Seguro que en alguna ocasión has llegado tarde a algún sitio porque te ha tocado una interminable serie de semáforos en rojo. Curiosamente, eso suele pasar justo cuando más prisa tienes. Como dice el refrán: «Vísteme despacio que tengo prisa.»
Sin embargo, si esto te ocurre en la gran capital valenciana, hay una razón más allá de la mala suerte de tocarte todos en rojo: Valencia es la ciudad con más semáforos por habitante de toda Europa, y la segunda del mundo, solo superada por Nueva York. En cifras: hay 1.100 intersecciones reguladas para una población de unos 800.000 habitantes, lo que significa un semáforo por cada 750 personas. A la cola quedan grandes ciudades como Madrid (uno por cada 2700), Barcelona (uno por cada 2000) o Bilbao (uno por cada 1198).
Todo comenzó en el mes de junio de 1930, fecha en la que se instaló el primer «semáforo» de Valencia en la Plaza de la Reina, el cual regulaba el paso de vehículos en el cruce con la calle San Vicente (sólo cuatro años antes, en 1926, se instaló el primero de España en la ciudad de Madrid).
Fue el Conde de Berbedel, en voz del alcalde Sr. Maestre, quien informó en el mes de junio de 1930 de la inmediata colocación de señales luminosas en el suelo de una isleta frente a la Glorieta, de cuatro postes con luz en el cruce de Paz con Comedias, y de una farola en la plaza de la Reina. Aún no se conocía el artefacto como semáforo, pero como farola fue inaugurado el primer indicador de tráfico manipulado por un guardia urbano al lado, según la intensidad, que no era mucha, del tráfico motorizado y en especial del paso de los tranvías.
Su inauguración fue anunciada para el lunes 16 de junio, y a partir de entonces la mayor dificultad para controlar el tráfico venía de los tranvías, con sus paradas arbitrarias, según denunciaba Las Provincias, que se manifestaba en este sentido: “Enfrente de la casa Amador, en la calle de San Vicente, hay una parada. Los que vienen de Olympia muy bien que allí paren; pero no así los que van hacia Olympia, que parando en la referida parada, constituyen un tapón que esteriliza en absoluto la labor reguladora automático-manual de la farola luminosa de la plaza de la Reina».

Pese a la gran evolución que se ha vivido desde entonces, hoy algunos semáforos funcionan todavía con botón. Sin embargo, la gran mayoría han sido sustituidos por otros que ya detectan la presencia del peatón mediante cámaras infrarrojas, lo que agiliza el paso sin tener que esperar tanto tiempo.
El primer semáforo del mundo se instaló en 1914 en la ciudad estadounidense de Clevelan, aunque desde mediados del siglo XIX existían en Londres una especie de candiles rojos y verdes manejados por un agente para regular el paso de transeúntes. La peculiaridad de este primer artefacto es que sólo tenía los colores rojos y verdes, por lo que avisaba del cambio con un potente zumbido. El ámbar no se difundió hasta 1920.
¿Dónde se puso el primer semáforo de Valencia? | Anécdotas de la Historia – Blogs lasprovincias.es
Entre las mejoras, Valencia también cuenta con aproximadamente 450 pasos adaptados para personas con discapacidad visual. Estos semáforos emiten señales acústicas que se activan con un mando a distancia distribuido por la ONCE, evitando así la contaminación sonora constante.
Por otro lado, desde el 8 de marzo de 2016 se comenzaron a instalar semáforos paritarios, es decir, que incluyen figuras femeninas. El primero se colocó en calle Xàtiva, frente a la Plaza de Toros. Desde entonces, se van sustituyendo progresivamente los clásicos cuando requieren mantenimiento.
¿Quién y cómo se controla la gestión de los semáforos en Valencia?
El Centro de Gestión de Tráfico del Ayuntamiento, situado en Tabacalera, coordina todos los semáforos mediante un sistema conectado por cable y fibra. Regulan en tiempo real los tiempos de los semáforos, dependiendo del tráfico, y reaccionan ante accidentes, partidos de fútbol o manifestaciones, modificando el flujo para evitar atascos.
En temporada deportiva, Valencia tiene fútbol casi cada semana gracias al Valencia CF y el Levante UD, por lo que estos ajustes son continuos. Afortunadamente, las manifestaciones son menos frecuentes que en otras ciudades como Madrid.
Foto de portada bajo licencia de https://depositphotos.com/
Este artículo está escrito por Marta Landete, colaboradora de Valencia Bonita que es periodista licenciada, directora y redactora de la revista cultural digital Top Valencia, además de ser autora de los libros ¿Cuánto sabes de la Comunidad Valenciana? y ¿Cuánto más sabes de la Comunidad Valenciana?.
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