Valencia, miércoles 10 de noviembre de 2021. La Paella Valenciana, el arte de unir y compartir, ya es oficialmente Bien de Interés Cultural. La Conselleria de Educación, Cultura y Deporte publicó ayer martes día 9 el DECRETO 176/2021, de 29 de octubre, del Consell, de declaración de Bien de Interés Cultural, con categoría de Bien Inmaterial, de la paella valenciana, «el arte de unir y compartir». [2021/11298].
Valencia, viernes 29 de octubre de 2021. El Pleno del Consell declara la paella valenciana como Bien de Interés Cultural Inmaterial. En los últimos años han surgido planes de actuación y entidades para su promoción y reconocimiento.
El Pleno del Consell ha aprobado un decreto por el que se declara Bien de Interés Cultural Inmaterial a la paella valenciana, como el arte de unir y compartir. Son muchas las versiones y modalidades que ofrece esta receta y por eso, en los últimos años, han surgido planes de actuación y entidades para su promoción y reconocimiento.
El decreto recoge la denominación principal de lo que es ‘paella valenciana’ así como la elaboración de esta receta, que cuenta con diversas variantes a lo largo del territorio valenciano. Asimismo, se describe la forma de cultivo y recogida del arroz, las diferentes técnicas para elaborar la paella, así como el simbolismo que aporta este plato en las comidas familiares.
Sus orígenes se remontan en el año 220 a. C., y fue Alejandro Magno quién llevó el arroz a Europa. El arroz no fue sembrado en grandes cantidades en Valencia hasta la llegada de los árabes. En el siglo XVI se empieza a tener constancia del uso, el blanqueo y la limpieza de la cascarilla del arroz.
Ya en el siglo XVIII aparece en un manuscrito de recetas la primera cita referente a la paella o ‘arroz a la valenciana’, en el que se explicaban las técnicas para su elaboración y se remarcaba que el arroz tiene que quedar seco.
A comienzo del siglo XX, este plato típico se expande a grandes ciudades internacionales. De este modo, la paella consigue su cenit con el ‘boom’ turístico de los años sesenta en España con la llegada de turistas extranjeros para pasar las vacaciones a las costas españolas.
Además de la declaración como Bien de Interés Cultural, el decreto establece una serie de medidas de protección y salvaguardia del bien, que se concretarán en realizar tareas de identificación, descripción, estudio y documentación del bien, incorporar testigos disponibles con apoyos materiales que garanticen su protección y preservación o velar por el normal desarrollo así como por la transmisión a generaciones futuras.
Manifestaciones del Ayuntamiento de Valencia
La vicealcaldesa y concejala de Desarrollo Urbano Sostenible, Sandra Gómez, se ha mostrado satisfecha por el reconocimiento, por parte del Consell, «de la paella como Bien de Interés cultural, «que ha sido declarada hoy, y que supone avance fundamental para continuar con la labor para que el plato valenciano más internacional sea declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO», según ha señalado. Según Gómez, el reconocimiento «pone de manifiesto la importancia de la paella en la gastronomía valenciana, un patrimonio que tenemos que cuidar y proteger». «Como ya pusimos de manifiesto en el momento en el que solicitamos que se iniciarán los trámites para este reconocimiento, nuestro objetivo final es que la paella sea declarada por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, y cuenta con ese reconocimiento internacional como uno de los elementos gastronómicos que no solo une a los valencianos, sino a todos los ciudadanos alrededor de uno de los platos más queridos y más reconocidos en el ámbito internacional», ha añadido Gómez.
«Desde el primer momento destacamos el carácter integrador de nuestra gastronomía, que nos permite acercarnos a la cultura valenciana desde la experiencia y la participación. La cultura de la paella no se entiende desde un plan contemplativo, invita a la «hermandad» a sumarse a nuestra manera de entender los encuentros, de aquí el carácter hospitalario y acogedor de la cultura de la paella» ha concluido la vicealcaldesa de València.
El origen de la Paella Valenciana según el BOE
- El BOE publica el viernes 21 de mayo de 2021 la resolución de 23 de abril de 2021, de la Conselleria de Educación, Cultura y Deporte, por la que se incoa expediente para declarar bien de interés cultural inmaterial la paella valenciana, el arte de unir y compartir.
