- Pocos valencianos saben que la ciudad tuvo, muy cerca del Mercado Central, una lonja dedicada exclusivamente al comercio del azafrán. Fue la única lonja del azafrán de España y durante décadas convirtió a Valencia en uno de los grandes centros de distribución de esta preciada especia durante el siglo XIX, considerada el «oro rojo».
- Actualmente, hasta el 27 de septiembre de 2026, se puede visitar de forma gratuita la exposición titulada ‘L’or roig. La ruta del safrà’ en L’Etno, Museu de Etnologia de Valencia, abierta de martes a domingo de 10.00 a 20.00 horas. En la muestra podréis descubrir lo que comentamos en este mismo artículo: que en Valencia también se cultivó y comercializó el oro rojo, tal y como bien se atestigua con la existencia de la desaparecida lonja del azafrán en la ciudad, cuya actividad decayó con el paso de los años. El catálogo de la misma exposición dedica un completo capítulo a la desaparecida Lonja de Azafrán de Valencia.
Cuando se habla de las antiguas lonjas de Valencia, casi todo el protagonismo recae en la Lonja de la Seda. Sin embargo, pocos saben que Valencia llegó a contar con una lonja dedicada exclusivamente al comercio del azafrán, la única de este tipo que existió en España durante el siglo XIX.
Ubicada en la calle de la Boatella, muy cerca del Mercado Central y de la iglesia de los Santos Juanes (cuyo edificio hoy ya no sigue en pie), esta lonja funcionó durante apenas medio siglo. Pese a ello, desempeñó un papel fundamental, ya que fue la única lonja del azafrán de España y llegó a aglutinar buena parte del comercio nacional de esta apreciada especia, tal y como indican Paco Gascó Ferrer y la difunta doña Pilar Martínez Olmos en su artículo Valencia | El oro rojo de Valencia: la Lonja del Azafrán.
Su impulsor fue Dámaso Alcaraz, personaje del que nos habla un poco más Álex Zahinos en su artículo ¿Quién diantres es Dámaso Alcaraz y por qué tiene un retrato en el Bellas Artes?. Este rico valenciano supo aprovechar la privilegiada situación de Valencia, muy próxima a algunas de las principales zonas productoras de azafrán de la época, como el interior valenciano, La Mancha y Aragón. Como cuentan los historiadores, cada otoño numerosos agricultores recorrían grandes caminos para vender aquí sus cosechas, una tradición conocida como la Otoñada (cabe mencionar, además, que en Valencia existe un barrio que recuerda el cultivo de azafrán en la capital: Safranar).

Una de las grandes ventajas de esta lonja era que sus condiciones de almacenamiento permitían encontrar el azafrán durante todo el año y no solo durante el otoño. Parece ser que llegó a albergar hasta 45.000 kilos.
Su cultivo tuvo tierra en Valencia, en localidades como Utiel y Requena, y también comercio hasta el punto de que la ciudad contó con Lonja del Azafrán en la que fue calle de la Botella, hoy calle de la Boatella. Aquello fue «una época gloriosa», ha explicado Verónica Quiles, comisaria de la exposición. Y desde los puertos de «Valencia y Alicante salía hacia Marsella, Inglaterra y Alemania. Con la apertura del Canal de Suez a finales del siglo XIX, el mercado se expandió». Había llegado a la Península en la época de al-Ándalus .
Cajas de hojalata para vender el oro rojo de la paella | Las Provincias
Aunque fue un edificio de gran importancia económica, este ya no se encuentra en pie, quedando como único testimonio de cómo era los lienzos que el artista valenciano José Brú pintó entre los años 1877 y 1880. Gracias a ellos podemos ver que hacía esquina y que se ubicaba en la calle de la Boatella (por entonces conocida como calle de las Botellas). Su emplazamiento se puede conocer gracias a la muestra «L’Or Roig. La Ruta del Safrà», donde en el catálogo de la exposición le dedican un capítulo.



La obra de José Bru se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Valencia. Representa a varios grupos de comerciantes urbanos, junto a algunos tipos populares, diferenciados por sus indumentarias, delante del portal de la casa de Dámaso Alcaraz, donde se negociaba con el azafrán. Tal y como indica el rótulo, dicha casa estaba situada en la calle Botellas de Valencia, que había comprado para convertirla en lonja, la única existente en España. A través del portal se distinguen las instalaciones del empresario, con algunos trabajadores y varias romanas y balanzas para pesar el producto.
El negocio del azafrán tuvo una gran importancia, en la Valencia del siglo XIX, siendo Dámaso Alcaraz su más importante comercializador en España. La actividad a la que hace referencia esta obra se desarrolló durante medio siglo, todos los días laborables del año. Esa parte de la calle estaba muy concurrida porque, al parecer, ofrecía las mejores condiciones de luz para examinar el producto y apreciar su calidad.
José Bru Albiñana (València, 1855-1921): ‘Lonja del azafrán en el portal de la casa de don Dámaso Alcaraz’, 1880, óleo sobre lienzo en el GVA Museo de Bellas Artes de Valencia.
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La actividad del azafrán decayó en la capital:
Con la llegada de las mejoras del ferrocarril y la conexión con las áreas productoras, los comerciantes comenzaron a desplazarse directamente a las zonas de producción para comprar la especia, reduciendo la necesidad de concentrar las ventas en un único lugar. Poco a poco, la actividad fue descentralizándose hasta provocar la desaparición de la lonja.

Hoy no queda rastro de la lonja del azafrán. Sin embargo, su historia recuerda la importancia que llegó a tener Valencia como principal centro del comercio de esta especia en España y como punto de encuentro entre agricultores y comerciantes.
Este artículo está realizado por Eva Genova, guía oficial de turismo y, además, creadora de contenido y propietaria de Valencia más allá (@valenciamasalla), un perfil que habla sobre curiosidades e historia antigua de la ciudad de Valencia. Además, una pequeña parte de él, los resaltados, son un añadido de la redacción para complementar el artículo.
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