• La Pedra dels Maulets es uno de los pocos monumentos de toda la Comunidad Valenciana dedicado a los maulets, los partidarios del archiduque Carlos de Austria, Carlos Francisco de Habsburgo y Neoburgo -conocido como Carlos III-. Los maulets eran, generalmente, campesinos en el Reino de Valencia durante la Guerra de Sucesión española.

La Pedra dels Maulets es el nombre popular con que se conoce a un monolito en homenaje a los defensores de Xàtiva y de los fueros valencianos durante la Guerra de Sucesión española -la que supuso, en nuestro caso, la supresión de los fueros y el fin del Reino de Valencia-, estando situado en la plaza de Sant Francesc.

Es uno de los pocos monumentos de toda la Comunidad Valenciana dedicado a los maulets, los partidarios del archiduque Carlos de Austria, Carlos Francisco de Habsburgo y Neoburgo -conocido como Carlos III-, y eran generalmente campesinos en el Reino de Valencia durante la mencionada guerra. Este año, 2018, se da la circunstancia de que se cumplen cuarenta años desde la instalación del monumento conmemorativo.


La Pedra dels Maulets consiste en una gran piedra de mármol de Buixcarró de las canteras de Barxeta, con una cara pulida sobre la que hay una inscripción que dice: “Als maulets per l’heroica defensa de la ciutat, cremada el 1707 per Felip V, en la lluita pels furs valencians. Els xativins i tots els valencians. 18-6-1978” (A los maulets por la heroica defensa de la ciudad, quemada en 1707 por Felipe V, en la lucha por los fueros valencianos. Los setabenses y todos los valencianos. 18-6-1978).

La Pedra fue instalada en 1978 en la plaza de Sant Francesc a instancias del Ayuntamiento. Su inauguración coincidió con la conmemoración de la caída y posterior incendio de la ciudad en manos de las tropas de Felipe V, el 18 de junio. Acudió, por entonces, Josep Lluís Albinyana, entonces presidente de lo que constituiría el embrión de la posterior Generalitat Valenciana –el Consell Preautonòmic del País Valencià, y las autoridades locales, encabezadas por Manuel Casesnoves, quien luego sería el primer alcalde democrático de Xàtiva.

Durante la breve existencia del monumento, éste ha sufrido diferentes agresiones, sobre todo en forma de pintadas. Sin embargo, con el tiempo, el hecho de que la Pedra sea uno de los pocos monumentos dedicados a los maulets, la ha convertido en un símbolo de la resistencia. Por ello, en 2003, se restituyó la placa donde se lee la inscripción, siendo tallada de nuevo, ya que la anterior quedó reducida a trozos. 

En los últimos tiempos se organizan todos los años en la Pedra dels Maulets diferentes actos, coincidiendo con el 25 de abril y el 17 de junio -fechas en las que se conmemora la batalla de Almansa y el incendio de Xàtiva-, promovidos por diferentes asociaciones culturales -que no vamos a entrar a valorar- y partidos políticos de Xàtiva, que agrupados en una comisión han permitido que se realizara este acto y no cayera en el olvido.

En sus inicios eran habituales los actos nacionalistas o independentistas en torno al monumento, como los que organizaba el Partit Socialista d’Alliberament Nacional durante el 25 de abril, conocido como la Diada del País Valencià. Fue hace un par de años, en 2016, cuando con la colaboración del nuevo gobierno de la ciudad se consigue que esta conmemoración pase a ser un acto institucional.

Otro monumento en recuerdo a los maulets es el que hay en la ciudad de Valencia, en la avenida Reino de Valencia. Se instaló el 25 de abril de 1994 a iniciativa de quien en ese momento era concejala de cultura en el Ayuntamiento (Dolores Garcia Broch, de Unión Valenciana).

La Historia del monumento de Xàtiva:

El día 25 de abril de 1707 fue una fecha crucial para el futuro y la configuración de los Reinos de la Corona de Aragón. Es en esa fecha cuando el ejército borbón comandado por el duque de Berwick (noble inglés al servicio de Francia), al frente de tropas castellanas y francesas, derrota al conde de Galway (noble hugonote francés al servicio de Inglaterra), comandando las tropas aliadas, formadas mayoritariamente por ingleses, holandeses y portugueses, en la batalla de Almansa.

La batalla de Almansa se produjo durante el conflicto internacional de la Guerra de Sucesión cuando, en noviembre de 1700, la muerte del último rey de la Casa de Austria, Carlos II, provocó un enfrentamiento que pondría en juego la hegemonía de Europa entre las dos grandes potencias del momento, los franceses y los austracistas.

El testamento de Carlos II determinaba que la corona de España pasaba al sobrino-nieto del rey de Francia, Felipe de Anjou. Esto provocó la reacción de los ingleses, que no consintieron de ninguna manera una alianza franco-española. Se inició así un conflicto que duró casi 14 años y en el que participaron los principales países de Europa.

La batalla de Almansa no fue decisiva para el fin del conflicto internacional, pero sí abrió las puertas hacia el Reino de Valencia. Como consecuencia de esta batalla, el Reino de Valencia fue ocupado por las tropas borbónicas, aunque los fueros quedaron abolidos, junto con los de Aragón, tras la publicación de los Decretos de Nueva Planta.

Para los valencianos, Almansa simboliza la derrota en mayúsculas. La aplastante derrota que las tropas aliadas sufrieron en tierras castellanas el 25 de abril de 1707 salvó la causa borbónica en la Península y significó el final del Reino de Valencia y su anexión a la Corona de Castilla, con la consecuente aniquilación del sistema político que había regido desde tiempos de Jaime I. La batalla de Almansa, sin embargo, no marcó el final de la guerra en tierras valencianas. Esta se prolongará durante cuatro años más, con constantes enfrentamientos entre el ejército empleador y los miquelets. De hecho, por todo el territorio de la Corona de Aragón hubo batallas decisivas y muchos otros escenarios de la guerra.

Tras la batalla, el ejército borbón se dividió en dos unidades, una de ellas se dirigió al frente del propio Berwick hacia Valencia por Requena, y la otra, en el frente de Asfeld, también hacia Valencia, pero por el camino de Castilla, es decir, atravesando el camino natural de Castilla en Valencia en plena comarca de la Costera. Así llegarían a Xàtiva las tropas de Felipe V, iniciando su ataque el 22 de mayo desde el arrabal de las Barreras.

El resultado fue un castigo y un ensañamiento del que no se tenía memoria en Europa: expulsión de sus habitantes, confiscación de todos sus bienes, bombardeo de la fortaleza sin defensores y el saqueo e incendio de la ciudad. Un castigo que pretendía borrar Xàtiva para siempre, incluso cuando se autoriza su repoblación donde la imposición real fue la de titular la nueva ciudad como Nueva Colonia de San Felipe.

 

 

Foto de portada:

  • Pedra dels Maulets. Foto de Carlesmari, CC BY 3.0

 

 

 

 

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