Según el texto redactado en el BOE, «La paella valenciana está definida como el arte de unir y compartir. Toda la sociedad del territorio valenciano está vinculada a la tradición de este plato. Concursos de paella, eventos familiares, festividades universitarias, celebraciones y festejos populares, actividades lúdicas de fin de semana, incluso clausura de eventos, visitas institucionales, exposiciones y actos en las embajadas, engloban a todos y cada uno de los colectivos y sociedades de la Comunitat, incluso del vasto territorio español. La paella es el festín principal en muchas de las fiestas populares y festejos de la Comunitat Valenciana.
La preparación y elaboración de este plato se han convertido en un icono social y de tradición valenciana. Prácticamente cualquier evento considerable que tenga lugar en la Comunitat cuenta con esta exquisitez como elemento primordial, el cual supone un signo de festividad y cohesión, en gran parte por la simplicidad de este humilde plato. La costumbre de prepararla involucrando a los comensales en su preparación, dentro de un marco festivo, la convierte en símbolo identificativo del pueblo valenciano».
LOS ORÍGENES DE LA PAELLA SEGÚN EL TEXTO DEL BOE (texto que puedes ver íntegro pinchando aquí):
«Los orígenes de la paella se encuentran en la Albufera de Valencia, donde este plato se cocinaba con el fin de dar respuesta a la necesidad alimentaria de los campesinos y huertanos de la zona. Al ser este humedal un territorio muy fértil, se dan las condiciones idóneas para el cultivo del arroz, convirtiéndose este en el ingrediente principal de nuestro plato estrella. Más tarde, a finales del siglo XIX la paella valenciana saltó de las barracas y alquerías a las casas de comidas y merenderos ubicados en la playa de la Malvarrosa, el Grao de Castellón o la Albufereta de Alicante. Así, sin duda alguna, este plato emblema, núcleo de la cocina tradicional valenciana, se constituye como un elemento de unión, pieza fundamental de la gastronomía de la Comunitat Valenciana.
En la actualidad, la paella no solo se constituye como un plato en sí. Su proceso de elaboración y el arte en su preparación y degustación hacen que constituya un verdadero fenómeno social, llegando a condicionar parte del paisaje y ecosistema de la Comunitat Valenciana por el cultivo y obtención de los alimentos con que se elabora.
Cabe mencionar que sus orígenes se remontan al año 330 aC, con las incursiones índicas de Alejandro Magno, que trajo el arroz a Europa. Tras largos viajes, este cereal se comenzó a popularizar, instalándose su cultivo en las costas orientales de la península.
Sin embargo, el arroz no fue sembrado en grandes cantidades en Valencia hasta la llegada de los árabes, gracias a la introducción de mejoras en las técnicas de cultivo y sistemas de riego en las costas del levante español. Además, dos siglos después, durante el periodo andalusí, el comercio del azafrán comienza a florecer, cultivándose en el sur, en algunas zonas andaluzas, castellano-manchegas y valencianas. Prueba de que el arroz ya se cultivaba en esta época es que tras la llegada de Jaime I el Conquistador a Valencia ordenó la retirada de los arrozales cercanos a la ciudad, evitando enfermedades y limitando su cultivo a la laguna litoral de la Albufera.
Tras la expulsión de los moriscos, no se tienen muchos datos sobre el uso del arroz en la gastronomía tradicional valenciana. En algunas comarcas del interior de la Comunitat hay evidencias del consumo de arroz por los campesinos, ya que era un alimento fácil de transportar y podía cocinarse con otros alimentos que tuvieran a mano. Sin embargo, no era un ingrediente muy valorado y apenas se le hace mención en ejemplares como el «Llibre de doctrina per a ben servir, de tallar i de l’art de coc» de Ruperto de Nola o en el «Llibre de Sent Soví».
