La fuente de la plaza de la Virgen Valencia, con la estampa patriarcal del río Turia y las figuras femeninas de las ocho acequias que le rodean, es un monumento obra de don Manuel Silvestre Montesinos (Llíria, 1909 – Valencia, 2014), escultor más conocido como Silvestre de Edeta (la fuente fue encargada, en principio, al escultor Alfonso Gabino).
La fuente ornamental de la céntrica plaza, comúnmente conocida como «Monumento al río Turia» o «Fuente del río Turia», está realizada en bronce (las figuras) y en piedra (el resto), contando con un vaso de mármol de forma elíptica irregular de aproximadamente 42 metros de perímetro y un área de 120 metros cuadrados. En el centro y sobre un pedestal se alza recostada una figura masculina que representa el Turia y que sostiene en sus manos el cuerno de Amaltea o cuerno de la abundancia, desde donde salen los frutos de la huerta valenciana. A su alrededor existen ocho pedestales sobre los que se encuentran ocho figuras femeninas, del gusto de la época, que representan las ocho acequias, todas ellas con nombres de origen árabe. Estas acequias son:
- De Benager i Faitanar, sostiene un cántaro sobre el hombro izquierdo.
- De Rovella, con el cántaro sostenido por ambas manos apoyado en el costado izquierdo.
- De Favara, con el cántaro en el pie izquierdo.
- De Quart, sostiene un cántaro con ambas manos a la altura de la cintura.
- De Tormos, sostiene el cántaro sobre el hombro derecho.
- De Rascanya, sostiene el cántaro con su brazo derecho apoyado en la cintura.
- De Mislata, con el cántaro a los pies.
- De Mestalla, con el cántaro bajo el brazo derecho, ayudándose del izquierdo.
En el monumento no se representa la acequia de Xirivella, brazo de la de Mislata.
Cada estatua femenina tiene en frente nueve surtidores con chorro tipo lanza orientados verticalmente. Además, el cántaro de cada mujer vierte agua al vaso de la fuente. El juego de luces está compuesto por 58 proyectores tipo led blanco distribuidos de forma que resalten los elementos principales de la fuente.


La obra fue realizada por el artista Manuel Silvestre Montesinos (1909-2014), conocido como Silvestre de Edeta, quien respetó, con algunas modificaciones, la idea original del escultor valenciano Alfonso Gabino. Silvestre de Edeta era de Llíria e hijo de agricultores. Comenzó casi de niño a interesarse por el trabajo con mármoles gracias a las horas pasadas en un taller de lápidas y panteones que un tío suyo tenía. Se formó en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, de cuyo cuerpo docente formaría parte desde 1956 hasta 1978, año en que pasó a formar parte de la plantilla de la Universidad Politécnica de Valencia. Fue declarado Hijo Adoptivo de Valencia en 2009 y estuvo activo hasta prácticamente el día de su fallecimiento el 17 de julio de 2014, cuando contaba 104 años. Sus obras están esparcidas por buena parte de la geografía nacional, aunque seguro que ninguna ha sido tantas veces reproducida como las esculturas en bronce que configuran esta fuente que está de aniversario.
La Fuente al río Turia: una seña valenciana pendiente de revalorizar | Las Provincias
Existe un error repetido constantemente en el tiempo (por desconocimiento), pues la fuente alude al Turia y sus acequias pero no está dedicada al río, aunque estos elementos estén presentes. La realidad es que el monumento, por más que se repita lo de «Fuente al río Turia» (entre otros nombres), está realmente dedicado a las aguas y a su régimen singular en la ciudad de Valencia, es decir: al milenario Tribunal de la Aguas, el cual se reúne, en juicio oral y público, cada jueves en la Puerta de los Apóstoles de la Catedral de Valencia, rincón ubicado en la misma plaza. Como podéis imaginar, que la fuente se disponga en la misma plaza donde se reúne el tribunal no es casualidad.
Nótese que la fuente representa de manera explícita el campo de acción del Tribunal de las Aguas de Valencia, que a través del buen gobierno del Turia y de sus acequias garantizaba la excelencia del campo valenciano. No por casualidad, el monumento también es llamado Fuente del Tribunal de las Aguas.
