De todos los incidentes que ha sufrido la iglesia de Santa Catalina de Valencia, uno de los más documentados es el incendio que sufrió el 29 de marzo de 1584, en pleno Jueves Santo. El fuego se inició justo cuando terminó la ceremonia litúrgica, que había consistido en una solemne procesión por el templo, tras la cual se depositaba el Santísimo Sacramento en la arqueta custodiada en el monumento de Jueves Santo.
Aquel monumento estaba iluminado por cirios, con la desgracia de que uno de ellos incendió las telas que lo decoraban. Los asistentes rápidamente intentaron salvar las sagradas formas llevándolas al altar, pero las llamas no tardaron mucho en alcanzarlo y extenderse por todo el templo.
Qué se quemó en aquel devastador incendio:
Afortunadamente, las formas pudieron salvarse y se trasladaron a la cercana iglesia de San Martín junto con algunos retablos, pero el órgano y el monumento fueron consumidos por el fuego, junto con todo lo que había de madera.
Los vecinos se organizaron para apagar las llamas con cubos de agua, colocándose en fila y pasándoselos unos a otros desde las fuentes o casas cercanas, pero casi nada se pudo salvar. Las pérdidas fueron enormes. Además del órgano y el propio monumento de Jueves Santo, el fuego destruyó el altar mayor, la sillería del coro y sus imágenes, y causó graves daños en buena parte de las capillas del templo. Entre las pérdidas se encontraba también una gran imagen de Santa Catalina, probablemente la que presidía el altar mayor, que fue consumida por las llamas junto al resto de la decoración.
El incendio se prolongó durante una hora y media y alcanzó tal magnitud que llegó a afectar incluso a algunas casas contiguas. Buena parte de lo ocurrido aquel día puede conocerse gracias al propio rector de la iglesia, Juan Martín Cordero, que no solo participó directamente en el rescate de la urna y sufrió quemaduras durante el incendio, sino que, dos años después, relató lo sucedido en El successo lamentable del fuego de Santa Catharina Martir (…). Su testimonio constituye una fuente de enorme valor, al haber sido escrito por uno de los protagonistas directos de aquellos acontecimientos. Esta obra fue recogida y estudiada por José Antonio Gómez Villanueva, en cuyo trabajo nos hemos basado para la realización de este artículo (este trabajo se puede ver entre las páginas 5 y 13 del Archivo de arte valenciano, 2005, año 86, la revista editada por la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos.

A pesar de la violencia del incendio, la estructura de la iglesia logró resistir. De hecho, una vez acondicionado el templo, las ceremonias del Viernes Santo y los días posteriores de aquella misma Semana Santa pudieron celebrarse con normalidad. La urna con la Sagrada Forma permaneció en San Martín hasta el tercer día de Pascua y fue devuelta a Santa Catalina mediante una solemne procesión en la que se movilizó a toda la ciudad.
Ver esta publicación en Instagram
Este artículo está realizado por Eva Genova, guía oficial de turismo y, además, creadora de contenido y propietaria de Valencia más allá (@valenciamasalla), un perfil que habla sobre curiosidades e historia antigua de la ciudad de Valencia. Además, una pequeña parte de él, los resaltados, son un añadido de la redacción para complementar el artículo.
Descubre más desde Valenciabonita
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

















