Hay fiestas que se viven, otras que se bailan y algunas que, literalmente, acaban llenando de merengue al que participa. Es lo que ocurre cada verano en Llíria, donde el barrio del Raval se prepara cada año para una de las celebraciones más curiosas y divertidas de la Comunitat Valenciana: la Merenguina.
La cita regresa a finales de agosto con una nueva edición de esta peculiar batalla de dulces que, desde hace más de tres décadas, reúne a vecinos y visitantes alrededor de miles de merengues. Una fiesta que este año cumple 32 años y que vuelve a convertir el patio de San Francisco en el escenario de una auténtica guerra azucarada.
El patio de San Francisco, escenario de la Merenguina:
La batalla tiene lugar en el patio de San Francisco, un espacio vinculado al antiguo convento franciscano de Llíria construido en el siglo XVII. Este rincón de la localidad se transforma durante la noche en el epicentro de una celebración que poco tiene que ver con una fiesta convencional. Durante unos minutos, el patio se llena de personas lanzando merengues mientras miles de dulces atraviesan el aire.
La organización corre a cargo de la Archicofradía Corte de María, con la colaboración del Ayuntamiento de Llíria, dentro de la programación de las Fiestas de la Purísima.
¿Cuándo es la Merenguina de Llíria 2026?
La Merenguina de Llíria se celebra, como manda la tradición, el último lunes de agosto (este año es lunes 24 de agosto) dentro de las Fiestas de la Purísima del barrio del Raval. El lanzamiento de los merengues comenzará a las 23:00 horas en el patio de San Francisco, situado en la calle Sant Francesc de Llíria.
Durante aproximadamente media hora, los asistentes podrán participar en esta particular batalla en la que los proyectiles no son de goma ni de agua, sino más de 15.000 merengues artesanales elaborados por hornos de la localidad.

Más de 15.000 merengues para una batalla muy dulce:
La mecánica es sencilla: se reparten miles de merengues entre los participantes y, cuando llega el momento señalado, comienza el lanzamiento masivo. Al principio, muchos los lanzan con cierta cautela. Pero la cosa cambia rápidamente y lo que empieza de forma tímida acaba convirtiéndose en una auténtica lluvia de merengues que vuela de un lado para otro.
Al principio, la gente agarra los merengues con cuidado, pero después ya los lanzan a la babalà. ¡No debe quedar ninguna! Y es precisamente esa espontaneidad la que ha convertido a la Merenguina en una de las celebraciones más singulares de Llíria. Grandes y pequeños participan en una fiesta pensada para disfrutar, reírse y terminar completamente cubiertos de dulce.
Los merengues, elaborados artesanalmente por los hornos locales, son de color blanco y azul y se convierten durante unos minutos en la peculiar munición de esta batalla. Podéis ver, a continuación, más detalles de la fiesta.
Una tradición que nació en 1994:
Aunque hoy la Merenguina forma parte inseparable de las Fiestas de la Purísima, no es una tradición centenaria. La primera edición se celebró en 1994, organizada por la Clavaría y Mayoralía que presidían entonces los clavarios Miguel Ángel Bayarri Montesinos y Reme Vicente Rué. Desde entonces, la celebración ha ido creciendo hasta convertirse en uno de los momentos más esperados de las fiestas del Raval.
En 2016, coincidiendo con los 25 años de la primera Merenguina, el Ayuntamiento de Llíria acordó en Pleno, por unanimidad de todos los grupos políticos, proponer su candidatura para obtener el reconocimiento turístico.
La iniciativa culminó en 2019, cuando la Generalitat Valenciana declaró la Merenguina de las Fiestas de la Purísima de Llíria Fiesta de Interés Turístico Local de la Comunitat Valenciana. Fue, además, la primera distinción de este ámbito para la ciudad de Llíria.
Del lanzamiento de merengues a una gran fiesta de espuma:
La batalla no termina simplemente cuando se acaban los merengues. Después de aproximadamente media hora de lanzamientos, llega otro de los momentos más esperados de la noche: una gran fiesta de espuma.
Un cañón de espuma ayuda a limpiar, al menos provisionalmente, a los participantes que han quedado completamente impregnados de merengue. Y es que una de las imágenes más habituales de la Merenguina es precisamente la de decenas de personas terminando la batalla con la ropa, el pelo y la cara llenos de restos de dulce.
Tras la espuma, la fiesta continúa con música, verbena y disco-móvil, prolongando la celebración hasta bien entrada la madrugada.
Una fiesta para vivirla… y acabar lleno de merengue:
La Merenguina se ha convertido con los años en una tradición familiar que pasa de generación en generación y que conserva precisamente aquello que la hace especial: no hace falta entender demasiado las reglas para disfrutarla. Solo hay que acudir al patio de San Francisco, esperar a que empiece la batalla y prepararse para una lluvia de merengues. Eso sí, hay una norma no escrita bastante sencilla: si entras en la Merenguina, es muy difícil salir completamente limpio.
En definitiva, si buscas una fiesta diferente para despedir agosto, la Merenguina de Llíria es una de esas citas que merece la pena vivir al menos una vez. Una tradición nacida en 1994 que, 32 años después, sigue haciendo lo mismo que al principio: reunir a todo un barrio alrededor de miles de merengues y conseguir que, durante unos minutos, la guerra más dulce del verano se libre en Llíria.
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