- Se trata de un monumento pétreo del s. XVII, con forma de banco para descansar, que fue realizado por la Fábrica de Murs i Valls. Antaño, además, cumplió función de panel de dirección de la bifurcación de los caminos que conducían a los dos principales portales de la ciudad de Valencia: las Torres de Serranos y las Torres de Quart.
Caminante, quizá hayas pasado decenas de veces con tu vehículo y puede que nunca te hayas percatado. Entre los límites de la población de Mislata y la ciudad de Valencia, entre el Museo de Historia de Valencia y el puente 9 de Octubre, se encuentra un curioso monumento que puede llamar la atención al caminante, el cual no solo sirve de asiento, sino que, además, antaño, servía como indicador de dirección, de la bifurcación, para poder dirigirse a cualquiera de los dos, y más importantes, portales de entrada a la capital.
Hablamos de uno de los pocos elementos que con carácter decorativo todavía viven cercanos al antiguo cauce: el llamado «Frontón de Lo Rat Penat”, un banco monumental con volutas, y bolas a los extremos, que, como chaflán o divisoria, marcaba los caminos de entrada a Valencia, procedente de Castilla, mediante incisión pétrea señalando a la derecha la ruta hacia el Portal de Quart (donde se lee todavía «Puerta de Quarte») y a la izquierda al «Portal de Serranos» (donde se lee «Puerta de Serranos»).
El banco es rematado por el heráldico murciélago sobre amplia corona y un medallón en relieve con el emblema antiguo, romano, de Valencia, o sea el cuerno de la abundancia o de Amaltea (con los rayos de Júpiter), alusivo a la fertilidad de la zona que la lápida subraya, pues, bajo el gran disco pétreo, una leyenda sobre piedra gris, en versos de latín clásico, dice:
«Floribus et roseis
formosus Turia ripis
fructibus et plantis
semper pulcherrimus undis»
Que bien podría traducirse como «Siempre esmaltes con bellas flores y rosas con plantas y frutos las hermosas riberas del Turia» (traducción que aparece en muchas publicaciones) o «El hermoso Turia de rosadas orillas llenas de flores, siempre preciosísimo por los frutos y plantas de sus aguas» (traducción más acercada y correcta que nos da alguien que ha estudiado latín), de donde «Floribus et roseis formosus Turia ripis» sería de Claudiano, y «fructibus et plantis semper pulcherrimus undis» es un apócrifo, un añadido.
Quizás muy pocos sepan que la frase “Floribus et roseis formosus Turia ripis”, escrita en latín, fue una mención que aparece en la obra poética “Laus Serenae” de Claudio Claudiano, un poeta de la corte del emperador romano de Occidente Honorio que vivió entre los siglos IV y V.
Como podéis imaginar, el nombre de este banco de piedra tan histórico se debe al remate del mismo donde se ve el heráldico murciélago sobre amplia corona y un medallón en relieve con el emblema antiguo, romano, de Valencia (Valentia).



