Entre 1546 y 1555, la Catedral de Valencia contaba con un sistema de contabilidad que fue pionero en todo el mundo y que ha llegado hasta nuestros días: el método de la partida doble. Este sistema, utilizado actualmente, consiste en registrar cada operación en dos columnas: una de débitos y otra de créditos, y la suma de ambas debe coincidir.
Hasta 2015, este sistema no había sido catalogado. Fue entonces cuando la profesora de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir”, Inmaculada Llibrer, lo descubrió mientras investigaba su tesis doctoral titulada Estudio de los libros de Dates y Rebudes de la Catedral de Valencia (1546-1555).
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El descubrimiento fue publicado por entonces en una noticia de la universidad valenciana, donde se menciona que dependiendo de la información que necesitaban obtener, los responsables de la contabilidad empleaban este método o el simple. La partida doble se utilizaba para conocer los fondos disponibles, evaluar hasta dónde podían endeudarse y determinar si contaban con dinero suficiente para llevar a cabo reformas en la Catedral. Para controlar movimientos más sencillos, usaban la partida simple.
La gestión de la caja de la sacristía, donde se guardaba todo el dinero, se realizaba a través de tres libros: el Manual, el Maior y un borrador que, lamentablemente, no ha llegado hasta nuestros días.


En aquella época, un sistema contable eficiente era esencial. Cada año se celebraban más de 57.300 misas (más de cien al día), cerca de 3.000 horas canónicas, más de 40 procesiones, numerosas festividades y otras solemnidades litúrgicas. Además, la Catedral contaba con diferentes administraciones independientes entre sí, con transacciones económicas mínimas entre ellas.
Todas estas actividades daban trabajo a más de 500 personas de oficios que hoy han desaparecido. Muchos de ellos dependían directamente de la economía generada por el templo.
Según el estudio de Llibrer, es posible que el método de partida doble llegara a Valencia gracias al cabildo, formado por 24 canónigos y presidido por el arzobispo, que tenía la máxima autoridad dentro de la Catedral.
Posteriores descubrimientos:
Sin embargo, años después de este estudio, en concreto en 2021, se dieron a conocer nuevos descubrimientos a través de la publicación «Sistema contable y rendición, revisión, cierre y definición de cuentas en la Hacienda Municipal de Valencia. Los Capitols del Quitament de 1559-1571«.
En el trabajo, obra de F. Mayordomo García-Chicote, se examina la normativa que modernizó la gestión contable de la hacienda municipal de Valencia durante la segunda mitad del siglo XVI. Esta normativa, conocida como Capitols del Quitament (en este caso entre 1559 y 1571), consistía en unos presupuestos básicos destinados a mantener a la ciudad libre de obligaciones financieras, bajo la supervisión de los Catorze del Quitament.
La modernización contable se logró mediante la implementación de un nuevo sistema basado en la partida doble, aplicado en los recientemente creados libros Mayor y Manual de la Negociació, similares a los utilizados por el Banco Público Municipal desde 1519. Además, se estableció la rendición de cuentas al Racional y la revisión continua del Mayor y de los ocho libros auxiliares de la hacienda local, tarea que llevaba a cabo el Racional con la colaboración de los Catorze del Quitament. Finalmente, se definieron los ocho altos cargos responsables de la administración de la hacienda municipal.
La partida doble ni es exclusiva de Valencia ni nació aquí. Las primeras muestras de partida doble se localizan en la contabilidad de los mercaderes de los Estados italianos en la Edad Media. También existen muestras muy tempranas en las comunidades religiosas, como lo demuestran las investigaciones de Montrone y Chirieleison (2009a, 2009b) para la Abadía Benedictina de San Pedro en Perugia entre 1461 a 1464, más de 30 años antes de la publicación del Tractatus de Computis et Scripturis de Luca Pacioli (1494).
Desde Italia, el método se extendió por toda Europa. De hecho, la publicación del Tratactus y la difusión de la imprenta facilitaron la aparición de otros tratados, incluidos en libros de Aritmética, que pretendían la instrucción de los futuros comerciantes. Esta se llevaba a cabo en las escuelas de ábaco o de aritmética. Algunos de los maestros se convirtieron en autores de tratados contables por partida doble, como Domenico Manzoni (1540), profesor de Aritmética y de Teneduría de Libros, que publicó Quaderno doppio col suo giornale (1540).
En otros lugares, como España, en el aprendizaje fue fundamental la transmisión oral, pasando de padres a hijos, o se aprendía de algún mercader, según lo explica Mayordomo García-Chicote (2000: 125-126), que al hablar de Valencia no duda en afirmar que era a través de esta vía por la que se instruían los mercaderes en las técnicas contables y otros secretos del mundo de los negocios.
Para un extenso estudio sobre su origen e implementación en otras ciudades, en especial en Toledo, consultar «La partida doble y el cargo y data como instrumentos de un sistema de información contable y responsabilidad jurídica integral, según se manifiesta en fuentes documentales de la Catedral de Toledo (1533-1613) | Revista de Contabilidad-Spanish Accounting Review«.
Lo que no cabe duda es que el descubrimiento que se hizo sacando a la luz este sistema contable no solo pone de relieve la sofisticación administrativa de la Valencia del siglo XVI, sino que también muestra cómo una institución religiosa o la hacienda municipal podían anticiparse siglos a los métodos que hoy consideramos estándares globales.
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