Ya en el siglo XVI, se empieza a tener constancia del uso, blanqueamiento y limpiado de la cascarilla del arroz, tal como indica el dramaturgo Francisco de Paula Martí en un pequeño tratado anexado en el estudio Agricultura General de Gabriel Alonso de Herrera (1513). Asimismo, también menciona el arte que tienen los valencianos y valencianas para cocinar este ingrediente y de la perfección en la elaboración y condimentación del arroz a la valenciana: «Los valencianos tienen la vanidad, a mi parecer bien fundada, de que nadie ha llegado a saberle condimentar mejor que ellos, ni de más diferentes modos, y es preciso confesarles la preferencia, pues con cualquier cosa que lo guisen sea de carne, de pescado o con legumbres solas, es sin duda un bocado sabroso y tanto mejor cuando más sustancia se le echa. Nada tiene de extraño que los valencianos hayan llegado en esta parte a un grado de perfección, desconocido en las demás provincias, por ser el alimento casi exclusivo con que se mantienen, particularmente la gente que no tiene grandes facultades, y han estudiado con este motivo los medios de hacerle más grato al paladar. En todas partes han querido imitarlos, y para esto lo suelen dejar a medio cocer, llamándolo equivocadamente arroz a la valenciana, persuadidos de que aquellos naturales lo comen casi crudo, por haber observado que los granos cocidos, quedaban enteros y separados en los guisos valencianos» (De Paula Martí, 1513).
En el siglo XVIII aparece en un manuscrito de recetas la primera cita referente a la paella o «arroz a la valenciana», explicando las técnicas para su elaboración y remarcando que el arroz debe quedar seco.
Ya en este siglo el plato comienza a ganar popularidad, alcanzando un nivel internacional en países como Bélgica, denominado «riz á la valencienne», y en su capital, Bruselas, «paella Grand Royale». Así, en 1896 se filma por primera vez la preparación de una paella por el cinematógrafo francés Eugène Lix en su documental «Ejecución de una paella».
Entrando el siglo XIX, la paella ya forma parte de las costumbres de todos los estamentos sociales en la ciudad de Valencia, convirtiéndose en símbolo de reunión familiar y encuentro entre la sociedad. A mediados de siglo, con la creación de las provincias, y el notable incremento en la producción de esta gramínea, se genera una «paellización» de la gastronomía valenciana que traspasa la ciudad de València. Es en 1885 cuando se comienzan a encontrar divergencias claras en la receta original de la paella. Ejemplo de ello es el libro titulado «Novísimo manual práctico de cocina española» de 1885.
A comienzos del siglo XX, este típico plato se expande a grandes ciudades internacionales como Nueva York, en el que se sirve una variante denominada «arroz con pollo» en el restaurante Delmonico, muy frecuentado por el presidente Franklin D. Roosevelt; así como en restaurantes parisinos o en el Soho de Londres. En algunas obras de estudiosos de las tradiciones culinarias y gastronómicas alicantinas del siglo XX, como es el caso de José Guardiola Ortiz, autor de la monografía «Gastronomía alicantina», publicada por primera vez en 1936, habla del arroz con conejo y hace una descripción de la importancia que tenía «esta paella» en la festividad del día de San Jaime y la costumbre de compartirla en la playa de San Juan. Francisco Seijo Alonso en «La cocina alicantina. La cocina y la comida alicantina», hace mención a una «paella de diario» a la Vall d’Alcalà, a la «paella a la Granaella» de Xàbia, a la «paella con pato» de Catral y a la «paella valenciana» de Beniarrés.
De este modo, la paella alcanza su zenit con el boom turístico de los 60 en España. La llegada masiva de turistas extranjeros a pasar sus vacaciones en las costas españolas permite que disfruten de este manjar valenciano y que la demanda se extienda por todo el territorio español. Este fenómeno provocó la expansión de este plato más allá de nuestras fronteras, alcanzando un reconocimiento mundial y una gran notoriedad, convirtiéndose así en una marca reconocible internacionalmente.
Como ya se ha resaltado con anterioridad, muchas son las versiones y modalidades que ofrece esta receta y es por ello que, en los últimos años, han surgido planes de actuación y entidades para la promoción y reconocimiento del mismo.
Es a partir del siglo XIX cuando este plato tan afamado e identificativo de la cultura valenciana empezó a arraigarse hasta que finalmente se consideró e instauró como una receta familiar, la cual nunca ha estado exenta de controversia, tópicos y paradigmas, los cuales nacen de las costumbres propias y diferentes de cada lugar. Sin embargo, no hay duda alguna del ingrediente imprescindible: el arroz.
