La comarca de la Safor, ubicada al sur de la provincia de Valencia y lindante con el norte de Alicante, se caracteriza, entre otras cosas, por mantener la tradición en todos sus platos.
Sus recetas, con años de historia, convierten esta zona en un lugar perfecto para degustar la buena cocina mediterránea, ya sea en sus conocidas playas junto al mar o en alguno de sus pueblos del interior. Entre los platos más especiales destacan les coques de dacsa, nombre con el que se conocen estas populares tortas de maíz que solo podrás descubrir aquí.
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Todo aquel que las prueba se sorprende por su sabor y por la sencillez de sus ingredientes. La base de este plato es simple: harina de maíz, agua, aceite y sal. El acompañamiento tradicional consiste en una mezcla de atún en aceite de oliva, huevo duro rallado y tomate frito o ketchup, a la que se suele añadir una anchoa en cada coca para darle un toque más salado. Existen también variantes con un sofrito de gamba amb bleda, elaborado con acelgas y gambas pequeñas peladas, e incluso una versión dulce en la que se rellenan con crema de chocolate, logrando un contraste dulce y salado que no deja indiferente a nadie.
En esta zona no encontrarás a nadie que no sepa de qué hablo. Si deseas probarlas, las más famosas son las de Rótova, un pueblo situado a unos 15 minutos en coche hacia el interior desde Gandía, siendo más famosas las servidas en el Bar Nou, situado en carrer Abadía nº10.
Las coques de dacsa son una de las especialidades más reconocibles de la Safor, aunque no en todos los establecimientos se elaboran con la misma calidad. De hecho, encontrar unas bien hechas se ha convertido casi en una búsqueda de pequeños tesoros gastronómicos.
En el Bar Nou de Rótova llevan más de cuatro décadas preparando estas coquetes siguiendo una receta familiar que combina harina de maíz y de trigo para obtener una masa más gruesa, ligeramente crujiente y con un toque de aceite. Una de sus particularidades es el mullaor, que en este caso se elabora con ketchup, a diferencia de la versión más habitual en otros puntos de la comarca.
Pese a este ingrediente poco común, muchos clientes destacan que el resultado funciona sorprendentemente bien y que el plato tiene un marcado efecto reconfortante, especialmente en días fríos o lluviosos, cuando esta elaboración tradicional se consume con mayor frecuencia.
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Es en este pueblo (Ròtova) donde, durante mi infancia, recuerdo comerlas los domingos en casa de mis abuelos. Mi abuela preparaba la masa y las cocinaba en la sartén, vuelta y vuelta, hasta que quedaban ligeramente crujientes y doraditas. Mi abuelo se encargaba de envolverlas y dejarlas cerca de la chimenea o al sol para mantenerlas calientes. Yo también hacía mi aportación: ayudaba a pelar y cortar los huevos para el relleno, mientras nos comíamos alguna que siempre se rompía al darle la vuelta en la sartén; claro, esa quedaba descartada para sacarla a la mesa, pero no para comérnosla.
Y recuerda: este plato es tradición y cultura de la comarca de la Safor. Encanta a mayores y pequeños, se disfruta en invierno y en verano, se come con las manos y a cualquier hora del día.
Este artículo está escrito por Isa Faus (@isa_faus), colaboradora de Valencia Bonita. La foto de portada pertenece a https://esmorzaret.es/
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