La Fuente al río Turia: una seña valenciana pendiente de revalorizar | Las Provincias
Respecto a lo que se define en la ficha técnica de la fuente, esta dice: «dicho monumento consiste sobre una gran taza oblonga, es decir de ejes desiguales, en un pedestal sobre el que -todo el bronce- yace semirrecostado, o sea con el torso en una inclinación acentuada, un varón barbado -el Turia-, recuerdo lejano, pero evidente, de las plasmaciones helenísticas, del Nilo y, romanas del Tíber. Aquí, el personaje fluvial sostiene, y se apoya a la vez en él, un gran cuerpo de Amaltea o de la abundancia, desbordante de frutos, propio de la antigua emblemática de Valencia. A su alrededor, en sendos pedestales de sección en arco peraltado, figuran, personificando a las acequias que del Turia manan, ocho niñas o adolescentes, desnudas, con peinado y peineta de labradora valenciana; todas con un cántaro del que mana agua, así como del borde superior del pedestal de la figura principal, y de los surtidores que rodean el monumento, en grupos de nueve u ocho, situados entre las figurillas femeninas, las que son, a partir de los pies de la del «Turia», y por su derecha, representantes de las acequias. Toda la fuente es obra del escultor Manuel Silvestre Montesinos o «Silvestre de Edeta». Inaugurada en 1976”.
LA ANTIGUA FUENTE:
Con anterioridad a la que hoy se puede ver, la plaza de la Virgen tuvo otra fuente central con una larga vida. Tal y como define don Julio Cob en su un artículo de su blog de la Valencia en Blanco y negro sobre la antigua fuente, “fue proyectada en la década de los ochenta del siglo XIX como monumento al Canónigo Liñan por su importante contribución económica al abastecimiento de la red de agua potable para la ciudad. Su ejecución no fue acorde con el diseño, quedando en soledad como una taza de piedra de cuyo interior unos surtidores de agua estaban llamados a acompañar un busto del Canónigo, que, finalmente, fue instalado en el jardincillo anexo a la Basílica, construido en ocasión de la reforma y ampliación de la plaza, en unas obras llevadas a cabo en la década de los setenta, quedando la fuente en su centro. En la foto de 1964, anterior a la reforma, la fuente se recrea en su aspecto sencillo con gotas de nostalgia”.

Como nota curiosa, durante la instalación de la antigua fuente del siglo XIX la plaza se llamaba “de la Constitución”. No fue hasta 1976, tras las reformas llevadas a cabo en la plaza (incluida la instalación de la nueva fuente), cuando la plaza pasa a llamarse Plaza de la Virgen, instalándose en aquel año dos rótulos de cerámica realizados por Jaime d’Escals, uno de ellos en castellano y otro en valenciano. Podéis ver la historia de todos los nombres de la plaza en CALLES Y PLAZAS DE VALENCIA: PLAZA de la MARE DE DÉU.
ASÍ FUE LA LLEGADA DE LA ACTUAL FUENTE EN LOS AÑOS 70:
- La reforma de la todavía plaza de la Constitución empezó en mayo de 1975 y acabo en mayo del año siguiente, en 1976, o como bien dice Pérez Puche: entre la Procesión de la Patrona de un año y la Missa d’Infants del ejercicio siguiente.
En 1969, según el cronista Francisco Pérez Puche para un artículo de Las Provincias, “se daban los primeros pasos para una reforma en profundidad de la Catedral, desarrollada en los primeros años setenta gracias al ministerio de la Vivienda, del que era titular el valenciano Vicente Mortes. Las líneas de la reforma se publicaron en agosto de 1970 (fueron aprobadas en 1971) y eran muy parecidas a las de Goerlich (el primer deseo de reformar la plaza por ampliación lo encontramos en 1929, de la mano del citado arquitecto Javier Goerlich)».
Al alcalde López Rosat se le escapó el tiempo en las expropiaciones y fue relevado en septiembre de 1973. El alcalde Ramón Izquierdo quiso empezar las obras en mayo de 1974, el lunes siguiente a la fiesta de la Virgen; pero no reunió garantías de que se pudiera disponer de los solares y de que la fuente encargada al escultor Esteve Edo estuviera a punto, y se abortó el plan de trabajo, que finalmente se inició en mayo de 1975 para ser terminado en los primeros días de mayo de 1976.
Se trabajó día y noche en las últimas semanas…con su gran enlosado, las gradas, la inscripción fundacional de la ciudad y la fuente, estuvo a punto para la noche del 8 de mayo de 1976: un concierto de la Banda Municipal y una «dançà» de El Micalet subrayaron la ceremonia, junto a los fuegos artificiales disparados en la plaza del Caudillo. El alcalde tuvo el buen gusto de invitar a los actos a sus dos antecesores en el cargo».
