• La tradición valenciana de salir a la fresca es una de esas costumbres de nuestra tierra que jamás debe perderse, una costumbre muy extendida también por toda España.
  • Todavía es posible ver esta sana costumbre placentera y gratuita en verano en muchas poblaciones, como la gente saca sus sillas al fresco siempre en plazas, calles o junto a los portales; como, por la tarde, y después de la siesta, las abuelas y madres salen a la calle y se sentaban juntas para coser o hacer ganchillo y comentar sus cosas mientras los pequeños juegan; comiendo pipas, tomando un refresco, merienda o la cena de sobaquillo; charlando simplemente de chismes o contando chistes; o jugando a cualquier juego de mesa.
  • En la foto de portada aparecen Francisco y Antonia, al fresco en su pueblo de Espejo (Córdoba), uno de tantos pueblos de nuestro querido territorio nacional donde se conserva esta bella tradición.

Los valencianos tenemos muchas costumbres y tradiciones, tal y como ya os contamos en nuestro artículo de costumbres y tradiciones valencianas.

Sin embargo, había una de esas tradiciones de la que todavía no os habíamos hablado: la tradición valenciana de salir a la fresca, una costumbre muy extendida en nuestra tierra, así como en numerosos puntos del Mediterráneo o de España, que, por desgracia, está en peligro de extinción, bien porque se está perdiendo o porque muchos ayuntamientos prohíben que sus vecinos invadan la calle con sillas y/o mesitas en las aceras o calzadas.

Tal y como Ikea Alfafar ya anunciaba hace años en su primer aniversario con la campaña de Salvem la Fresca, “esta antigua costumbre no es únicamente una forma de combatir las altas temperaturas estivales, sino también un modo de comunicarse y relacionarse con el entorno olvidándose de las preocupaciones diarias”.

Para muchos, esta tradición y costumbre popular valenciana con mucho arraigo en los pueblos de ocupar la vía pública para tomar el fresco, sobre todo en los portales de las casas durante la época estival y, en especial, después de cenar -formando corrillos-, es un modo de vida, de reunión, de cenar de sobaquillo o de, simplemente, una excusa perfecta para el cotilleo del pueblo, aunque para muchos sigue siendo un momento de reunión entre amigos y/o familiares o para jugar al truc, al dominó, a cualquier juego de cartas o de mesa.

La práctica de sacar sillas a la calle aún es frecuente en barrios de Valencia como Benicalap, Benimaclet, el Cabanyal y el Carmen, entre otros, además de muchos pueblos de l’Horta y de muchas otras comarcas de la Comunitat Valenciana.

Por ejemplo, en Cullera (Valencia), el artículo 8 de su ordenanza de movilidad contempla que esta costumbre es una “tradición histórica”, por lo tanto podrán ocupar “parte de las aceras de la vía pública” y, en aquellas vías públicas con aceras reducidas y de escaso tráfico tanto de vehículos como peatonal. De hecho, en este municipio de la Ribera, también está permitido sacar la silla a incluso “parte de la calzada” donde se puede estar sentado en sillas al aire libre siempre que no se interfiera la circulación de vehículos y que no suponga ningún riesgo para las personas.

Otros municipios valencianos como Andilla flexibilizaron la ordenanza de Policía y Buen Gobierno en 2011, y establece expresamente que no se considerará “ocupación pública la arraigada costumbre popular de salir, sobre todo en época estival, a “tomar el fresco”, evitando así que los vecinos incurrieran en la prohibición de ocupar la vía pública sin autorización municipal”. Sin embargo, esta práctica es multada en otros municipios.

Las Provincias

 

 

 

 

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