Desde sus orígenes se ha difundido la práctica de añadir este ingrediente al caldo dibujando una cruz para que la cantidad se distribuya de forma equivalente en la paella, además de que, si el número de comensales lo permite, la capa de este ingrediente sea fina, indiferentemente de la tipología. Se aconseja no remover el arroz cuando se está cocinando, ya que contiene almidón, un elemento espesante presente en el cereal, el cual no conviene si se desea que el grano de la paella quede suelto.
En sus inicios, tal como se ha comentado anteriormente, esta receta no distinguía de clases, por lo que la gran mayoría de la población, de clase media y, sobre todo, baja (campesinos autóctonos valencianos) comían juntos y en poco espacio. A raíz de aquí surgen costumbres presentes todavía en la actualidad como es, por ejemplo, el comer de la misma paella. Este acto hace que el arroz mantenga la temperatura. Cada comensal tiene su espacio en ella y si alguno come en plato, se le sirve del centro para no «desdibujar» la ración del resto.
Manda la tradición que la paella debe comerse con cuchara (antiguamente eran de madera y unipersonales), si bien es cierto que hoy en día esta costumbre ha decaído y se deja a elección de cada comensal.
En cuanto a su elaboración, además de los ingredientes de calidad, cabe destacar la importancia del fuego. En tierras valencianas está muy extendida la idoneidad de la madera de naranjo para su elaboración y esto se debe a que, además de darle un aroma especial y característico al plato, hace que el fuego se mantenga y, por lo tanto, quede bien repartido. Para que la paella a leña salga bien debe cocer en un fuego que no provoque mucho humo, y como el fuego hay ir que avivándolo o suavizándolo, la leña de este árbol se convierte en la más adecuada al ser más fina y fácil de manejar. En el caso de utilizar la cocina a gas es importante que los fuegos calienten toda la paella de forma homogénea.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, de lo que no hay duda es que, se cocine a leña o no, el momento definitivo y más delicado es el punto de cocción del arroz, una vez se añade al caldo.
Además, la paella puede relacionarse de una manera directa como un elemento clave integrado en la dieta mediterránea. La dieta mediterránea figura en la Lista representativa de patrimonio cultural inmaterial de la humanidad (UNESCO), abarcando un conjunto de conocimientos, prácticas y símbolos relacionados con los cultivos y cosechas agrícolas, así como con la forma de conservar, transformar, cocinar, compartir y consumir los alimentos.
El concepto «dieta mediterránea» fue definido en los años sesenta por el profesor Ancel Keys (1904-2004) quien, después de muchos estudios relacionados con la obesidad y las afecciones cardíacas, comprobó que los hábitos alimenticios influyen en la salud de las personas.
La dieta mediterránea está «íntimamente vinculada al estilo de vida de los pueblos mediterráneos a lo largo de su historia». Rica en frutas, vegetales, pescado, aceite de oliva, legumbres, quesos, frutos secos y cereales, la convierte en una fuente infinita de beneficios para nuestro organismo. Este tipo de alimentación, basada en la ingesta de productos frescos de proximidad y origen natural, nos proporciona nutrientes fundamentales que contribuyen a evitar problemas de salud cada vez más preocupantes en nuestra sociedad como son la obesidad y las enfermedades cardiovasculares, ya que ayuda a equilibrar y reducir los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre. Se considera una gran aliada contra la diabetes, ya que los hidratos de carbono complejos y el aceite de oliva producen que los niveles de glucosa de nuestro cuerpo se regulen. Cabe resaltar que se trata de una dieta rica en antioxidantes debido a la cantidad de vitaminas y polifenoles que contienen los alimentos que se ingieren. Esto evitará un envejecimiento prematuro de las células, optimizando nuestra salud.
