cuenta Juan Luis Corbín Ferrer en el tomo I de Historia Viva de Valencia (1238-1614), publicado por Las Provincias, estos contribuyeron al engrandecimiento del palacio —que ya contaba por entonces con extensos y preciosos jardines—, que llegó a considerarse el mejor alcázar de los reyes de Aragón y Valencia. A la residencia real trajeron también a las hermanas de Fernando, infantas de la corte de Nápoles, que introdujeron la lengua y muchas costumbres napolitanas en la corte valenciana.
Los virreyes convirtieron su residencia en uno de los principales focos culturales del Renacimiento en la Corona de Aragón. En torno a su corte se reunían nobles, músicos y escritores, que compartían veladas en las que eran habituales la música, las conversaciones y distintos juegos cortesanos.
Gran parte de este ambiente queda reflejado por el músico y escritor valenciano Luis Milán, una figura muy influyente en la vida cortesana del Real. Aunque no se dispone de muchos datos sobre él, se cree que pasó una temporada en la corte de Juan III de Portugal antes de regresar a Valencia, donde amenizó las fiestas a las que Germana de Foix y el duque eran tan aficionados y en las que procuraban que el ocio y la cultura fuesen de la mano.
Luis Milán publicó varios libros relacionados con la vida cortesana y la diversión en palacio, siendo su obra más destacada El Cortesano, publicada en 1561. Esta obra es considerada una de las principales fuentes para conocer la vida de la corte valenciana del duque de Calabria y describe con detalle los pasatiempos de la aristocracia, que son analizados en profundidad por Soledad Castaño Santos en su artículo «Jugador de passa passa deuéys ser»: formas del juego en El Cortesano (1561), de Luis Milán, publicado en la revista Historias del Orbis Terrarum.
También publicó el Libro de motes de damas y caballeros, intitulado el juego de mandar (1535) y el Libro de música de vihuela de mano intitulado El Maestro (1536), siendo sus tres obras impresas en Valencia.
Tiene especial interés el Libro de motes de damas y caballeros, intitulado el juego de mandar, publicado en 1535, en el que podemos ver al detalle las reglas del juego de mandar, un curioso entretenimiento en el que las damas asumían el papel de «reina» del juego y desafiaban a los caballeros a hacer alguna acción atrevida, absurda o ridícula. Las damas eran las que mandaban porque, según el autor, tenían más cualidades y virtudes para gobernar el juego.
El libro se encuentra digitalizado en la Biblioteca Nacional de España en «Libro de motes de damas y caualleros: intitulado el juego de mandar / compuesto por Don Luys Milan, dirigido a las damas», pero Corbín Ferrer nos lo resume.

El galán, con el libro entre sus manos, invitaba a una de las damas a que lo abriera. Así, hallaban frases, dichos y sentencias. Las acciones tenían que generar risa y diversión a los demás: suspirar, descalzarse, hacer que dos pajes lucharan entre sí, preguntar a alguien la hora por la calle o alguna broma más pesada, como la de pincharse la lengua con una aguja. Entre las órdenes también podían encontrarse con la obligación de bailar. Un ejemplo de esto son las siguientes coplas:
La dama decía:
“Levantaos a saltar,
que saltando ganareis
algún baque (batacazo) que daréis”.
Mientras que la víctima respondía:
“Si saltando yo pudiese
dar un baque do querría (donde quisiera),
nunca me levantaría”.

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Así transcurrían las veladas de la aristocracia reunida en los jardines y salones del Palacio del Real. Aunque hoy estos juegos puedan parecernos extravagantes, constituyen un valioso testimonio de cómo era la vida cotidiana de la aristocracia valenciana del Renacimiento. Gracias a Luis Milán conocemos un aspecto mucho más humano de aquella corte, donde el ocio y la diversión también formaban parte de la vida palaciega.
Este artículo está realizado por Eva Genova, guía oficial de turismo y, además, creadora de contenido y propietaria de Valencia más allá (@valenciamasalla), un perfil que habla sobre curiosidades e historia antigua de la ciudad de Valencia.
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