El resto del artículo de este extracto está disponible en Plaza de la Virgen de Valencia | La plaza de la Virgen, reloj en mano | Las Provincias
Por cierto, para los curiosos: justo al lado de la fuente protagonista de este artículo, en línea con la Real Basílica, se encuentra la citada fuente de Esteve Edo, la Fuente del Canónigo Liñán.
RESTAURACIÓN EN 2025 DE LA ACTUAL FUENTE:
La fuente de la plaza de la Mare de Déu de Valencia, que incluye las figuras femeninas de las ocho acequias que le rodean, en un diseño muy al gusto de la época, ha sido sometida a un proceso de restauración. El monumento de Manuel Silvestre Montesinos (Llíria, 1909 – Valencia, 2014), más conocido como Silvestre de Edeta, está a punto de cumplir medio siglo y se ha convertido además en un icono turístico para vecinos y visitantes, desde su inauguración en 1976.
El personal especializado de la unión temporal de empresas (UTE) conformada por las sociedades mercantiles EMR SL, GAMASER SL y MACSA, adjudicataria del contrato de restauración de diez fuentes ornamentales de la ciudad, ha llevado a cabo una limpieza superficial en seco con aspiración controlada en toda la superficie de la escultura mediante cepillos de cerdas suaves con el objetivo de eliminar depósitos superficiales, polvo, restos orgánicos y otros elementos adosados con el paso del tiempo. Las partículas más incrustadas se han eliminado mediante cepillos metálicos pequeños, escalpelos y bisturí.
Además, se ha realizado una limpieza química de corrosión de la superficie tras realizar las pruebas de limpieza y haber identificado el producto más idóneo para la intervención. En las zonas donde se han encontrado costras resistentes se ha aplicado un producto mediante hisopos. En las zonas con presencia de sales que no se han podido eliminar con una limpieza mecánica mediante escalpelos y bisturí, se ha realizado una segunda limpieza mediante empacos con pasta de celulosa impregnada en sesquicarbonato al 5% en agua desmineralizada con su posterior neutralización.
Entre otras labores, también se ha realizado el masillado de lagunas y sellado de fisuras y orificios mediante masilla nitrocelulósica de dos componentes previa aplicación de un estrato de resina acrílica tipo Paralloid. Se ha procedido igualmente al sellado de juntas entre pedestales y albercas mediante cordón de sikaflex especial para metales.
Rehabilitación de diez fuentes ornamentales e históricas
La rehabilitación de este emblema de la ciudad forma parte del programa de obras de renovación de diez fuentes ornamentales e históricas de la ciudad de València. Esta actuación municipal cuenta con un presupuesto de 442.015,18 euros y está financiada con fondos procedentes del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (Next Generation EU), en el marco del Programa Extraordinario de Sostenibilidad Turística en Destinos 2021-2023.
A iniciativa del Servicio del Ciclo Integral del Agua, la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Valencia adjudicó el pasado 29 de noviembre el contrato de obras para renovar las diez fuentes ornamentales e históricas de la ciudad con el objetivo de reducir la huella de carbono y mejorar su aspecto visual para incrementar su atractivo turístico. De esta manera se consigue igualmente que las fuentes se conviertan en instalaciones más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente.
Las diez fuentes seleccionadas son la llamada Alberca Mistral (en la zona ajardinada de la calle de la Blanqueria), las de la plaza del Carme y de Vicente Iborra; el monumento al río Túria en la plaza de la Mare de Déu, la de la plaza de L’Ajuntament, las de las alamedas de Viveros (en el inicio del Paseo de l’Albereda) y la de la avenida de Aragó, la dedicada al maestro Serrano en la calle Burriana, el monumento a Sorolla de la plaza de la Setmana Santa Marinera, y la fuente de Reino de Valencia. Todas ellas están repartidas en el casco antiguo de la ciudad que comprende las épocas romana, musulmana y cristiana.
Las fuentes incorporarán mejoras en los juegos de agua y luz así como una adecuación de la instalación eléctrica y los cuadros de control. Los exteriores e interiores del vaso recibirán también una serie de mejoras. En el caso de la fuente de Silvestre de Edeta que rinde homenaje al río Túria, ésta ha sufrido sólo la restauración del monumento, sin afectar al juego de luces.
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