La paella es un icono de la dieta mediterránea, tanto por sus ingredientes como por sus características de representación cultural valenciana. Todos los ingredientes con los que se elabora, como son el pescado, la carne, las verduras, el tan apreciado y saludable aceite de oliva y el aporte de un cereal tan completo como el arroz, forman parte de la dieta mediterránea. La proteína, verdura e hidratos de carbono hacen de la paella uno de los platos más equilibrados de la gastronomía, por lo que es considerada por los dietistas una de las recetas más beneficiosas para nuestro organismo. Así lo afirma el Colegio Oficial de Dietistas y Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (CODiNuCoVa), que afirma que «su combinación y diversidad de ingredientes la hacen cumplir con las características de la dieta mediterránea: elaborada a partir de cereales como el arroz, pescado o carne, verduras, legumbres (garrofón) y aceite de oliva. El arroz, contiene hidratos de carbono complejos, el conejo y el pollo, aportan proteínas de alto valor biológico y bajas cantidades de grasa. La carne supone además una fuente importante de minerales como el hierro y las vitaminas B3 y B12. Y las verduras, aportan vitaminas, minerales y fibra. Las proteínas, los hidratos y las vitaminas y minerales, pilares imprescindibles de una correcta dieta, se encuentran en este tradicional plato que se ha transformado en un sello de identidad de los valencianos».
Por todo lo cual, la paella se convierte en un símbolo muy relacionado con la dieta mediterránea, reuniendo todas estas características y protagonizando momentos de intercambio social y comunicación, reforzando los lazos que configuran la identidad de la familia, el grupo o la comunidad.
Asimismo, es importante realzar el origen etimológico de la palabra dieta, del griego antiguo «díaita», cuyo significado se atribuye a «modo de vida»; porque la paella no es solo un plato tradicional de la Comunitat Valenciana, sino que es un fenómeno que engloba años y años de historia del estilo de vida del pueblo valenciano, y símbolo de la tradición y gastronomía de nuestra comunidad autónoma. Tanto es así que hasta grandes artistas representativos de la Comunitat Valenciana, como es el caso de Vicente Blasco Ibáñez en su famosa novela «Cañas y barro» escribieron sobre este plato. En este caso, el escritor habla de manera clara sobre los orígenes de la paella, narrando que en la zona de la Albufera se elaboraba con rata de marjal, muy presente en este paraje».
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A Continuación, noticia del pasado miércoles 7 de abril de 2021
La Paella Valenciana será declarada Bien de Interés Cultural. Cultura inicia el expediente para declarar BIC ‘La paella valenciana. El arte de unir y compartir’
- Por ser un plato tradicional y contemporáneo, que constituye un fenómeno integrador y posee un carácter representativo de la sociedad valenciana.
- La Comisión también ha aprobado iniciar los trámites para declarar como bien de relevancia local El Tribunal del Comuner d’Aldaia, La Carxofa de Alaquàs, los Mayos, la hoguera de la Virgen de Loreto y el Ritual de Judas de Venta del Moro, Tarde de Jotas de Gátova, Falles de la Nit de Reis de Petrer, Fatxos d’Onil y L’Albà de L’Alcora.
Si deseas conocer más sobre su historia o curiosidades, puedes visitar nuestro artículo de la Paella Valenciana, donde ya explicamos que NO tiene Denominación de Origen.
La «auténtica» receta de la Paella Valenciana, una elaboración sin denominación de origen
La Comisión Técnica para el Estudio e Inventario del Patrimonio Inmaterial de la Generalitat ha decidido aprobar que se proceda a la incoación de declaración de bien de interés cultural (BIC) ‘La paella valenciana. El arte de unir y compartir’, por ser un plato tradicional y contemporáneo al mismo tiempo, constituir un fenómeno integrador y poseer un carácter representativo de la sociedad valenciana.
La paella es un símbolo identitario del territorio valenciano. Ha perdurado a lo largo de los años, transmitiéndose de generación en generación y permitiendo que en la actualidad se siga manteniendo la esencia de nuestras costumbres, prácticas y rituales en el arte de la preparación de este plato.
Es un elemento vertebrador clave de la gastronomía valenciana. Las diversas posibilidades que ofrece su elaboración, junto con su relevancia como icono cultural en el territorio español, convierten a este plato en un bien único no solo del patrimonio cultural valenciano, sino también a escala internacional.
La preparación y elaboración de este plato se han convertido en un fenómeno social. Una simple comida familiar de domingo o un multitudinario concurso de arroces se configuran como un espacio idóneo donde poner en valor la hospitalidad, la buena vecindad, el diálogo intercultural y el respeto que caracteriza a nuestra tierra.
