Chelva es un bonito pueblo del interior de Valencia que cuenta con diversos atractivos que van más allá del encanto de su población en sí, como su popular Ruta del Agua. Además de esta, en Chelva se pueden realizar otras rutas menos conocidas, pero que también resultan interesantes, como, por ejemplo, la Ruta de los Lavaderos. A continuación os mostramos un reportaje de nuestros amigos de Meravigliablog.
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Los lavaderos públicos:
Aunque ahora nos aparezca un electrodoméstico imprescindible, las lavadoras no se extendieron en los hogares de España hasta bien entrado el siglo XX, e incluso tardaron un poco más en llegar a las pequeñas poblaciones más desconectadas de las grandes ciudades.
Durante los siglos XIX y XX, en la mayoría de pueblos, la colada se realizaba en los lavaderos públicos, construcciones ubicadas junto a acequias, ríos o balsas donde las mujeres se reunían y realizaban la ardua tarea de lavar a mano las prendas de ropa y textiles del hogar.
Este espacio se convirtió no solo en el lugar en el que realizar esta tarea, sino también en un punto de encuentro de mujeres de varias generaciones, donde compartían conversaciones durante las horas y horas que duraba la limpieza de las prendas. Además, como veremos a continuación, hay lavaderos cuyo uso era distinto al que todos conocemos.
La Ruta de los Lavaderos de Chelva:
Como hemos dicho, los lavaderos se construían junto a instalaciones o espacios que pudieran suministrar agua fácilmente, como acequias o ríos, por lo que muchos de estos lavaderos no se ubican en pleno casco antiguo (que se puede recorrer siguiendo la Ruta de las Tres Culturas de Chelva), sino en distintos puntos a las afueras del pueblo.
La población ha puesto en valor este patrimonio tan ligado a la sociedad de los últimos siglos, facilitando que los visitantes puedan conocerlo a través de la Ruta de los Lavaderos de Chelva. En la actualidad, se conservan siete lavaderos, y la mayoría de ellos siguen en uso.
Siguiendo la estructura tradicional de estos lavaderos, son construcciones techadas para que las mujeres estuvieran resguardadas de la lluvia y otras inclemencias del tiempo. No obstante, las paredes cuentan con grandes ventanales abiertos para que siempre hubiera una buena iluminación y ventilación.
El nombre de los lavaderos que se conservan en Chelva y que, por lo tanto, forman parte de su Ruta de los Lavaderos son los siguientes:
- Lavadero del Górgol.
- Lavadero del Embarany.
- Lavadero del Querefil.
- Lavadero del Arrabal I.
- Lavadero del Arrabal II.
- Lavadero de Peirería.
- Lavadero del Baño.
Junto a cada uno de ellos, hay un panel con información específica de ese lavadero, además de un mapa con su localización y algunas fotos antiguas en las que podemos verlos en pleno uso décadas atrás.
De estos siete lavaderos, seis se localizan en la cara del pueblo que da al río Tuéjar, mientras que el más céntrico es el Lavadero del Górgol, localizado junto a la Tourist Info de Chelva. En algunos de ellos se puede observar una fecha pintada, pero no suele ser la de construcción, sino la de alguna remodelación o modernización que se realizó a mediados del s. XX.
Así mismo, no todos tenían el mismo uso. Si bien el más conocido y generalizado era el de lavar las prendas de ropa y los textiles, había algunos con otro fin. Por ejemplo, el Lavadero del Querefil era el empleado para lavar la vajilla, conocida como «frijo», y la matanza.

El Lavadero de la Peirería, que sí que está en el casco antiguo, el Lavadero del Baño y el Lavadero del Arrabal I también se utilizaban para fregar la vajilla.
Cerca del Lavadero del Querefil se localiza el Lavadero del Embarany. En este caso, llama la atención que el lavadero está dividido por un pequeño muro en dos partes. Esto se debe a que en un lado se lavaba la ropa del día a día, mientras que en el otro se lavaba la de personas enfermas o que habían fallecido.


La Ruta de los Lavaderos de Chelva se puede realizar de forma circular, recorriendo en total unos 2.7 km con 63 m de desnivel. En el track de Wikiloc | Ruta Chelva – Ruta de los Lavaderos podéis ver el recorrido.
Afortunadamente, Chelva no es la única población de Valencia que ha apostado por conservar y poner en valor este patrimonio. Por ejemplo, también podemos recorrer la Ruta dels Llavadors de Atzeneta d’Albaida.
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