- Los discretos azulejos que aún pueden verse en algunas fachadas del casco antiguo de Valencia recuerdan el antiguo sistema de división urbana y la evolución histórica de la numeración de las viviendas.
Al pasear por el casco antiguo de Valencia, es probable que nos hayamos fijado en unos pequeños azulejos colocados en algunas fachadas que indican el número de la manzana a la que pertenece el edificio. Aunque suelen pasar desapercibidos, estos elementos tienen un gran valor histórico, ya que nos recuerdan el antiguo sistema de identificación urbana implantado en la Edad Moderna.
Antiguamente, para las autoridades era complicado determinar dónde se ubicaba la casa de cada vecino porque en la dirección solo se especificaba la parroquia a la que pertenecía la casa y la calle. Esto suponía un problema, ya que muchas calles no tenían nombre y las que lo tenían comúnmente eran más conocidas por el nombre popular que les ponían los vecinos que por el oficial. Además, las viviendas no estaban numeradas, por lo que encontrar una casa concreta podía convertirse en una tarea complicada, especialmente en las calles más largas.
Sigue nuestro canal de Telegram en @valenciabonitatelegram o el de WhatsApp a través de whatsapp.com/valenciabonita para descubrir los mejores planes, eventos y actividades de Valencia. También puedes seguir a Valencia Bonita en YouTube para ver vídeos de los rincones que visitamos, suscribirte por correo electrónico al final del artículo para recibir lo que publicamos, añadir a Valencia Bonita como fuente preferida en noticias destacadas en tus búsquedas de Google o seguir a Valencia Bonita en Google News para ayudarnos a crecer
La división organizativa de la ciudad fue una tarea gestionada ya desde tiempos de la Conquista. Valencia se dividió entonces en parroquias para diferenciar los distritos. Esta división era religiosa, pero también civil, y duraría hasta la época moderna.
La ciudad contaba con diez comunidades parroquiales intramuros –parroquia de San Pedro (sita en la Catedral), San Martín, San Andrés, Santa Catalina, Santo Tomás, San Nicolás, San Esteban, San Salvador, San Lorenzo y San Bartolomé– y dos extramuros –Santos Juanes y Santa Cruz–. Estas demarcaciones se ampliarían a catorce en el siglo XVI, con la incursión de la parroquia de San Valero y San Miguel de Vilanova, esta última resultado de la conversión de la mezquita de la morería.
Para solucionar las dificultades que suponía esta primera división, los jurados y la justicia civil empezaron a colocar otras referencias en la dirección, como, por ejemplo, si cerca había alguna iglesia, algún horno o taberna conocidos o si vivía en esa calle alguna persona destacada. Pero lo más importante, la numeración, seguía sin ponerse en práctica.
Con las reformas administrativas impulsadas durante el siglo XVIII –a consecuencia del decreto de supresión del régimen foral impuesto por Felipe V en 1707– la ciudad se dividió en doce ángulos o partes (una organización de carácter radial articulada a partir de los portales de la muralla), sistema que, según ha señalado la historiadora Emilia Salvador Esteban en Distritos urbanos en la Valencia moderna. Un proceso de secularización, racionalidad y concreción, supuso una progresiva secularización que fue desligando los distritos de la antigua estructura parroquial. Además, a cada ángulo se le asignó un número de manzanas de viviendas.
Ver esta publicación en Instagram
Con la creciente importancia de los impuestos directos sobre bienes inmuebles (entre otras muchas razones), las autoridades necesitaron identificar con más exactitud cada vivienda, teniendo como resultado la primera rotulación de calles de Valencia y la numeración de las casas, facilitando no solo la identificación de la vivienda para asuntos administrativos, sino también la recaudación fiscal.
Con la reforma municipal de Carlos III se crearon los alcaldes de barrio y todas las ciudades con Chancillería o Audiencia se dividieron en cuarteles. Los de Valencia fueron cuatro: el de Serranos, Mercado, Mar y San Vicente. Cada cuartel se dividía en ocho barrios. Además, para cada cuartel había un alcalde y para cada barrio un alcalde de barrio.
Fue en 1769, bajo el mandato del mismo rey, cuando se ordenó que dichas manzanas se rotularan, quedando como testimonio algunos azulejos que vemos a día de hoy y que nos recuerdan aquel sistema de división. Sin embargo, no todas las piezas conservadas son necesariamente originales de esa época, ya que pudieron ser sustituidas o repuestas posteriormente. Las manzanas continuaron utilizándose como referencia hasta finales del siglo XIX, cuando se consolidó la numeración de portales que conocemos.
Este artículo está realizado por Eva Genova, guía oficial de turismo y, además, creadora de contenido y propietaria de Valencia más allá (@valenciamasalla), un perfil que habla sobre curiosidades e historia antigua de la ciudad de Valencia.
Descubre más desde Valenciabonita
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.




