Todas estas características hacen de la paella un bien inmaterial muy preciado, con una tradición histórico-cultural de gran importancia en todos los ámbitos, ya sea local, regional, nacional o internacional. Los métodos de cultivo y obtención de los ingredientes para su elaboración, los instrumentos artesanos que se usan para su cocinado y la amplia tradición histórica que conlleva hacen de la paella un bien exclusivo, merecedor de una distinción que contribuya a mantener y preservar nuestra diversidad cultural frente al creciente fenómeno globalizador.
La solicitud fue presentada por la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Valencia con la adhesión de las tres diputaciones provinciales, ayuntamientos, universidades valencianas, entidades culturales, restaurantes y prestigiosos cocineros.
La Comisión Técnica, en la reunión mantenida, también ha aprobado la declaración de otros bienes de relevancia local (BRL), que son los siguientes:
El Tribunal del Comuner d’Aldaia, por sus conocimientos tradicionales sobre prácticas productivas, procesos y técnicas propias del regadío tradicional de la huerta valenciana, así como una tradición oral y particularidades lingüísticas de conservación de un léxico valenciano agrícola de L’Horta.
El Cant de la Carxofa de Alaquàs, que es una composición musical religiosa en la que un niño o niña, vestido de ángel, canta el día 8 de septiembre a la Virgen María del Olivar, y el día 9, al Cristo de la Buena Muerte, desde el interior de un artefacto que cuelga, en forma de alcachofa, y acompañado de una orquesta y un coro de voces.
El Canto de los Mayos, que supone la celebración de la plenitud primaveral, como vestigio de antiguos ritos festivos de fecundidad de primitivas sociedades agrarias. La hoguera de la Virgen de Loreto, que se celebra el 9 de diciembre, y el Ritual de Judas, que se realiza el mismo Sábado de Gloria y pretende simbolizar el trágico final del apóstol traidor. Estas tres festividades pertenecen al municipio de Venta del Moro.
La Tarde de Jotas en Gátova se celebra cada 24 de septiembre, dentro de las fiestas en honor a la patrona, la Virgen de la Merced. De todos los actos programados, destaca por su arraigo desde tiempo inmemorial, la Tarde de Jotas, una tarde en la que los protagonistas son: música, tradición, historia, cultura, baile, folclore, raíces, gastronomía, etc.
Danses de les Carasses de Petrer, que se festejan después de las fiestas patronales en honor a la Virgen de los Remedios. Consiste en un pasacalles amenizado con música tradicional de ‘dolçaina’ y ‘tabalet’, y en el que participan personas enmascaradas y vestidas con trajes y ropajes de décadas anteriores, denominadas ‘carasses’.
Falles de la Nit de Reis de Petrer. En la tarde-noche del 5 de enero, los niños del municipio hacen ruido y llaman la atención de los Reyes Magos con las fallas, unas antorchas de esparto tierno y ‘avell’ (esparto seco) a las que se prende fuego y que se ruedan formando círculos de fuego hasta que se apagan. Todo ello se emplea a modo de reclamo con el fin de orientar a Sus Majestades de Oriente para que vayan a Petrer a depositar sus presentes.
Fatxos d’Onil de Nochebuena. Son una ofrenda con clara procedencia prerromana que forma parte de la historia y tradición del municipio. En origen, rodar los ‘fatxos’ de manera circular fue una fiesta ancestral pagana que celebraba el cambio de etapa del astro Sol. Posteriormente, el significado mutó a la adoración religiosa de dar calor al niño Jesús recién nacido. En la actualidad se ha convertido en una tradición en la que tiene cabida cualquier persona, sea o no creyente, que es lo importante.
L’Albà de L’Alcora, por su métrica especial popular. Se trata de un rito tradicional de Nochebuena que se viene componiendo, según documentos, desde el siglo XVII, cantándose al término de la misa del gallo.
La Comisión Técnica para el Estudio e Inventario del Patrimonio Inmaterial es el órgano encargado de analizar las propuestas para proteger el patrimonio inmaterial y está compuesta por representantes de la Dirección General de Cultura y Patrimonio, de la Universitat de Valencia, de la Universidad Miguel Hernández de Elche, de la Universidad de Alicante, de la Universitat Jaume I de Castelló, de la Universidad Católica de Valencia – San Vicente Mártir, del Museu Valencià de la Festa – Convent Sant Vicent Ferrer, del Museu Valencià d’Etnologia y tres representantes designados por la consellería competente en patrimonio cultural.
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