Este banco y señal de tráfico del siglo XVII, que podría llamarse así dada su función por entonces, tiene un gran valor histórico para la ciudad de Valencia. El motivo no es otro que ser una construcción realizada por la desaparecida Fábrica de “Murs i Valls”, que en su día perteneció a los históricos magistrados de la prestigiosa “Junta de Murs i Valls”, una institución muy importante en la antigüedad durante el Reino de Valencia, llegando incluso a resistir la abolición de los Fueros de Valencia en el siglo XVIII.
En la actualidad, la prestigiosa Junta de Murs i Valls que nació gracias a Pedro el Ceremonioso, quien creó este ilustre organismo anejo al municipio foral valenciano por Real Privilegio 88 del 24 de agosto de 1358, nos ha legado numerosos monumentos y recuerdos, habiendo participado en construcciones como, por ejemplo, las Torres de Serranos y las Torres de Quart, destacando también los pretiles del río Turia; numerosos bancos de piedra, como el histórico banco de los magistrados de la Junta de Murs i Valls; el monumento a Isis, la diosa del trono; o el «Navío de la Pechina«.
En el primer tercio del siglo XX, durante la dictadura de Primo de Rivera, el Frontón del Rat Penat fue trasladado al jardín de Viveros, perdiendo el significado de su emplazamiento, hasta que fue repuesto en el lugar para el que fue construido en la década de los años treinta, durante la II República.
Seguro que, después de esta explicación, la próxima vez que paséis por este monumental adorno pétreo con forma de banco, que en realidad es un antiguo panel de señalización y además banco para descansar, recordéis este artículo de esta gran obra de piedra que, casi escondida, puede pasar inadvertida.
SOBRE SU POLÉMICA Y CHAPUCERA «RESTAURACIÓN, QUE LUEGO FUE CORREGIDA:
Valencia, jueves 20 de enero de 2022. El pasado 14 de noviembre de 2021 el diario Las Provincias publicó una noticia en la que se mencionaba que el Ayuntamiento de Valencia recuperaba una señal de tráfico del siglo XVII a través del Servicio de Patrimonio Histórico y Artístico. En dicho artículo, como se puede leer en su interior, se daban por finalizadas las obras de restauración del monumento conocido como “Frontón de Lo Rat Penat”, un histórico monumento ubicado en los límites de la población de Mislata y la ciudad de Valencia, muy cerca del Museo de Historia de Valencia y el Puente 9 d’Octubre.
La intervención, según el artículo de Las Provincias, consistió en limpiar la suciedad biológica y ambiental de la señal, que requería de una actuación urgente para garantizar su conservación. Por entonces, según comentaba Las Provincias, tras el estudio previo de las patologías, se aplicaron tratamientos de limpieza de la piedra, se realizó el sellado de juntas, la eliminación de las hierbas y se aplicaron biocidas, así como también la consolidación de toda la superficie, además de aprovecharse la intervención para pavimentar su zona posterior, recuperando de este modo su aspecto original.
Pues bien. Este medio, Valencia Bonita, ha podido comprobar de primera mano una mala intervención o rehabilitación del Ayuntamiento de Valencia -que no se puede llamar ni restauración- que se ha realizado en el histórico monumento. Vayamos por partes.
En primer lugar, ha habido un grave error en la restauración de la lápida que hay bajo el gran disco pétreo, ya que no se ha respetado los versos de latín clásico al pintarse la inscripción.






Como habéis podido ver, no se ha respetado la inscripción original en latín. Si bien tendría que leerse «Floribus et roseis formosus Turia ripis fructibus et plantis semper pulcherrimus undis», se ha colocado «Floribus et roseis formosus Turia ripis fructibus et plantis (s)emper pulcuerrimus undi». Total: se han comido la h de «pulcherrimus sustituyéndola por una u; han eliminado la s de undis; y la s de semper se ha pintado encima de la junta.
Para más INRI, en el lateral del monumento se han inventado la inscripción al eliminar la O y la S de Torres de Serranos para sustituirla por una S, pasando de Serranos a Serrans.


Por último, y para rematar la faena, cabe decir que la agresividad de la limpieza en el monumento ha eliminado la pátina y erosionado la superficie, propiciando así una mayor sensibilidad a hongos, líquenes y agentes biológicos en general. Lo correcto sería eliminarse el cemento y demás materiales no afines con la piedra, tal como evidencian las fotografías. Dicha intervención, además de ser dañina e incorrecta, desvirtúa el conjunto, cobrando protagonismo.



Esta mala «restauración» fue revertida y corregida, por suerte. La dejamos en este artículo como constancia del mal hacer consistorial.
Fuentes:
- Garín, Felipe María, “Los pretiles y su entorno. Los Puentes”. Catálogo Monumental de Valencia, Caja de
Ahorros de Valencia, 1983, p. 86
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